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Papa Francisco

Noticeu Compromiso por un Uruguay sostenible: la casa común nos convoca

Hurta comunitaria en la Parroquia de El Pinar . Foto de Cáritas Uruguaya

Los Nodos Ambientales Participativos (NAPs) refieren a un proceso de integración social basado en el compromiso de comunidades articuladas en red y arraigadas en el territorio que promueve la corresponsabilidad ambiental a través de la educación ambiental, la formación y promoción de huertas agroecológicas y a la reducción de la generación de residuos. Este proceso es impulsado y respaldado por diversas organizaciones de la sociedad civil entre las que se encuentran varias instituciones y redes vinculadas a la Iglesia católica como ser Universidad Católica, Iglesia de Montevideo, Cristianos en Red, Obsur, AUDEC y Cáritas Uruguaya. Inicialmente el poyecto de NAPs se remonta a una propuesta de trabajo que surgió desde un grupo de laicos de la Arquidiócesis de Montevideo con motivo de la convocatoria al Diálogo social de Presidencia en 2016.

En el mes de marzo los NAPs lanzaron la iniciativa “Compromiso por un Uruguay integrado y sostenible” con la firma de una carta de representantes de 16 organizaciones a las nuevas autoridades del país. Posteriormente, se inició una campaña de adhesiones al comunicado a través de la creación del portal www.compromisosostenible.uy y actualmente se ha obtenido el apoyo de 2100 personas  y 14 nuevas organizaciones que han adherido al proceso.

Los integrantes de la red señalan que la iniciativa convoca a diversos actores, incluso por fuera de los Nodos ambientales, lo que subraya el interés de la sociedad por la integración social desde una clave de sostenibilidad: “Somos una red muy diversa en cuanto a instituciones, y eso es una de nuestras fuerzas”, señala Mauricio Passeggi, coordinador de los Nodos por “Cristianos en Red” y uno de los idearios del proceso.

El lanzamiento de esta campaña se vio retrasado por la emergencia sanitaria y coincidió con las celebraciones mundiales por el quinto aniversario de la Laudato Si, encíclica del Papa Francisco que inspira originalmente el proyecto a partir de su propuesta de conversión ecológica integral.

El comunicado subraya la importancia de la educación ambiental, las huertas agroecológicas y la valorización de residuos para el presente y el futuro del país.

“Hemos comprobado que el trabajo en red y en pro del cuidado del ambiente en estas líneas de acción genera integración e inclusión social y mejora la calidad de vida en personas de diversa condición social, económica y cultural” consideran desde la red. Por eso exhortan a los nuevos gobernantes a “promover un cambio cultural, en el entendido de que facilitará el tránsito de nuestra sociedad hacia un Uruguay más sostenible, más integrado y más democrático”.

El pasado 17 de junio esta iniciativa fue presentada a la Comisión de Medio Ambiente del Senado de la República con muy buena recepción y gran  sintonía con el planteo de parte de las y los senadores presentes. “Sin duda hay mucho por hacer animados por nuestra espiritualidad y en acción conjunta con las políticas públicas, organizaciones de la sociedad civil y otras Iglesias. El cuidado de la casa común nos convoca especialmente como `una sola familia humana´”, sostienen.

LA EXPERIENCIA DE HUERTA COMUNITARIA QUE TRANSFORMA VIDAS 

Foto de Facebook de Cáritas Uruguaya

A la comunidad católica especialmente la invitación es a replicar esta iniciativa de Nodos Ambientales Participativos en las parroquias desde la experiencia de la Huerta Comunitaria de la Parroquia Santa Rosa de Lima de El Pinar, uno de los primeros Nodos conformados que se ha convertido en un espacio de encuentro comunitario e integración social.

Esta experiencia involucra directamente a 30 personas, de las cuales actualmente concurren entre 15 y 20 cada sábado. Participan desde jóvenes a ancianos y, en épocas de vacaciones, se suman los niños. Esta experiencia es una oportunidad que logra “transformar vidas”, asegura la Lic. Agustina Langwagen, Directora Ejecutiva de Cáritas Uruguaya. En este sentido, narró que al visitar la huerta se encontró con Eduardo, un joven con discapacidad visual, quien dio la bienvenida al grupo que llegaba y que, luego de interactuar un rato, compartió su experiencia. Contó que esa huerta comunitaria lo motivó a plantar tomates en su casa y confesó que antes de formar parte de esa experiencia “no hablaba con nadie”.

Desde la Parroquia se apoya a otras dos huertas comunitarias y huertas familiares, reciclan residuos del vecindario mediante compostaje y periódicamente realizan talleres.

Información proporcionada por Cáritas Uruguaya

Más información:

www.naps.uy

Compromiso por un Uruguay integrado y sostenible