Iglesia al día

" El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos. #FratelliTutti "
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Noticeu In memoriam: “La última cima” de Pbro. Guillermo Buzzo

Mons. Fernando Miguel Gil Eisner, obispo de Salto, Uruguay, falleció en la tarde del 17 de enero de 2020.

Escribo porque la necesidad de dar testimonio de su vida en Cristo es más fuerte que el temor a ser demasiado austero con las palabras.

¡Tanta vida en tan poco tiempo! ¡Tanto para dar gracias! ¡Qué cerca nos sentimos de Jesús, al lado de Fernando!

Recorrió su camino con pasión e intensidad. En una oportunidad, ya enfermo, me confió con qué ganas tomaría su equipo de montaña para perderse entre aquellos senderos, mientras relojeaba su mochila y sus cansadas botas.

En el mes de setiembre, el Señor lo puso frente a una nueva cumbre, una pendiente empinada, árida, estrecha. Los que saben de aventuras, se hacen, con el tiempo, capaces de convivir con miedos e incertidumbres, y aprenden a transformar peligros en desafíos.

Esta sería -lo supo- su última cima; la que iba a insumirle el resto de su energía.

A cada paso, la cuesta lo fue obligando a despojarse; el valioso equipaje de toda la vida se le iba volviendo lastre. Nos conmovió sentir su corazón enfocado siempre en la cima; cada vez que tuvo que desprenderse de algo para continuar la marcha, parecía decirnos: “Esto que dejo, es valioso, sí, pero menos importante que lo que me espera”. Y así pudo entregarlo todo, sin que el corazón se le fuera quedando amarrado a lo que entregaba.

Mientras subía fue entregando su autonomía, su memoria, sus innumerables habilidades y talentos, y sobre el final, su lucidez: ¡tantas cosas que lo hacían especial!

“En el corazón -nos dijo más de una vez- sólo tengo una inmensa gratitud a Dios por todo lo vivido. Sé que todo esto que hoy no logramos comprender, supondrá mañana una gran bendición para todos”.

El viernes 17 de enero, antes que el sol comenzara a caer, despojado de todo, con la pobreza con la que llegamos todos a este mundo, y con muchos de sus afectos como testigos, Fernando hizo cima.

“Cristo es nuestra paz”. Ese fue su lema episcopal. Eso, lo que vivió. Ése, su legado para nosotros. ¡Gracias, Fernando por mostrarnos a Cristo! ¡Gracias, Señor, por darnos a Fernando!

P. Guillermo Buzzo