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La Iglesia en los medios Juan Raúl Ferreira pide al Papa ayuda para Diyab

LA REPUBLICA |

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La Directora de la Institución de Derechos Humanos del Parlamento de Uruguay, Dra. Mirtha Guianze, dijo mirar con preocupación la situación de Jihad Diyab que retomó la huelga de hambre y dijo a la radio australiana SBS Spanish que teme que esto “no se solucione bien” y “su vida pende de un hilo” según informó el portal quorumdigital.uy. tambiéna delantóq ue Juan Raúl Ferreira que conoce al paa Francisco está haciendo gestiones ara que el líder de la iglesia ayude ene sta situación.

Jihad Diyab, uno de los ex presos de Guantánamo viviendo en Uruguay desde 2014, dijo que retomaba la huelga de hambre como medida de protesta porque todavía no ha recibido una solución para reasentarse en un país árabe junto a su familia.

En Uruguay Dijab en este momento recibe una ayuda de 20,000 pesos uruguayos por mes. En conversación con SBS Spanish de Sydney, Australia, la Dra. Mirtha Guianze dijo que es penosa la situación de Jihad Diyab ya que la huelga de hambre lo ha afectado mucho y su estado de salud, incluyendo problemas renales y cardíacos, “hacen que su vida esté realmente amenazada”.

“La situación de Jihad Diyab es muy penosa porque es una persona que estuvo 12 años en Guantánamo, sometido a torturas, que tiene un estado de salud muy precario, que vino de Guantánamo con problemas para caminar, incluso usaba muletas, producto de las torturas y de otra dolencia que tenía en la columna”, explicó Guianze. “En este momento nosotros hemos hecho todas las gestiones humanitarias a nivel de la Institución de Derechos Humanos”, dijo Guianze a SBS Spanish.
Pero expresó preocupación por el hermetismo de las gestiones de la Cancillería uruguaya: “El ambiente diplomático es muy cerrado, que nos dice que cuanto menos se interfiera en las negociaciones, (…) cuanto más silencio haya al respecto, es mejor. Pero está muy complicado”, explicó Guianze. Jihad Diyab tiene status de refugiado y puede salir del país, pero puede salir a un país que lo reciba y que le dé el mismo trato.

En este momento, otro de los Directores de la Institución de Derechos Humanos, Juan Raúl Ferreira, hizo tratativas con el Papa Francisco, a quien lo conoce desde la época en que Ferreira era Embajador uruguayo en Argentina. Según fue informada Guianze, el Papa se interesó en el caso y habría puesto en movimiento sus contactos diplomáticos. Pero por ahora la Institución de Derechos Humanos no tiene ninguna información concreta sobre esas negociaciones.

Guianze dijo que los integrantes de la Institución que representa no saben cuál es el obstáculo para que otro país los reciba: “Y tenemos mucho temor de que esto no se solucione bien. Esto nos preocupa muchísimo; su vida pende de un hilo”.
Hay especulaciones de que Estados Unidos está impidiendo su reasentamiento siguiendo un supuesto acuerdo secreto que por dos años los ex presos de Guantánamo no pueden abandonar Uruguay.
La doctora Mirtha Guianze dijo ni ella ni su equipo saben qué papel cumple Estados Unidos, pero recordó que Jihad Dijab fue declarado inocente por Estados Unidos porque no tenían evidencia en su contra.
Jihad Dijab dice que Uruguay le prometió que se reuniría con su numerosa familia, pero Dijab no estaría en condiciones de sustentar a su familia porque la precariedad de su salud no le permite trabajar. Según Guianze el país que acepte a Jihad Dijab y a su familia debe ofrecerles una forma de sobrevivir, lo que es más probable que ocurra en un país árabe donde encuentre apoyo. En este momento recibe una ayuda de 20,000 pesos uruguayos por mes. La Dra. Guianze está preocupada porque esta prestación financiera está prevista que se termine en diciembre o febrero, dejando a Dijab sin casa ni ingreso, una situación por demás complicada considerando su estado de salud y que sólo habla inglés como segunda lengua, no español.
Consultada sobre el tipo de tratamiento que recibieron los refugiados al llegar a Uruguay, Guianze dijo que cuando el grupo de ex presos de Guantánamo llegó a Uruguay: “no fueron atendidos por psicólogos o psiquiatras. En ese momento no fue bien encarado el tema; estuvieron muy solos.” Según la doctora Guianze, el proceso no fue bueno desde el principio, ya que llegaron a Uruguay transportados en malas condiciones: “vinieron en un avión, atados, amordazados, los bajaron acá y los llevaron a vivir a una casa del PIT CNT”, explicó la ex fiscal. “Fueron generosamente recibidos por los trabajadores de la central sindical PIT CNT, pero no era eso lo que se necesitaba”, dijo Guianze, explicando que en ese momento deberían haber recibido “ayuda psiquiátrica o psicológica, porque era gente que venía de prisión prolongada y tortura”.
A los ex presos de Guantánamo reasentados en Uruguay en calidad de refugiados les ha costado insertarse. Si bien en un primer momento se sintieron felices de estar en libertad, también querían reunirse con sus familias.
Para Jihad Diyab esto fue particularmente difícil porque tiene una familia numerosa, un hijo que murió en la guerra y un hijo que nació cuando estaba preso, ya que su esposa estaba embarazada cuando él se fue. La mujer que lo esperó durante 12 años ahora está hospitalizada con problemas cardíacos. Todo eso le ha causado una serie de angustias.
Con la ayuda económica que reciben los ex presos Jihad Diyab comía poco y “no gastaba en ningún tipo de calefacción en pleno invierno para comprar ropa y mandarle a la mujer porque sabía que estaban necesitados”, explicó preocupada la Directora de la Institución de Derechos Humanos de Uruguay a SBS Spanish.