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La Iglesia en los medios La Iglesia católica y el chavismo: un enfrentamiento que se renueva

EL OBSERVADOR |

La actitud crítica de la Iglesia católica con el gobierno de Nicolás Maduro por la inédita crisis económica y política de Venezuela la puso en la celosa mira de los funcionarios chavistas que intentan acallar las voces cuestionadoras que se escuchan en las homilías.

El arzobispo Antonio López Castillo y el obispo Víctor Hugo Basabe están bajo averiguaciones por pedido del presidente Nicolás Maduro señalados por presunta “incitación al odio o a la confrontación” en sus homilías. Las autoridades eclesiásticas rechazaron la investigación del oficialismo.

Otro caso recae sobre monseñor Ubaldo Santana, quien declaró que “más allá del debate electoral…, hay gente que está muriéndose de hambre”, en la sede del Arzobispado del estado de Maracaibo. Sus palabras cayeron muy mal en el gobierno chavista.

El obispo Tulio Ramírez fue igual de lanzado al decir durante la Cuaresma que los venezolanos ya están viviendo el ayuno, en alusión a la escasez de alimentos que azota al país.

Analistas sostienen que las declaraciones de la Iglesia son un llamado a la democracia, mientras que en el gobierno dicen que están motivadas por los intereses de la oposición.

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Lo cierto es que los prelados no pierden la oportunidad de alentar a los feligreses en sus misas y así “incrementar su conciencia social y tratar de revertir la crisis”, según explican los propios religiosos.

Mirada hacia atrás
La relación antagónica entre el chavismo y la Iglesia se remonta a 1999, al inicio del gobierno de Hugo Chávez, el mentor del llamado socialismo del siglo XXI.

El debate comenzó en torno a la ley de Cultos, con la que el entonces mandatario intentó quitarle poder a la Iglesia católica para favorecer otros ritos religiosos.

Eso vino acompañado de reformas que le quitaron beneficios a la Iglesia, como la eliminación de los traspasos de recursos provenientes de las exportaciones de petróleo para la financiación de obras sociales y proyectos educativos.

Desde que el chavismo llegó al poder, la ideología del oficialismo fue penetrando en el sistema educativo y ganando espacio en los programas escolares y de los liceos, en detrimento de los tópicos religiosos que están siendo cada vez más relegados, así como los idiomas extranjeros, entre otras asignaturas.

A lo largo de los años, los máximos representantes de la Iglesia católica han insistido públicamente en que la instauración del modelo socialista va en contra de las libertades individuales, del pluralismo y de la Constitución de la República.

Por su parte, Chávez los había llamado en diversas oportunidades mentirosos, ignorantes, y varias veces los mandó a rezar en tono más amenazante que pintoresco.

El líder histórico del chavismo también llegó a decir que los obispos llevaban “el diablo debajo de la sotana”, una frase que recorrió el mundo.

Un hito histórico
A comienzos de 2008, la Nunciatura Apostólica de Caracas le otorgó refugio en su sede al líder estudiantil de la oposición Nixon Moreno, acusado por el gobierno de dirigir un grupo armado, entre otros cargos.

Ese hecho inédito despertó la reacción de la activista chavista Lina Ron (hoy fallecida) y sus seguidores, quienes tomaron por la fuerza el Arzobispado de Caracas en febrero de ese año en señal de protesta.

“Portaban pañuelos en la cara y dijeron que era una toma pacífica, pero cerraron la puerta, impidieron el acceso y amenazaron”, dijo Jesús Zarate, obispo auxiliar de Caracas en aquel entonces.

Pocas semanas después, el Vaticano dirigió una carta a la Cancillería venezolana para la firma del salvoconducto que le permitiría a Moreno salir del país. En total, el dirigente estudiantil –que hoy está exiliado en Miami– estuvo más de un año protegido en la Nunciatura.

Ante los micrófonos
Los enfrentamientos públicos entre Chávez y el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, llegaron a ser recurrentes.

Urosa acusaba a los jerarcas oficialistas de alcanzar los objetivos de su plan socialista a cualquier precio, lo que conduciría al país al totalitarismo y a la dictadura. El arzobispo siempre que podía argumentaba que la concentración del poder en manos del jefe de Estado favorecía el autoritarismo.

Mientras tanto, Chávez tildaba a Urosa de desestabilizador social. De hecho, en julio de 2010 trascendió que la alta jerarquía eclesiástica aparecía entre los “enemigos principales” de la Revolución Bolivariana en las “bases programáticas” del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) . En esa época, Chávez advirtió que procesaría judicialmente a Urosa.

Con altibajos, el resquebrajamiento de las relaciones entre el gobierno y la Iglesia se ha extendido a los gobiernos de Maduro.

La Iglesia le reprocha a Maduro la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, la existencia de presos políticos y de políticas que provocan hambruna en la población.

“Nadie cree en estos diablos con sotanas que han venido a llamar al enfrentamiento entre venezolanos, a la guerra civil”, dijo el mandatario en una oportunidad.

Víspera de Semana Santa
Las misas de las últimas semanas han servido de plataforma para que los religiosos reflexionen sobre el drama de un país sumido en la pobreza y una tasa de delincuencia que está por las nubes.
Los referentes católicos apoyan las protestas sociales y difunden su “voz orientadora ante los reclamos legítimos”, según dicen.

En un convulsionado escenario económico y político, han ocurrido situaciones de inseguridad y gritos en los templos, tanto a favor como en contra de los comprometidos sermones.

Contra la Constituyente
La Iglesia católica fue una de las primeras voces críticas que se escucharon en Caracas sobre la decisión del gobierno de Nicolás Maduro de adelantar las elecciones presidenciales para antes del 30 de abril.

El 29 de enero, la Iglesia calificó el adelanto de los comicios como una imposición de la oficialista Asamblea Constituyente, que legisla según “los intereses propios del poder”.

“Ante la decisión de la Constituyente y su imposición al Consejo Nacional Electoral de realizar elecciones presidenciales adelantadas (…) llamamos a la comunidad a reflexionar serena y seriamente sobre lo que ello significa”, expresó la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) .

La jerarquía católica subrayó que la Constituyente, que rige a Venezuela con poderes absolutos, “es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño”, y cuestionó que en lugar de “limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales”.

Adelantar las presidenciales es una “extralimitación y desnaturalización de las funciones de la ANC (Constituyente)”, pues la “Constitución y las leyes estipulan claramente el procedimiento”, añadió.