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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Investigaciones sobre el Vaticano (Se citan declaraciones de Mons. Bodeant)

MONTEVIDEO PORTAL |

Es un escándalo

Al nuevo representante del Papa Francisco en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), Battista Ricca, se le adjudicó un “pasado negro” en Uruguay por una relación homosexual. El secretario de la CEU, Heriberto Bodeant, dijo a Montevideo Portal “o modificó su conducta o se cuidó mucho de no causar nuevamente escándalo”

Una investigación periodística divulgada este viernes por el semanario italiano L’Espresso afirma que el nuevo representante del Papa Francisco en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), Battista Ricca, tuvo un “pasado negro” en Uruguay por una relación íntima con un oficial del ejército suizo.

Bajo el título “El lobby gay”, el periodista vaticanista Sandro Magister expuso datos de la vida de Ricca en Uruguay entre 1999 y 2001 que le fueron informados al pontífice después de haberlo designado en el IOR para hacer una “limpieza” en el banco del Vaticano.

Ricca, según la publicación, llegó a Montevideo y pidió residencia en la nunciatura para él y para el capitán suizo Patrick Haari. El nuncio del momento, Francesco de Nittis, rechazó el pedido. Pero meses después, De Nittis se retiró y Ricca quedó como encargado de negocios de forma interina. En ese momento, le dio residencia y un salario a Haari.

“Las patentes relaciones de intimidad entre Ricca y Haari escandalizaban a muchos obispos, sacerdotes y laicos de ese pequeño país, incluidas las religiosas que se ocupaban de la nunciatura”, aseguró Magister en su artículo.

A principios de 2000, llegó a Montevideo un nuevo nuncio, Janusz Bolonek, quien no toleró la situación, informó a las autoridades vaticanas, insistió en que Haari se fuera, pero no tuvo éxito.

En 2001, Ricca tuvo dos accidentes importantes. Uno fue a principios de año, al acudir a un local de encuentro entre homosexuales en Bulevar Artigas. Allí fue agredido a golpes y tuvo que llamar a unos sacerdotes para que lo llevaran hasta la nunciatura.

El otro fue en el mes de agosto. Se quedó encerrado en el ascensor de la nunciatura una noche. En la mañana acudieron los bomberos a rescatarlo y lo encontraron junto a un joven que las autoridades de la Policía identificaron, según el semanario.

Bolonek logró entonces que se aceptara el trasado de Ricca y el despido de Haari. Ricca fue trasladado a Trinidad y Tobago

El informe explica que Haari, cuando dejó la nunciatura, quiso enviar unos baúles a la dirección de Ricca en el Vaticano como equipaje diplomático. Bolonek se negó y los baúles quedaron durante años en otro edificio. Un día Ricca dijo que no quería saber nada del tema y los baúlos fueron abiertos. Se encontró una pistola, que fue entregada a la Policía, material pornográfico y preservativos.

Según la publicación “en Uruguay, los hechos arriba referidos son conocidos por decenas de personas: obispos, sacerdotes, religiosas, laicos, sin contar las autoridades civiles, desde las fuerzas de seguridad a los bomberos. Muchas de estas personas han tenido una experiencia directa con estos hechos en distintos momentos”.

El secretario general de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU), Heriberto Bodeant, dijo a Montevideo Portal que Ricca “o modificó su conducta o, lamentablemente, sin modificar su conducta se cuidó mucho de no causar nuevamente escándalo. Es todo especulación lo que puedo hacer”.

“¿Qué pasó con ese traslado? No tengo manera de saberlo. ¿Habrá hecho un propósito de enmienda muy serio y después con su conducta demostró que había sido un episodio y terminó? Puede ser. ¿Puede ser que tuviera amigos y le arreglaran un poco las cosas? Todo puede ser”, opinó Bodeant.

Apuntó que en los tiempos en que Ricca estuvo en Uruguay, él era sacerdote en una parroquia de Paysandú. “Yo me enteré de que existía Ricca ahora”, dijo.

Agregó que “al ser alguien de la nunciatura, lo manejó la nunciatura” y explicó que “esas cosas se resuelven en la Secretaría de Estado, que es el organismo de la Santa Sede del cual dependen las Nunciaturas”.

“De acuerdo a lo que se lee, tuvo una conducta bastante escandalosa, no veo que haya habido cosas criminales. Me parece que eso va a en algo mucho más interno y me parece que la medida que se tomó de traslado fue apuntando a una especie de llamado de atención fuerte. Tengo que suponer que habrá habido amonestaciones”, señaló.

Conductas

Bodeant explicó a Montevideo Portal que ante situaciones que pueden ser criminales, los obispos deben estar en una situación de “vigilancia”. “Frente a algún indicio extraño o sospechoso y mucho más en el caso que se plantee una denuncia concreta, tenemos que investigar”, indicó.

En caso de situaciones que puedan ser “motivo de escándalo” por alguien que muestra “algún signo de tener una conducta inadecuada”, los obispos deben “llamarle la atención e invitarlo a abandonar esa conducta”

“Cuando eso no se da, ahí hay mecanismos que tiene la iglesia para una justicia interna. En el caso de personas que puedan tener una doble vida, a esa persona se le dice que no puede seguir así, que supone una elección, o deja a la persona o deja el ministerio. Muchas de esas cosas se resuelven pacíficamente. Algunos han llegado a celebrar el matrimonio dentro de la Iglesia”, contó.

La situación es distinta cuando la inconducta presenta “desórdenes”. En ese caso, “puede haber una sanción que es la expulsión del estado clerical”.