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La Iglesia en los medios La esposa de Vázquez sigue fiel a su perfil bajo

EL PAÍS |

María Auxiliadora no se muestra pero se deja ver

María Auxiliadora Delgado es la única de las esposas de los candidatos con experiencia como “primera dama”. Sin embargo, este período no le quitó el perfil bajo y aún prefiere no figurar.

María Auxiliadora Delgado, esposa de Tabaré Vázquez desde hace 50 años, es la única de las esposas de los presidenciables que declinó otorgar una entrevista. Así lo ha hecho en reiteradas oportunidades, mostrando una de sus principales características: el perfil bajo.

“Fue en la campaña de 2004 cuando la gente comenzó a conocerme, siempre con mi bajo perfil, estando al costado”, dijo María Auxiliadora al escritor Pablo Vierci, en una entrevista sin antecedentes. Ella misma dijo que nunca había dado una entrevista y que, en parte, fue el propio Vázquez el que la convenció.

María Auxiliadora tiene clara su vocación: el servicio. Le gusta ser útil y eso mismo se vio reflejado cuando Vázquez estuvo a cargo de la Presidencia. La mayoría de sus apariciones públicas, justamente, están relacionadas con el programa de salud bucal que llevó adelante en el gobierno de su esposo. Delgado considera que “nadie es más que nadie”. Pero algo que quiebra esa horizontalidad es “la sonrisa sin dientes”.

“La discriminación más básica es la sonrisa”. Vázquez estuvo de acuerdo y desde 2005 siguió y guió el programa de salud bucal.
Sin imponerse.

Como ella misma lo repite, su mejor papel es el del servicio: en casa y en la vida laboral.

Si bien hoy se la conoce por su papel de ama de casa abnegada, María Auxiliadora llegó a jubilarse de la Caja de Jubilaciones Profesionales, donde trabajó por 32 años.

Durante toda su carrera, cuenta en el libro Ellas 5 de Vierci, se le negó el cargo de “jefa” porque, aducían, carecía de nivel de mando. En ese momento decidió cometer lo que para ella fue una gran picardía. Siendo Vázquez intendente de Montevideo, en 1992, finalmente se la nombró “jefa”, ella aceptó el cargo pero renunció dos días después. Así, narró, sintió que se hacía justicia.

Si bien la esposa de Vázquez decidió estar a un costado del médico, intendente y presidente, según corresponda, siempre se entendió a sí misma como un soporte. Sabe que hay cosas que no debe preguntar, pero también entiende que, a veces, brinda el aporte de normalidad que el candidato necesita. Así, el 1° de marzo de 2005, cuando Vázquez asumió la Presidencia, lo acompañó. Pero, juntos, volvieron rápidamente a la residencia familiar de la calle Buschental, en donde le sirvió a su esposo el plato de sopa de todos los días.

Para ella, su contención es muy clara: su fe en Dios. “La mejor palanca en mi vida ha sido mi fe en Dios”, dijo. Y así se la puede ver con frecuencia en la iglesia de Las Carmelitas.
Fortaleza.

Tras 50 años de matrimonio, es de esperar que el grado de complicidad de la pareja sea total. Cuando se conocieron en una kermesse, cuando ella tenía 19 y él solo 16, no se avizoraban la cantidad de tragedias y sucesos que marcarían sus vidas. Primero fueron las pérdidas familiares, tanto de ella como de él. Pero también el sacrificio. María Auxiliadora, ya con dos hijos, mantuvo sola la casa para que Vázquez pudiera seguir estudiando.

A pesar de esto, María Auxiliadora se muestra conforme con la vida que tuvo y la familia que formó. Aunque, como ella dice, tiende a ver las cosas más difíciles de lo que son.

Con Vázquez tuvo tres hijos biológicos y uno espiritual: Fabián Barbosa, un vecino del barrio que se había quedado sin familia.

Su filosofía es que “la gente común no se muestra”, pero en la campaña de 2004 entendió que la gente, sobre todo la del “interior”, quiere saber cuál es la familia del candidato. Hoy no se muestra sino que se deja mirar. “Es una responsabilidad que me cae, no tengo derecho a renunciar”, dijo.