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Mons. Pablo Galimberti «Inclusión. Una iniciativa a emular»: Reflexión de Mons. Pablo Galimberti

Mons.-Pablo

La ciudad de Bella Unión, donde confluyen tres límites geográficos, que más que marcar fronteras invitan a la integración, abrió sus corazones para expresar una iniciativa cuya inspiración es la inclusión de las personas discapacitadas. Esto ocurrió el Domingo pasado en el cine Norte y en las afueras, donde se instaló una pantalla gigante.

La iniciativa, que encontró un cálido apoyo, se promovió con el lema: “Cantamos con León Gieco, por la inclusión, la salud y la vida”. En determinado momento se produjo una sorpresa: el artista visitante invitó a bailar a Raquelita, una joven en silla de ruedas, adoptada por la pediatra de Bella Unión María Elena Curbelo.

Este momento tenía una historia. La joven había ido a Buenos Aires a un espectáculo de León Gieco. Quedó fascinada e invitó a este cantautor a venir a Bella Unión. No habló de dinero ni alojamiento, como suelen hacer otros artistas que viajan conguardaespaldas.Pero le puso una condición ineludible:“Voy, pero si bailás conmigo!”

La integración del diferente es una conquista que camina, venciendo obstáculos y resistencias. Se han promulgado leyes a favor de una mayor inclusión de estas personas en la vida social. Muchas familias se han animado a sacar del ocultamiento a quienes vivían en completa privacidad. Con frecuencia vemos a personas con capacidades diferentes desempeñarse en oficinas públicas.

Pero hasta ahora no había visto una propuesta como la de León Gieco, que apunta al desarrollo y la inclusión de las personas con diferentes discapacidades a través del desarrollo de sus capacidades artísticas. Que muchos las tienen, pero en estado latente.

Un ejemplo asombroso es ver la destreza de quienesdeslizansuavemente el pincel ante un lienzo en un caballete. Pero sin usar las manos. ¡Nacieron sin brazos! La película “Mundo Alas” muestra a una joven que maneja el pincel colocado entre los los dedos de un pie. Otra imagen muestra a un hombre joven con la misma discapacidad,que usa la boca para dar color a su inspiración.

Quedé sorprendido ante este particular estilo de inclusión a través del arte, tal como lo presenta LG en la película “Mundo Alas”, que se proyectó en Bella Unión como culminación del espectáculo. Y que he podido ver gracias a la gentileza del Padre Dardo Carballo, que vivió emocionado el desarrollo de este espectáculo.

Esta película ha recibido y seguramente seguirá recibiendo nuevosreconocimientos. No hay que mirarla para proponerla en un festival con alfombras rojas. Sería una bofetada a lo que pretendió su inspirador. León Gieco, a través de su arte, ha sido capaz de devolver la sonrisa a los artistas enterrados detrás de una no vidente, como es el caso de Karina, que logra expresar talentos y confiesa que es feliz. Como cualquiera de nosotros que mientras no logramos sacar una veta del alma vivimos enajenados, sólo siguiendo pautas que otros nos indican.

Otro ejemplo es el de Alejandro, joven con hidrocefalia con 17 operaciones encima. Son imágenes de personas, peripecias, rescates y aliento a los que hay que sacarde los rincones de la sociedad de consumo y del descarte. Este joven empezó a cultivar sus habilidades con la guitarra y hasta compone temas.

Otro personaje es Pancho, sin piernas ni manos, pero capaz de ver, hablar y sopar la armónica que le cuelgan con un soporte ante sus labios. Y en una de las paradas de la gira que hicieron Gieco lo estimula a sacar del corazón palabras e imágenes para hilvanar una poesía.

Las personas que armaron una gira por varias regiones de Argentina han logrado dar saltos enormes en sus vidas. Se los ve motivados y capaces de mostrar a los otros que detrás de sus carencias visibles hay talentos, cualidades y valores que nadie se los puede robar.

A veces nos sentimos deprimidos porque algo no nos sale. A veces por pequeños percances, piedras en el camino. O por vernos flojos para llevar adelante las metas que hemos elegido, con fe en Dios y en nosotros. Este formidable ejemplo es un regalo para pensar y superarnos día a día.

Columna publicada en el Diario «Cambio» del 12 de setiembre de 2014