Iglesia al día

" El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos. #FratelliTutti "
@Pontifex

La Iglesia en los medios “La Iglesia necesita llegar a la gente con un lenguaje popular”

EL OBSERVADOR |

El nuevo cardenal habló sobre su vida, su flamante rol y la tarea de la Iglesia

la-iglesia-necesita-llegar-a-la-gente-con-un-lenguaje-popular_254940

El segundo cardenal uruguayo de la historia, de 55 años, me recibe el viernes en una residencia de sacerdotes cerca del Vaticano. Está a horas de que Francisco le imponga la birreta púrpura, el sábado de mañana en la basílica de San Pedro ante jefes de Estado, ministros y embajadores. Sin embargo, se lo ve tranquilo y sonriente.

En el liceo sus planes eran casarse, tener hijos y recibirse como abogado o profesor de historia. La vida le llevó por otros caminos. Es un apasionado del fútbol. Ahora el papa lo saca del banquillo, lo hace cardenal y lo mete en el terreno de juego del Vaticano.

El papa ha elegido solo 15 religiosos para ser ordenados como nuevos cardenales y usted es uno de ellos. ¿Por qué ha pensado en usted?

Es un regalo a la Iglesia uruguaya. Sabe que en el contexto de América Latina es una Iglesia especial. Creo que ha querido subrayarlo.

¿Piensa que tener un cardenal beneficia a Uruguay?

Pone a Uruguay en un foro mundial, el colegio de cardenales. Eso beneficia al país y a la Iglesia. Es lo que también me han dicho muchos no católicos.

¿Le ha dicho algo el gobierno?

El presidente (José Mujica) me llamó para venir a visitarme, pero luego no se pudo concretar.

¿Qué opinan en el Vaticano sobre la supuesta comisión del papa para encontrar a los desaparecidos en la última dictadura?

Creo que lo que era un deseo del papa se tomó como una propuesta. No he sido informado y la nunciatura, hasta donde yo sé, tampoco.

¿Y usted participaría?

Creo que el presidente electo (Tabaré Vázquez) justo hoy (por el pasado viernes) está por anunciar la creación de una comisión que se encargará del tema. En ella habrá representantes de distintas corrientes, algunos católicos. Pero no participan como representantes de la Iglesia. Obviamente estoy dispuesto a hacer todo lo que la Iglesia pueda para contribuir a la reconciliación y la paz.

¿Qué aporta la Iglesia en Uruguay?

El gran aporte es el anuncio de Jesucristo, que es lo que está en su esencia. Pero siempre ha estado unido a la promoción humana. La Iglesia en Uruguay ha cumplido una tarea educativa y una tarea de promoción social excepcional.

Especialmente en el ámbito educativo, ¿no?

En tiempos de mi predecesor (Nicolás Cotugno), la Iglesia creó un liceo en un barrio muy carenciado. El papa habló de él en su primera misa. Es un paradigma de cómo ayudar a adolescentes en situación de riesgo y resolver los grandes problemas de los liceos: la repetición y el abandono. La próxima ministra de Educación (María Julia Muñoz) ha dicho que es un modelo para la educación pública. La macana es que la educación formal no tiene ningún apoyo estatal, pero sí lo tiene la educación no formal y para nosotros es muy costoso poder mantener estos liceos.

¿Qué necesita hoy la Iglesia?

La comunicación con la gente, llegar a la gente sencilla con un lenguaje popular que pueda ser entendido, como Jesús procuraba en el Evangelio.

¿La gente escucha lo que dice la Iglesia?

Creo que sí, aunque obviamente hay un problema de lenguaje: nos está costando llegar al corazón de las personas. Aprecian la tarea social de la Iglesia, pero no participan en la vida religiosa. Y, a pesar de todo, se ve que hay una necesidad espiritual muy grande. Muchos jóvenes andan como que tuvieran oscurecido el sentido de la propia vida. Hay dos cosas que me preocupan mucho en Uruguay: la baja tasa de natalidad y el alto índice de suicidios, sobre todo el juvenil.

¿Y con ese panorama no se desanima de vez en cuando?

La luz termina venciendo a las tinieblas. Estamos llamados a vivir con alegría el anuncio de Cristo en una sociedad donde muchas veces el anuncio cae en cierta indiferencia. Pero cuando uno está convencido de que está haciendo el mejor regalo que se puede hacer a una persona, esto le da una carga positiva muy importante.

¿Por qué se hizo sacerdote?

En secundaria viví una experiencia muy fuerte de servicio a los más pobres con los jesuitas en un grupo que se llama Horneros. Íbamos a ayudar a un cotolengo y a construir casas con gente obrera, hacíamos campamentos de trabajo en barrios pobres. Esa experiencia me marcó: para mí la fe no era solo la misa dominical sino también el servicio.

Y decidió hacerse cura…

Un sacerdote me lo propuso. Me dijo algo que fue muy importante para mí: “Te hago esta pregunta ahora, pero no voy a hacértela más, sentite libre”. Lo pensé dos o tres días y le respondí que no, que me sentía llamado a la vida de familia, a mi profesión. Pensaba ser abogado o profesor de historia.

Pero cambió de opinión.

La pregunta quedó clavada en el corazón y a los dos años leí la vida de don Bosco. Me entusiasmó y, con el acompañamiento de un sacerdote, resolví dar el paso de entrar en la congregación salesiana ya encaminado al sacerdocio.

¿Qué papel tuvo su familia?

Importantísimo. Allí aprendí la fe.

¿Cómo fueron aquellos años?

Soy el menor de cinco hermanos. Tuvimos un dolor muy grande en la adolescencia, la muerte de mis padres con poca diferencia de tiempo. Tenía 13 años cuando murió mi padre y tres años después falleció mi madre. Fue muy fuerte. El mayor tenía 22 y yo 16.

¿Cómo le influyeron sus padres?

Tengo mil recuerdos: vacaciones en familia, ir juntos a misa… Quizá los tenemos algo idealizados, pero todo lo que guardo en el corazón es el amor que se tenían. Siempre nos ha ayudado mucho recordarlos, ser dignos de los padres que tuvimos.

¿Cómo se las arreglaron?

No había plata, así que los mayores tuvieron que trabajar para mantener la familia. Eso nos forjó con mucho cariño y sentido de la propia responsabilidad. También teníamos muchos amigos y unas tías que nos ayudaron mucho.

¿Qué cambia ahora que es cardenal?

He amado siempre mucho a Cristo y a la Iglesia. Este amor a la Iglesia adquiere ahora un sentido universal. También cambia con la relación especial con el papa. Desde niño he vivido un fuerte amor al papa. Ahora debo quererle más. Eso me cae muy bien.

(Producción: Ángeles Conde) l

Con el estilo del papa Francisco

Daniel Sturla nació en Montevideo el 4 de julio de 1959 y cursó estudios de filosofía y ciencias de la educación en el Instituto Miguel Rúa de los salesianos. Comenzó su trabajo como sacerdote en la congregación salesiana en 1987 cuando se ordenó. Trabajó en Talleres de Don Bosco y en los inicios del Movimiento Tacurú, institución que intenta mejorar las condiciones de vida de adolescentes de escasos recursos. Antes de ser ordenado obispo auxiliar de Montevideo en 2011, fue inspector de los salesianos en Uruguay (autoridad máxima de esa congregación religiosa). El 24 de febrero de 2014 el papa Francisco lo nombró arzobispo metropolitano de Montevideo.