Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Imprentero afirma que Alonso nunca le pidió factura por las listas

ECOS.LA/UY |

El empresario, que le ganó un juicio a la senadora por deudas, sostuvo que le realizó trabajos por US$ 200 mil pero jamás hizo una boleta.

La senadora nacionalista Verónica Alonso invirtió casi US$ 200 mil en la impresión de cuatro millones de ejemplares de las listas que encabezó.

Los trabajos fueron realizados en la imprenta Vistosul SA cuyo propietario, Martín Nyczka, le entabló un juicio civil demandando una deuda de US$ 30 mil a la legisladora y a su esposo, Marcel Gerwer, responsable de realizar los pagos.

Luego de un largo periplo, un Tribunal de Apelaciones le dio la razón al empresario y condenó a la senadora a pagar el saldo adeudado.

Más allá de esa cifra puntual, el empresario denunció además que jamás, y a pedido de expreso de la propia legisladora, le extendió una factura oficial por los trabajos.

Nyczka realizó estas afirmaciones el pasado lunes, ante la Comisión Investigadora que, en Diputados, indaga eventuales irregularidades en la financiación de las últimas campañas electorales.

“Nunca le hice un juicio a algún político por el cobro de ninguna factura, pero en en este caso, se lo merece” dijo, visiblemente ofuscado. “Primero, porque tiene con qué pagar, y segundo, porque no le reclamo ni un solo peso que no corresponda”, afirmó.

Como prueba, dijo tener un larga serie de intercambios de correos electrónicos y mensajes de texto en el cual la senadora y su esposo, Marcel Gerwer, continuamente iban cambiando las reglas de juego y tratando de evitar ese pago.

Una relación comercial que, según señaló, se dio en forma irregular.

“Yo podría haber entablado un juicio reclamando toda la campaña, desde la primera hasta la última lista, porque no les hice factura por ningún trabajo”, sostuvo. “No me lo exigían. Lamentablemente es así, ellos trabajan de esa manera”.

Nyczka teorizó acerca de las razones por las que Alonso y su esposo actuaron de esa forma.

“Capaz que gastaron mucho más de lo que mostraron públicamente y no podían demostrar que estaban gastando tanto dinero”, aventuró. “Quizá los ingresos por los cuales recibieron ese dinero no fueron lo suficientemente claros”.

En una actitud que llamó la atención de los integrantes de la comisión, el propietario de la imprenta se expresó en duros términos hacia la senadora.

“Habría que preguntarle a Verónica Alonso, que tan firmemente expresa que dice la verdad y que es inocente, dónde imprimió las listas de su agrupación oficial y que exhiba las facturas”, desafió. “No va a tenerlas y, si las tiene, son falsas, porque no las tiene”.

ECOS intentó contactarse con Alonso para conocer su posición. Desde su secretaría se indicó que la senadora está fuera del país, pero que mantiene en todos sus términos lo que afirmó la semana pasada ante la comisión.

Las acusaciones de Nyczka sorprendieron a los legisladores que, si bien señalaron que la eventual conducta de Alonso fue reprochable, también lo fue la del imprentero, por no exigir trabajar en regla.

“Ambos estamos en falta”, dijo el empresario. “Lo que pasa es que nosotros lo hacemos a veces por obligación, para poder trabajar”, se justificó. “Los legisladores que hacen eso, de mandar a hacer trabajos y exigir el pago mínimo posible, ese es un problema”.

Nyczka cargó en ese sentido contra los parlamentarios. “Ustedes deberían tener absolutamente todo formal y no lo tienen”, aseveró. “De hecho, varios trabajadores de los despachos no están en planilla. Eso depende de cada uno”, concluyó.

El pastor Márquez y el “HDP” de los cheques diferidos

A Alonso se la indaga por los presuntos vínculos de su campaña con la Iglesia Misión Vida, liderada por el pastor Jorge Márquez, responsable a su vez de los Hogares Beraca.

El tema fue incluido por el Frente Amplio, a partir de un presunto acuerdo entre la senadora y el religioso en el marco de la pasada campaña electoral.

Al respecto, Nyczka hizo una puntualización. Los autorizados a encargar los trabajos siempre fueron Alonso y su esposo.

“La Iglesia Misión Vida jamás nos contrató en forma directa ningún trabajo de listas”, aseguró el dueño de la imprenta.

Nyczka afirmó que a Márquez lo conocía de antes, por otros encargos vinculados a su iglesia. En tanto su yerno, el actual diputado Álvaro Dastugue, electo en la plancha de Alonso, pasó un par de veces por la empresa a levantar listas.

La intervención del pastor Márquez facilitando recursos económicos surgió a fines de mayo de 2014, cuando la deuda de Alonso con la imprenta comenzaba a crecer.

La cuenta alcanzaba en ese entonces US$ 20 mil, correspondientes a mano de obra y trabajos realizados. Los reclamos del imprentero no tuvieron resultado, ante lo que amenazó con que, si no se le saldaba la deuda, no se entregaba ninguna lista.

Nyczka cumplió su promesa, ante la sorpresa de varios candidatos que fueron a recoger los trabajos sabiendo que estaban prontos.

En eso recibió una llamada de Márquez. Le pedía que hiciera una excepción y le entregara las listas de Misión Vida, ya que había muchos pastores con su gente esperando para repartirlas.

La oferta fue pagarle lo adeudado de su bolsillo. A las dos horas, contó, se apersonaron en la imprenta Gabriel Cunha y Hagop Kerikian, otro religioso de Misión Vida y dirigente político.

Le entregaron dos cheques de una cuenta de Misión Vida para las Naciones por el monto adeudado, y eso liberó las listas bloqueadas. Según el imprentero el pago involucraba no solo a las listas de Márquez, sino a las que no tenían vinculación con su iglesia.

Para Nyczka esa historia terminó allí, pero al parecer no fue así para Márquez. Según contó, en una conversación posterior el líder de la iglesia le confió: “Este HDP me repuso esos cheques con un plazo muy superior”, señalando que Grewer le había devuelto el dinero en forma diferida.

Militantes no muy contentos

Al propietario de la imprenta se le preguntó si tenía alguna prueba de que existiera algún acuerdo entre la senadora Alonso y el pastor Márquez.

“Por los comentarios que me llegaron a mí, era que ellos se comprometían a aportar todo lo que era gente y estructura para apoyar a las listas que ellos mismos iban a propiciar, mediante pequeñas agrupaciones de pastores”, afirmó.

Nyczka afirmó que, en determinado momento, desde la iglesia se le pidió que doblara las listas, pero ante la imposibilidad prestó la máquina correspondiente para que fuera la propia iglesia la que realizara ese trabajo.

“Ahí apareció el famoso Dastugue, que traía gente de sus hogares de Canelones, en los vehículos de Beraca”, relató. Esa misma gente, dijo, era la que después realizaba el reparto de las listas, puerta a puerta o en la calle.

Nyczka dijo desconocer si estas personas recibían algún pago por su labor. “Sé que algunos no iban muy contentos y que no disponían de dinero en ese momento. Además, por su problemática, no manejaban dinero”, afirmó.

El rol de Cunha y las promesas incumplidas

Los primeros trabajos de la imprenta Vistosul para Alonso se remontan a fines de 2013, al comienzo de la campaña para las elecciones internas del año siguiente.

En una de las primeras reuniones que mantuvieron, a Nyczka se le explicó cual sería la estrategia que se iba a desarrollar. La idea era lanzar una multiplicidad de listas, donde se iba a juntar “votito a votito” para así tener una mayoría de votos y posicionarse en el tercer lugar de la lista al Senado de Jorge Larrañaga.

Allí, según el empresario, Alonso le presenta a Gabriel Cunha como el “encargado de todas las transacciones” que se fueran hacer, en un rol propio de un jefe de campaña.

En ámbitos judiciales y parlamentarios, Alonso negó ese hecho dijo que “la jefa de campaña era ella.

Sin embargo, en los mails aportados por el imprentero, se prueba que Cunha era el que ejercía esa labor, por designio de la propia legisladora.

Según contó Nyczka, el propio Cunha le aclaró que era un voluntario o “trabajador político” de Misión Vida e integraba algunas listas de la iglesia. Luego pasó a desempeñarse en forma remunerada para la hoy senadora, como su secretario, con determinados objetivos y horario completo.

“Obviamente, como lo ha hecho con otros secretarios, nunca hizo aportes por él”, afirmó. “Así, él mismo me lo dijo”. Según contó, Alonso tampoco cumplió con Cunha con un compromiso asumido durante la campaña, en cuanto a que, si llegaba al Senado, tendría un premio adicional.

“El mismo Gabriel Cunha me dijo: ‘Hasta a mí me falló. Marcel Gerwer no me pagó lo que me había prometido, me ninguneó'”, relató el empresario.

“Realmente la senadora Alonso debería estar acá para dar la cara. Les está mintiendo en la cara a ustedes y a la prensa, con esto y con muchas otras cosas”, afirmó Nyzka. “La senadora Alonso le mintió hasta al juez”.

Deberían investigar otra cosa

La forma de cobro que tenía Nyczka era pasar, cada diez o quince días, por las oficinas de la Organización Gerwer, vinculada a la familia del esposo de Alonso.

Allí, según contó, se le pagaba en efectivo o con cheques de terceros.

“A veces teníamos que esperar un ratito, porque venían a pagarles unos alquileres, una pensiones, y recibíamos ese dinero a cuenta del pago de los gastos de imprenta”, aseguró.

Al respecto, el empresario sostuvo que lo que la comisión realmente debía investigar era el origen de los fondos de campaña de Alonso y de Gerwer.

“Aparentemente, la organización es una inmobiliaria que administra las propiedades de la familia”, contó. “Seguramente allí hay algo no del todo regular”, insistió.

El imprentero sostuvo que, de la forma en que Gerwer anotaba los gastos de su campaña en su escritorio, la comisión podría encontrar algún tipo de ingresos y aportes no del todo regulares.

Sonrisas, enojos y un pedido de descuento

Nyzcka relató lo sucedido cuando, aprobadas las listas de prueba por parte de la Corte Electoral y quedando prontas para su impresión, decidió demorar el inicio del trabajo porque Alonso no le había adelantado el pago para la compra de papel, tal como habían acordado.

Recordó que insistió sobre el tema, ante lo que llegó la respuesta de Gerwer. “Vamos a esperar a que esté inscripta la lista oficial de Verónica. A partir de allí, hacemos la lista oficial y luego el resto”.

El problema fue que los responsables del resto de las listas se impacientaron, porque otros grupos del partido ya habian salido a competir. El reclamo llegó a oídos de Alonso, que convocó a Nyczka a su oficina.

Allí estaban presentes también Gerwer y Cunha. “Verónica Alonso se ofuscó bastante y rezongó bastante a su esposo y a su coordinador financiero”, afirmó. Le pidió al empresario que la acompañara hasta el banco, y allí retiró US$ 26 mil de su cuenta personal y se los dio para comenzar a imprimir los dos millones de listas nacionales y otras tantas departamentales encargadas.

Alonso encabezó en las pasadas internas un total de 132 planchas en Montevideo y en Canelones.

Nyczka relató otro situación que, aseguró, le causó asombro y hasta algunas sonrisas. Fue cuando culminó el trabajo encargado por Alonso.

Según relató, la campaña no llegó a utilizar las dos millones de listas nacionales impresas. La intención de la senadora, aseguró, era hacerse cargo solo de las que efectivamente habían usado.

“¿Y yo qué tengo que ver si vos me las mandaste a hacer, por qué no me las vas pagar?”, le preguntó el empresario.

Esa fue, dijo, la diferencia que surgió y el motivo de la deuda de US$ 30 mil.