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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Hay 11 divorcios por día y los casamientos bajaron 31% (Se cita al Papa Francisco)

LA REPÚBLICA |

La “revolución silenciosa”. La Cepal advirtió que en nuestro país se ha instalado una “cultura del divorcio”.

Por: Gustavo Trinidad
Algunos sociólogos lo han llamado “la revolución silenciosa” refiriéndose a la conformación de las familias uruguayas que se transformó en los últimos años, con el incremento exponencial de los divorcios y las uniones concubinarias.

Entre 1996 y 2011 los divorcios crecieron un 52,7%, según el registro de los censos de esos años. Ahora, y según  estadísticas del Poder Judicial a las que accedió LA REPÚBLICA, desde 2011, donde hubo un “pico”, hasta agosto de 2015, se viene corroborando un promedio de entre 10 y 11 divorcios por día, unos 4.000 al mes, 28.187 divorcios entre 2010 y agosto de 2015.

En los últimos 35 años la cantidad de nuevos matrimonios bajó en un 31% y los divorcios se multiplicaron en 5.5 % en Uruguay. “En la clase media las razones de separación son por infidelidad y económicas. En las clases de menos recursos prevalecen las uniones concubinarias de corto plazo y en las clases de mayor poder adquisitivo existe una presión social y de intereses patrimoniales muy fuertes. Es decir existen problemas de infidelidad pero no se acude al divorcio”, indicó a LA REPÚBLICA la abogada y  docente especialista en el tema, Adriana Sánchez.

Aquel casamiento de “hasta que la muerte nos separe”, es una tradición cada vez más en desuso. Hay voces de alarma ante esta decadencia de la estructura familiar.

Vale tener en cuenta que en Uruguay casi medio millón de personas vive en unión libre. Precisamente son 498.908, es decir el 18.5%. En este grupo hay 1.392 parejas del mismo sexo: la mayoría tiene entre 20 y 54 años, también hay 23 parejas de entre 15 y 19 años y 5 que tienen entre 80 y 89 años.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió que en Uruguay se ha instalado una “Cultura del divorcio”.  Entre los argumentos expuestos figura la depresión infantil, que en Uruguay afecta a entre el 8 y 10% de los niños, cifra que se eleva al 15% en los adolescentes. Específicamente, según las investigaciones  realizadas, entre los que están más expuestos a sufrir depresión se encuentran los que padecen la separación.
“Cuando el número de familias monoparentales alcanza aproximadamente el 30 %, la comunidad comienza a desintegrarse, y el porcentaje de delitos comienza a elevarse. La comunidad cambia de un ambiente de apoyo a  uno que perjudica el desarrollo de los niños…” “… donde haya una muy alta concentración de familias desintegradas en cualquier comunidad, esa comunidad se desintegrará.”, dice por su parte la organización The Heritage Foundation. Por supuesto que la Iglesia Católica ha expresado su profunda preocupación por la situación e incluso ha abogado por el no reconocimiento de las uniones concubinarias.
“En las sociedades abiertas y democráticas, el Estado y los poderes públicos no deben institucionalizar las uniones de hecho, atribuyéndoles de este modo un estatuto similar al matrimonio y la familia. Tanto menos equipararlas a la familia fundada en el matrimonio”, se ha expresado en un documento del Vaticano.

Sin embargo, otras miradas apuntan que es una realidad que no tiene marcha atrás y que se basa sobre todo en la libertad e independencia que ha ganado la mujer y en algunas leyes que han facilitado su emancipación.
“La gran revolución del siglo 20 es la salida de la mujer al mercado laboral. No es positivo ni negativo, simplemente genera todo un cambio en las estructuras que antes estaban situadas en la mujer en la casa. La mujer sale y obviamente genera una ruptura. Entonces  hay se generan instituciones para cuidar a los niños y para personas de la tercera edad, que antes debía hacerlo la mujer. Entonces la mujer entra en competencia, se le exige más preparación y paralelamente se dio cuenta que puede vivir sola”, dijo a LA REPÚBLICA la socióloga Mirtha Ricobaldi. Para la profesional este cambio se ve también en las denuncias de violencia doméstica y su crecimiento explosivo, que no es porque antes no ocurriera sino que ahora se denuncian. Por el mismo camino va el sexo. “La libertad sexual de los varones empiezan a tenerla también las mujeres”, apunta Ricobaldi.

Sobre si este cambio no perjudica a los hijos y hace peligrar el entramado social, Ricobaldi puntualizó que “una cosa es el mundo deseable y otro el mundo real. Hay que  aprender que ya hay una diversidad que no existía en otro momento, pero que ahora se manifiesta. No hay juicios valorativos, es lo que hay, y no puede volver atrás”, apuntó la socióloga.

Para Ricobaldi la verdad ante todo, y mantener matrimonios “enfermos” puede ser mucho más perjudicial para el niño.  “Para el niño es fundamental que tenga alguien que se preocupa de él. Lo que importa es que haya adultos responsables con ese niño. En un hogar familiar enfermo es mucho peor, puede ver escenas de violencia traumática, discusiones, etc.”, explicó Ricobaldi.

LA FRASE

“Una cosa es el mundo deseable y otro el mundo real. Hay que  aprender que ya hay una diversidad que no existía en otro momento, pero que ahora se manifiesta. No hay juicios valorativos, es lo que hay, y no puede volver atrás”. Socióloga Mirtha Ricobaldi.

ABOGADA ESPECIALISTA ADRIANA SÁNCHEZ

“Uruguay es una país de avanzada en leyes de divorcios”

¿El fenómeno del concubinato afecta a los casamientos, y también los divorcios?

Si. Hay más divorcios que casamientos, pero prevalecen los concubinatos. Esto tiene como consecuencia que haya menos casamientos y por consiguiente menos divorcios

¿Hay más mujeres viviendo solas como jefas de hogar con niños a su cargo?

Si, ya que la mujer tiene preferencia legal en lo que refiere a la tenencia de los hijos y la permanencia en el hogar conyugal.

Paralelamente ¿ hay una tendencia mayor a vivir en concubinato?.

Si, es más práctico. Ya que durante los primeros cinco años de convivencia ininterrumpida no se generan los derechos y obligaciones que rigen un matrimonio.

El concubinato no significa que haya una separación de bienes más fácil. ¿Por qué?

Depende del tiempo que duró la unión concubinaria, si es unión mayor a cinco años de convivencia ininterrumpida, los bienes adquiridos durante el concubinato se generalizan. Pero para ello hay que realizar ante el Juzgado de Familia, el reconocimiento de la unión por cualquiera de los cónyuges conjuntamente o no. El matrimonio tiene dos efectos: parentesco y sociedad de bienes, igual que concubinato cumplido el plazo de cinco años.

En el régimen de matrimonio para evitar que exista un régimen de bienes gananciales, antes de efectuar su celebración, se realizan capitulaciones matrimoniales o contrato prenupcial, donde se establece que no existirá una sociedad conyugal. En el caso del concubinato no existe una forma jurídica preestablecida para evitar el régimen de bienes gananciales, por lo cual se hacen convenciones concubinarias. El riesgo del proceso de reconocimiento de unión concubinaria, es la prueba aportada para determinar el tiempo y que no se necesita consentimiento del otro concubino. Y en la convenciones concubinarias se necesita del consentimiento de ambos para evitar el régimen de gananciales, a diferencia de la disolución de la sociedad conyugal que no requiere del consentimiento de ambos cónyuges, la puede pedir uno sin consentimiento del otro.  Hay menos garantías que en el matrimonio

¿En que ha cambiado el panorama a partir de la Ley de Matrimonio Igualitario?

El matrimonio igualitario sustituye el divorcio por sola voluntad de la mujer, por el de sola voluntad de los contrayentes.  Es decir que el hombre puede divorciarse por este proceso, además del divorcio por causal de riñas y disputas o separación de hechos por más de tres años ininterrumpidos o mútuo consentimiento.

¿Cuál es la figura jurídica más utilizada para la separación?

Riñas y disputas, porque no requiere de una condición temporal, lo puede pedir la mujer como el hombre y es un proceso corto, una única audiencia con testigos.

¿Cuánto tiempo lleva un divorcio normal en Uruguay?

Los divorcios tienen procesos diferentes, algunos requieren de tres a cinco audiencias y otro una.

El de riñas y disputas de dos a tres meses y los demás de ocho a 12 meses o más.

¿Hay casos en que se utiliza la figura de violencia doméstica para apurar la separación, sin que esta exista de verdad?

Sí, el llamado divorcio expréss, ya que en el proceso de violencia doméstica se toman medidas cautelares, imponiendo al supuesto agresor, medidas restrictivas de no acercarse al lugar donde vive la víctima o comunicarse con ella.  Implica un retiro automático del hogar por parte del agresor.

Hay organizaciones de padres, como SOS Papá, que denuncian discriminación y manipulación para poder ver a sus hijos. Asimismo denuncian que los jueces no comprenden esa manipulación. ¿Cómo ve estas situaciones?

Sí existe en algunos casos, pero que no son la mayoría. El problema que la ley tiende a defender a la mujer.

¿Cómo está la legislación nuestra en comparación con el mundo?

Desde el año 1900 aproximadamente ya existía el divorcio por sola voluntad de la mujer.  En Argentina se aprobó recientemente el código civil y  legisla el contrato prenupcial, es decir el régimen de capitulaciones matrimoniales. Uruguay hace  mucho tiempo que tiene esta regulación. Son procesos en la generalidad rápidos y no manifiestan oposición de los jueces. Uruguay es avanzado en este aspecto en el mundo, al igual que Cuba. Somos amplios quizás por el escepticismo de nuestra sociedad en materia religiosa,  que muchas veces generan ciertas presiones en el concepto de familia.

“HAY 500 PADRES QUE NO PUEDEN VER A SUS HIJOS”

Proyecto de Ley busca equidad en tiempo con hijos

El legislador señaló que hoy en día no hay un criterio legal “hoy en día al no haber un criterio legal que busque ser equitativo, se establecen visitas esporádicas y la relación entre el menor y el padre se va enfriando. Con este proyecto se procura que desde el vamos, el juez procure que el relacionamiento sea igualitario”, senaló Goñi.El diputado del Partido Nacional, Rodrigo Goñi, y su par, Gerardo Amarilla, buscan que los padres separados puedan gozar del mismo tiempo con sus hijos, porque ello es sano para el crecimiento y desarrollo de los menores.

Ley modificó el casamiento de menores

Desde 2013 en Uruguay está prohibido el casamiento de menores de 16 años. Así fue establecido en la Ley de Matrimonio Igualitario (N°19.075), la cual modificó la edad mínima para contraer matrimonio. Hasta entonces, las mujeres podían hacerlo si tenían 12 años cumplidos y los hombres si tenían o eran mayores de 14. Formalmente hoy la ley establece que es “impedimento dirimente para el matrimonio ser cualquiera de los contrayentes menor de 16 años”. De todas formas, por ser menores de 18 años, para casarse los novios deben presentar el consentimiento de sus padres o adultos responsables.

PAPA FRANCISCO

Divorciados que forman nueva pareja no “están excomulgados”

El Papa Francisco afirmó que las personas que han establecido una nueva convivencia tras su ruptura matrimonial “no son excomulgadas y no deben ser tratadas como tales”, ya que “forman parte de la Iglesia”.

“Estas personas no están excomulgadas, como algunos piensan; ellas forman parte siempre de la Iglesia”, aseguró el pontífice argentino sobre quienes “tras la ruptura de su vínculo matrimonial han establecido una nueva convivencia, y a la atención pastoral que merecen”.