Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu “Heridas abiertas”: Mons. Galimberti reflexiona sobre la violencia en nuestra sociedad

A raíz de los hechos de violencia acaecidos en los últimos días, Mons. Pablo Galimberti, Obispo emérito de Salto, insta a escuchar la “voz interior” y afirma que, “si la pisoteamos”, la  sociedad “se convierte en un cambalache”.

“El tejido social sangra e interpela”, advierte el Obispo en su columna en la página “El Octavo día” del Diario “El Pueblo.

 

Heridas abiertas

El tejido social sangra e interpela. Un marinero desertor, en la noche mata a sangre fría a tres de sus antiguos compañeros y roba sus armas para comprar droga y compartir un asado.

La espiral violenta sigue: el martes un hombre y una mujer “cayeron” de un séptimo piso del complejo Euskal Erría y se supone que él la arrojó al vacío y se suicidó. Otra versión indica que la pareja forcejeó sobre una ventana y cayeron juntos. Días atrás en Tacuarembó una mujer de 79 años recibió una bala mortal. Quien disparó fue su propio hijo alcoholizado. Una semana atrás, en Las Piedras, una mujer de 34 años recibió una golpiza por parte de su pareja. El pasado Domingo un hombre mató a sus dos hijos de ocho y diez años y luego se suicidó, en Cebollatí. Ese día un hombre de 70 años le disparó a su pareja de 30 y se suicidó.

Se transgreden límites en toda la escala social. Profesionales contratan menores para “compañía”.

No hay casualidades. Los frutos hablan del árbol, si está sano o necesita poda. Lo triste es hacer zapping en la sociedad del espectáculo. Un cristiano sabe que hay “leyes” escritas en el corazón y que la conciencia no es chicle. Fromm afirme que además de la conciencia modelada por el semáforo exterior, hay una conciencia “humanista”, que es la “voz interior” que necesitamos escuchar. Si la pisoteamos la sociedad se convierte en un cambalache. Pero como cristianos, sabemos que hay una “voz” que nos despierta cada día.