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La Iglesia en los medios Iglesia quiere recuperar “mística” y apunta a los “barrios populares”

ECOS.LA/UY |

La jerarquía católica diseñó seis “líneas de acción” para convertirse en una institución “en salida, evangélica y transparente”.

El 38% de los habitantes de Montevideo se autodefine como católico, peró solo el 8% cumple, al menos una vez una a la semana, con asistir a las ceremonias de esa religión. Además, la mayoría de los que dicen ser fieles a esa confesión se concentran en los perfiles socioeconómicos altos.

Solo un 22 %se ubica en los sectores bajos. Así lo indicó una reciente encuesta de Equipos Consultores, encargada especialmente por el Arzobispado de la capital.

De allí que, desde las autoridades eclesiásticas se pretenda promover la “presencia evangelizadora de la Iglesia en los barrios populares”.

Esta será una de las seis “líneas” de acción por las que transitará la institución en los próximos meses. Fueron elaboradas por un equipo de la Curia, a partir de los insumos recibidos desde dentro y fuera de la institución.

Los planes se enmarcan en el concepto de una “Iglesia en salida, evangélica y transparente”, que se piensan ir concretando a través de varios programas, según lo indicó una carta enviada por el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, a los sacerdotes, a la cual tuvo acceso ECOS.

Si bien se señala que, en algunas de estas zonas, se van en encontrando caminos que encajan en ese perfil, se admite que, en general, en esos barrios hay un envecimiento y una baja participación de fieles.

En ese sentido se propone trabajar más en equipos sacerdotales y apostar a algunas experiencias previas. Entre ellas, la fundación de un mayor número de “casas de la palabra”, tal como existen en ciertos barrios, y dar una mayor continuidad al trabajo de las misiones.

El plan de acción propone además la recuperación de la “mística diocesana” a través de la promoción, entre los católicos, de una identidad clara de “discípulos y misioneros de Cristo”.

En ese marco se plantea fortalecer determinadas fiestas tradicionales. De modo especial a los patronos de Montevideo, San Felipe y Santiago, procurando que llegue a ser una “fiesta popular”. En el mismo sentido se procederá con la procesión de Corpus Christi.

La carta de Sturla detalló asimismo seguir el consejo del papa Francisco en cuanto a que los obispos sean “fieles a sus raíces”. En ese marco se propone valorar a figuras como Jacinto Vera, el primer obispo uruguayo. También a las beatas Dolores y Consuelo y a la Madre Rubatto, y los siervos de Dios Walter Chango y el Padre Cacho.

“Está mística de pertenencia a la comunidad se puede generar en los sacramentos de iniciación cristiana y en la lectura orante del evangelio”, se apunta. También en el cuidado en la relación entre colegios, movimientos y parroquias.

Laicos y diplomas

En otra línea, la Iglesia se propone fomentar la participación de los laicos, en especial a través de su integración en ámbitos internos de la institución.

Se entiende a su vez como básica la formación de “laicos misioneros” con clara identidad católica pero con su correspondiente autonomía.

Al respecto la carta hace referencia a a “respetar las opciones diversas desde la concepción cristiana de la vida en todo aquello en que legítimamente pueda haber pluralidad de opiniones”.

La Iglesia se propone además apuntalar la formación de sus responsables a todos los niveles, en un plan que tendrá como centro a la Facultad de Teología, que el año próximo será traslada a una nueve sede.

Se entiende necesario hacer crecer la conciencia y la exigencia de que los “agentes pastorales” tengan una formación básica, que deberá ser mayor cuanto mayor sea su responsabilidad.

La institución entiende a la catequesis como un elemento clave hacia el futuro. En ese marco se la fortalecerá, a partir de una experiencia denominada catequesis de discipulado, que ya se está realizando. El objetivo es que los que la impartan aprendan a transmitir y “dar razones” para la fe.

En ese sentido, este año comenzará implementarse el “Diplomado de Catequesis”, que durará un año a través de una modalidad semipresencial.

El plan de la Iglesia es comenzar el camino hacia un “Instituto Superior de Ciencias Religiosas” que, integrando una dimensión pedagógica y terciaria, pueda expedir a mediano plazo un título universitario.