Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu Obispos y sacerdotes celebraron la Fiesta del “Cura de Ars” en clave de Misericordia

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Los obispos, acompañados por unos 150 sacerdotes y los seminaristas del Seminario Interdiocesano “Cristo Rey”,  celebraron el jueves 4 la Fiesta de San Juan María Vianney, conocido como el Cura de Ars, Patrono de los sacerdotes y los párrocos.

La celebración constó en una Misa presidida por el Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, y posterior almuerzo. Participaron casi todos los obispos, inclusive Mons. Luis del Castillo, que llegó de Cuba donde reside como misionero, y sacerdotes de todo el país.

El Rector del Seminario, Mons. Milton Tróccoli, al inicio de la fiesta anunció algunos obsequios recibidos para el Seminario y recordó a aquellos sacerdotes que partieron a la Casa del Padre en el último año: Narciso Renom, Fernando Pigurina, Uberfil Monzón, Edgardo Mendiondo, David Hernández, Domingo Lucarelli, Julio César Delpiazzo, Antonio Rego y Roberto Russo.

El P. Hebert Pochelú, de la Diócesis de Tacuarembó, tuvo a su cargo la prédica de esta Misa que  congrega al clero diocesano.

En este Año de la Misericordia, el Papa designó a unos 1000 sacerdotes de todo el mundo como “misioneros de la misericordia” siendo uno de ellos el P. Pochelú, junto al P. Ernesto Diano de Montevideo. El mandato dado a estos “misioneros” reside en “anunciar la belleza de la misericordia de Dios, y de ser confesores humildes y pacientes, capaces de dispensar un gran perdón a cuantos se acercan a la Confesión”. Están habilitados para perdonar 4 pecados graves que estaban cuyo perdón está reservado a la Sede Apostólica. 

Al inicio de su homilía, el P. Pochelú recordó a Tomás de Mattos, abogado y escritor de “comprometida fe cristiana” quien, al editar el libro “La puerta de la misericordia” – dijo -“nos preparaba en la contemplación de la misericordia”.

El sacerdote resaltó que un año jubilar reviste características muy especiales y que la misericordia es “poner el corazón en la miseria, sintiendo en carne propia lo que el otro y la otra está viviendo, hasta llegar a hacernos cargo de su rescate y aportar oportunidades de liberación de la situación que le está golpeando la vida”.

Explicó que su mirada de “misericordiar” (término acuñado por el Papa Francisco) está circunscripta a su experiencia personal en dos parroquias de Rivera, Tranqueras y Minas de Corrales, en cuyas poblaciones  predomina la “inmisericordia” de un Dios que “no tiene fuerza frente a los ídolos de las multinacionales”: la forestación expansiva y la prospección minera.

Advirtió que en una propuesta de desarrollo económico que no suponga una adecuada medición del impacto del medio ambiente, los derechos humanos “no terminan de encontrar el compromiso profético de la dimensión social de los hombres y mujeres de fe”.

CUANDO ES DIFICIL HABLAR DE LA MISERICORDIA DE DIOS

PocheluEl sacerdote confesó que en el discernimiento comunitario vocacional “muchas veces me encontré con lo difícil que resulta hablar de la misericordia de Dios cuando la extrema pobreza y el sufrimiento de los inocentes miden nuestros propios sentidos frente a tantos crucificados de hoy y de siempre”.

Luego, el “misionero de la misericordia” se retrotrajo a sus épocas en que trabajó como obrero. Recordó cuando a los 17 años compartió la vida en Salto con el P. Juan Carlos Zafaronni, “cura obrero” y trabajó junto a “una santa mujer”, Dora Paiva, en el barrio La Tablada, un asentamiento donde la vida era “muy dura”. También compartió otras experiencias de trabajo siendo obrero en una marmolería y en una imprenta “grande”. “Fueron experiencias en el mundo laboral asalariado donde muchas veces se vive el trabajo como una pesada y dolorosa carga,  mas que descubrirse como colaborador de Dios en su creación”. El sacerdote aludió seguidamente a su vivencia como exiliado en Argentina en la época de la dictadura. En ese país trabajó junto a un cura obrero francés en una villa en la que procuraban acompañar a los inmigrantes. Reconoció que fueron ámbitos de mucho sufrimiento y planteó “¿cómo sentir o descubrir el Amor misericordioso de Dios en medio de esos hechos de constatación de vida menoscabada?”. Respondió a su pregunta argumentando que “la mesa de la Palabra, que estamos compartiendo, nos proporciona sustanciosos elementos para saber descubrir la fuerza misericordiosa de nuestro Padre Dios en medio de nuestras situaciones límites.”

En este sentido, aseguró que “en todos esos ambientes donde he vivido, he sido testigo de esos mensajeros de Dios… es que el misericordiar de Dios es siempre a través de sus mediaciones, de aquellos hombres y mujeres que colaboran con Dios muchas veces sin saberlo, cada vez que obran para que este mundo sea un mundo mejor”.

El Presbítero hizo alusión a otro término “compadecerse” y señaló que significa “padecer con, pero desde una actitud comprometida en la transformación, en hacer posible otra manera de ser y convivir. Es un modo concreto de actuar en rescate de otros, para que puedan vivir su vida en decencia y dignidad”. “Para esto Jesús vivía en salida permanente”, dijo aludiendo a la invitación de ser “Iglesia en salida” propuesta por aparecida y que tantas veces retoma el Papa. Insistió en que se debe presentar a un Jesús que es el “rostro misericordioso del Padre” que no duda en “hacer centro en la persona, expresándole cariño y respeto. Son sus preferidos los que más lo necesitan. No le era posible pasar de largo sin hacer algo para mitigar su sufrimiento”.

En la Fiesta del Patrono de los sacerdotes, el Pbro. Pochelú  destaca que “Jesús involucra a los suyos (a nosotros hoy) en su llamado… y les da poder para sanar la vida”. En última instancia “Nos envía a aliviar los sufrimientos y sembrar esperanza”, concluyó.

Al finalizar la Eucaristía el Cardenal Sturla compartió algunos detalles de su reciente participación en laJornada Mundial de la Juventud de Cracovia (Polonia). Invitó, a los presentes a dar gracias por la evolución favorable del del Obispo de Tacuarembó, Monseñor Julio Bonino, que luego de un quebranto de salud que había obligado su permanencia durante unos días en el CTI  fuera dado de alta el día anterior.

La Fiesta terminó con un anticipo de lo que será el “Proyecto Jacinto Vera“, una opereta criolla que narra la historia del primer Obispo uruguayo, del Grupo Teatro de Exalumnos Salesianos (TEXAS), que será estrenada en Montevideo en la Jornada Nacional de la Juventud.

En base a grabación proporcionada por el seminarista Guzmán González y crónica de Camilo Gente del DECOS Mdeo