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Tiempo de la Creación

Noticeu Guzmán González: la experiencia de un joven que ha elegido el camino del sacerdocio: “Le dije sí a Jesús”

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Guzmán González es un joven salteño que en 2015 ingresó al Seminario Cristo Rey para formarse con vistas al sacerdocio. Este año comenzó a cursar el primer año de Filosofía en la Facultad de Teología Mons. Mariano Soler.

El diario “El Pueblo” de su ciudad natal, quizo conocer su experiencia en su primer año como seminarista y de residir en Montevideo a través de una entrevista publicada el 3 de julio.

El seminarista afirmó que luego de idas y vueltas en su proceso de discernimiento, decidió decirle “sí a Jesús” al ingresar al seminario,  y aclaró que “es un sí que debemos renovar día a día”. “Sin duda, una experiencia apasionante”, precisó.

Guzmán señaló que “siempre es bueno mirarse y poder ver cómo los planes de Dios te sorprenden, son inimaginables”.

No se siente merecedor de la aspiración tan “grande” de  ser sacerdote, pero asegura que le da tranquilidad que “Dios no se fía de ello. Dice la Biblia que si soy fiel en lo poco, Él me confiara más. Y es así”.

 

ENTREVISTA COMPLETA publicada en el Diario “El Pueblo” del 3 de julio de 2016

Guzmán González es un joven salteño que desde el 2015 se está formando en el Seminario Cristo Rey para ser Sacerdote. Este año comenzó a estudiar en la Facultad de Teología Mons. Mariano Soler el Primer año de Filosofía.

“Desde el año pasado estoy en Montevideo junto con los seminaristas del Clero de todo el Uruguay”.También en su vida hay alguien muy importante, aparte de Jesús que es la Virgen María, a la que agradece su amor protector.
“En realidad Cristo nos conoce mejor que nosotros mismos… así que voy haciendo experiencia de conocer a ese Dios vivo que cada día nos regala una nueva oportunidad y se muestra de una nueva forma rezar no es sólo estar arrodillado” – reflexiona Guzmán, movido por un sentir que ha ido descubriendo a lo largo de este camino que ha decidido tomar.

-¿Cómo descubre su vocación religiosa?

-Resulta algo complejo el poner día o un acontecimiento particular… en mi caso si bien iba a catequesis cuando era niño y un tiempo a los Scout cuando llegué a la adolescencia me fui alejando un poco.

-¿De qué forma se fue dando el acercamiento a la vida espiritual?

-Tuve la posibilidad de frecuentar un grupo de oración de señoras más grandes que yo que pertenecían a la rama de la renovación carismática, junto a ellas comencé un nuevo proceso de Fe, en él estaba mi madre y amigas de la familia. Nos reuníamos en la casa de una de ellas y ahí teníamos los encuentros… luego participé de un grupo similar y conocí a dos personas que hasta el día de hoy las considero grandes personas.
Si bien por un tiempo tomé distancia ya que por la edad que estaba pasando era normal ir a cumpleaños de 15 y algún que otro baile con gente de mi edad. Le tomé un poco de gusto a la noche.
Hasta que llegó un momento en que me di cuenta de que me había excedido con el tema de las salidas.
Por otro lado, siempre me gustaron las cosas de campo. Creo que lo que estaba haciendo era tapar algo que sentía en lo profundo de mi ser. Esta realidad se fue dando por un tiempo.
Luego. estas dos personas a las que tengo gran afecto, me comentaron que había un grupo de jóvenes que se estaba formando.
Estuve dos años aproximadamente siendo miembro del grupo.
Y al mismo tiempo comencé el catecumenado que es un proceso para la confirmación, en el que conocí gente realmente maravillosa
Pasé a ser un miembro más activo en las actividades de la parroquia y a relacionarme mejor con los sacerdotes que estaban allí. También fui monaguillo y lo hacía como una forma de servicio.
Veía que era algo muy grande la aspiración a ser sacerdote y aún hoy tengo el mismo sentimiento… es algo maravilloso y que no lo merezco. Pero Dios no se fía de ello. Dice la Biblia si soy fiel en lo poco Él me confiara más. Y es así”.

-¿En qué momento surge la mirada hacia el sacerdocio?

-Charlando con los curas empecé a sentir estas ganas de servir de otro modo. Así que empecé una serie de ejercicios ignacaianos en la casa San José. Luego hice retiros vacacionales con el encargado vocacional de la Diócesis. Y con la oración, lo que iba sintiendo y la ayuda de ellos, le dije sí a Jesús… es un sí que debemos renovar día a día. Sin duda, una experiencia apasionante.Siempre es bueno mirarse y poder y ver como los planes de Dios te sorprenden, son inimaginables.

“NADIE NACIÓ CON UN CARTEL EN EL CUAL TIENE ESCRITA LA VOCACIÓN”

-¿Cómo se siente hoy?

-Más fortalecido por las experiencias que he vivido, y si bien sé que falta mucho camino por andar, si es como lo que he vivido tengo el coraje de decir que quiero más. Y que no tengo que ser el mejor… sino que dejar que Cristo sea en mí. Por algo Dios nos elije y capacita. Nadie nació con un cartel en el que tiene escrita la vocación. Pero sí creo que en el corazón eso late. Y cuando Dios quiere y como él quiere comienza a palpitar.

-¿Cómo es su vida en la capital del país?

-Realmente el año pasado era el primer año en Montevideo y no me manejaba mucho, solo iba a pastoral los fines de semana y alguna salida en comunidad o venia algún amigo a visitarme o yo iba a visitarlos. Pero este año estoy haciendo Facultad y retomé el Inglés. Entonces, como que el tiempo se hace un poco más corto. Tenemos la Eucaristía diaria. En el seminario y siempre alguna actividad ya sea con todo el seminario o salidas comunitarias. También tememos retiros mensuales y ahora comenzamos un curso de catequistas y no menor, los miércoles fútbol y los viernes gimnasia.

-¿Cómo lo lleva el camino del sacerdocio?

Si bien aún soy seminarista, uno va observando los sacerdotes que conoce y vas rezando qué tipo de sacerdote quiere Dios que seas y que es lo que necesitan las personas de un sacerdote. Este tiempo es para dejarse formar. Creo que Dios actúa en las manos de los formadores. Como ese cacharro que se forma de la mano del alfarero y sin duda que aprendiendo a servir. Tenemos la oportunidad de ir sábados y domingos a una parroquia que se nos designa. Para ayudar y vivir esa experiencia de servicio más de cerca. Yo, por ejemplo, voy a la parroquia Inmaculada de Pando de la Diócesis de Canelones junto con otro seminarista y allí ayudamos en grupo de jóvenes o catequesis de niños, acompañamos a los sacerdotes a las capillas”.

-¿Cuánto le lleva la formación religiosa?

– La formación consiste en seis años pero al ser del interino tenemos un año que se le llama año Pastoral en donde regresamos a la diócesis y vivimos un año en una de las parroquias. Dependiendo del proceso formativo, serían unos años más. Vamos a ser Sacerdotes, tenemos que estar preparados para servir mejor.

-¿Cómo es su relación íntima con Dios y Jesús?

Uno va profundizando esa relación, no tenemos que olvidar que Jesús no solo es Dios, sino que vino al mundo hecho persona y como toda relación, uno se va conociendo. En realidad Cristo nos conoce mejor que nosotros mismos. Te preguntas y ¿ yo qué puedo dar? Y ahí le damos lo único que pensamos que es nuestro… la vida, que es un tesoro confiado.