|
La
Diócesis de Minas celebró su cincuentenario
Nuncio
Apostólico: “Hoy queremos dar gracias por los muchísimos
dones de Dios recibidos en 50 años de vida”.
Alrededor
de 450 personas se congregaron el domingo 27 en la Catedral
minuana, para participar de la Solemne Eucaristía con motivo
de la celebración del Jubileo diocesano y los 50 años de
creación de la Diócesis de Minas.
La Santa
Misa fue presidida por el Nuncio Apostólico en el Uruguay,
Mons. Anselmo Pecorari y concelebrada por los Obispos Mons.
Rodolfo Wirz (Administrador Apostólico de la Diócesis y
Obispo de Maldonado); Mons. Alberto Sanguinetti (Obispo de
Canelones) y Mons. Arturo Fajardo (Obispo de San José,
quien además es oriundo de la ciudad de Aiguá, que forma
parte de la Diócesis de Minas) y todos los sacerdotes del
Presbiterio diocesano.
Acudieron a
la Catedral delegados de las 10 Parroquias que forman parte
de la Diócesis que comprende los departamentos de Lavalleja,
las ciudades de Aiguá en Maldonado y de Lascano en Rocha.
Al comienzo
de la Eucaristía, Mons. Rodolfo Wirz, quien ocupa el cargo
de Administrador Apostólico interinamente hasta la
designación de un nuevo Obispo, agradeció la presencia de
todos y ofreció una cordial bienvenida, agradeciendo, en
particular, al Nuncio Apostólico.
“En esta
jornada tan significativa, gracias por haber venido, nos
damos mutuamente las gracias en esta tarde de invierno, en
este contexto del mundial de fútbol… Nosotros celebrando el
Jubileo iniciado en esta misma Iglesia en aquel 8 de
diciembre pasado y que culminará en la Fiesta de Cristo Rey
en el mes de noviembre y que vamos solemnizando en las
diversas fiestas patronales”, manifestó el Pastor.
“Que esta
Misa nos ayude a recordar agradecidos todo lo que hemos
vivido en estos 50 años, para que vivamos el presente bien
ubicados, con un corazón lleno de amor y mirando el futuro
con perspectiva de mucha confianza. Que esta celebración nos
ayude a vivir este Jubileo con estos sentimientos que el
Señor a todos nos regala”, auguró.
DECIRLE SÍ
A DIOS CON “TODA NUESTRA EXISTENCIA”
Por su
parte, en su homilía el Nuncio Apostólico reflexionó sobre
el texto del Evangelio proclamado en la celebración: “el
Evangelio nos trae hoy tres palabras sobre nuestra condición
de discípulos. Son expresiones radicales, porque exigen la
entrega total de nuestra persona, no admiten ninguna
decisión a medias y ningún retroceso. Porque el Evangelio
nos recuerda que el que pone la mano en el arado y mira
hacia atrás, no será capaz de trazar con rectitud los surcos
de la propia vida, de la respuesta personal al llamado de
Dios. Es necesario ponerse, como Jesús, en las manos del
Padre y decirle nuestro sí, no sólo de palabra, sino con
toda nuestra existencia. Sólo así seremos aptos para el
Reino de Dios”.
Refiriéndose a la celebración de la Diócesis de Minas, el
Nuncio destacó que dicho festejo “nos ayuda a reconocer la
acción de Dios en los 50 años de la historia diocesana
dirigiendo en primer lugar la mirada hacia el pasado”.
Posteriormente, compartió una breve síntesis de la historia
de la Diócesis, desde su fundación por mandato del Papa Juan
XXIII el 24 de junio de 1960 hasta el presente, agradeciendo
a todos los pastores, sacerdotes, religiosos y laicos que
han escrito esa historia juntos. “La Iglesia peregrina en
Minas ha formado comunidad bajo la guía de diversos pastores
que, desde su primer Obispo, Mons. José María Cavallero, han
guiado a esta porción del pueblo de Dios. Al agradecer a
Dios sus desvelos pastorales, es justo también agradecerle
todo el bien que han realizado los sacerdotes, religiosos y
laicos que fueron construyendo esa historia a lo largo de
los años. Lo que pudo haber habido de mal, lo dejamos al
juicio del Señor y a su misericordia. Hoy queremos dar
gracias por los muchísimos dones de Dios recibidos en 50
años de vida”, expuso el Nuncio Apostólico.
Mons.
Pecorari precisó que asistió a la celebración como Nuncio
Apostólico, representante del Santo Padre, que es el sucesor
de Pedro, el centro de la Iglesia, al tiempo que pidió
oraciones por el Papa Benedicto XVI.
En otro
tramo de su homilía comentó que “la Iglesia Católica está
extendida por el mundo entero y subsiste en cada Iglesia
particular. Nuestra fe afirma que cada Iglesia particular,
que tiene como guía a su Obispo, sucesor de los Apóstoles,
está en comunión con todas las otras Iglesias particulares,
dentro de la Iglesia Católica. Cada Iglesia particular -que
es una porción del pueblo de Dios presente en una realidad
local- está en una muy peculiar comunión con el Santo Padre,
Pastor Universal de la Iglesia, y está llamada a dar
testimonio de su fe, caridad y esperanza, y también de su
solidaridad con todos los hermanos de la sociedad en la que
está inserta”.
Al final de
su mensaje el Nuncio Apostólico confió la comunidad
diocesana a la Virgen del Verdún, advocación mariana
venerada en la Diócesis de Minas, cuyo Santuario en el Cerro
del mismo nombre fue declarado recientemente Santuario
Nacional por la Conferencia Episcopal del Uruguay.
“Pongo
confiadamente mi petición en manos de la Santísima Virgen
del Verdún, venerada en esta diócesis y en todo el Uruguay,
para que ella mire con ojos de Madre y ayude con su poderosa
intercesión a cada uno de sus hijos de esta comunidad
eclesial de Minas”, expresó Mons. Pecorari.
Luego de la
Santa Misa se compartió un chocolate en los salones del
Colegio Nuestra Señora del Verdún.
|