Iglesia al día

" Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea 'Jubileo de la Tierra', precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Francisco: ¿una vuelta al origen?

EL OBSERVADOR | SEISGRADOS |

Made in Río de la Plata, producto genuino, mezcla rioplatense perfecta: un típico porteño en su timbre de voz y a la vez un provinciano cualquiera, de perfil bajo, teñido por la sencillez en todo lo que hace y dice

No es necesario ser experto en marketing, ni asesorarse con uno, para saber que hoy en día todo entra por los ojos. Las imágenes rigen las emociones. José Bergoglio, nacido en el barrio bonaerense de Flores, en el año 1936, parece tener eso bien claro. El denominador común de los retratos que se asocian con él y que se expanden por todo el mundo es siempre el mismo: alguien que se siente a gusto estando en contacto con los más desprotegidos, con los enfermos, con los desposeídos, con los pobres en bienes materiales, pero ricos de espíritu. En lenguaje bíblico, parece haber bajado desde los cielos para codearse mano a mano con los fieles. ¿Es esto parte de una pose marquetinera? Fuentes rioplatenses que lo conocen personalmente aseguraron que “toda la vida ha sido así” y que todavía “le falta mucho por expresar, el mundo se va a sorprender aun más”. Lo definen como un asceta, una personalidad que “abraza al mundo y al ser humano”. Papa premoderno: pienso, actúo, luego existo Los jesuitas nacen en el siglo XVI (hacia 1540) como respuesta a los crecientes desafíos de lo que llamamos la primera modernidad (incluida la reforma protestante). La Iglesia Católica había sido la institución dominante desde el final de la Edad Media. En el apogeo de la segunda modernidad, cuyo epicentro fue la Revolución Francesa, la iglesia católica sufrió una prueba de fuego para perpetuar su influencia. El jesuitismo es, en definitiva, un producto de la modernidad, nace para insertarse en ella y, de alguna manera, “guiarla”. Es en ese contexto que debemos enmarcar el pensamiento de Francisco. Así lo explicó Guido Cappelli, PhD en Literatura Humanística por la Universidad Católica del Sacro Cuore de Milán y miembro titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura. Bergoglio es un ser “esencialmente premoderno”, al decir de Cappelli. El docente de la Universidad de Extremadura expuso que fue la lucha contra la modernidad la que provocó que la Iglesia retrocediera y adoptara una actitud netamente defensiva. Esta postura obedece a la estructura pesada y burocrática que la institución tiene desde su triunfo en la edad de Constantino (s. IV), y que le hace difícil adaptarse al cambio de los tiempos. Bajo esta línea argumental, Cappelli opinó que lo que Francisco vino a rescatar fue la cara original y premoderna que la Iglesia había dejado de mostrar y que muchos fieles desencantados no conocían: el rostro misericordioso, inclusivo, tolerante. En palabras de Cappelli, “este papa premoderno está salteando y borrando la modernidad, vuelve a la Iglesia de los orígenes, que es una Iglesia sin tiempo, por lo que la institución que él encarna no es antigua, por el contrario, es inclusiva y no tiene que luchar contra ninguna modernidad, tiene que aceptar al otro como es”. En ese sentido, no se está gestando un cambio de la teología católica, sino que se está haciendo un gran salto hacia atrás. En menos de un año de pontificado, su prédica ha tenido un cable a tierra en las decisiones que tomó. En el manejo de la curia, adoptó una medida profunda: creó un consejo de ocho cardenales de todos los continentes, elegidos por él, que lo asesoran en materia de reforma de la curia y del gobierno universal. Atacó uno de los temas más controvertidos de la Iglesia: la pederasta y el abuso de menores en el plano eclesiástico. En este punto, sus palabras son férreas y no admiten dobles lecturas.

Fuentes rioplatenses que lo conocen personalmente aseguraron que “toda la vida ha sido así” y que todavía “le falta mucho por expresar, el mundo se va a sorprender aun más”Llamó a actuar “con decisión” contra los casos de abusos sexuales de menores por parte de sacerdotes. Cuatro meses después de haber sido electo, firmó un decreto que endurece las sanciones penales contra los abusos a menores en la Santa Sede y en la Curia. En octubre, resolvió la destitución del obispo irlandés William Lee, que tres años atrás había reconocido proteger a un sacerdote pederasta. En la relación con otras religiones, se acortaron distancias. El papa repitió que considera una contradicción que un cristiano sea antisemita. Causó asombro cuando llamó “hermanos” a “los musulmanes del mundo entero”. Se acordó de las mujeres. En ocasión del XXV aniversario de la carta apostólica Mulieris dignitatem, obra de Juan Pablo II, el papa calificó este documento como “histórico”, al ser el primero del magisterio pontificio dedicado por completo al tema de la mujer. Declaró sufrir al ver que “en la Iglesia o en algunas organizaciones eclesiales el papel de servicio, que todos nosotros debemos tener, cuando se refiere a la mujer resbala hacia un rol de servidumbre”. Sabido es que no condenó a los homosexuales. Hizo que se deje de hablar del homosexualismo como un tema tabú y no expuso el asunto al debate. Asumió que el desafío del papado y de los fieles está en abrazar al otro. Fiel representación de la iglesia primitiva, que se cimenta en la unión del uno con el otro, en la práctica del amor al prójimo, lo que predomina es lo apostólico, es decir, querer convertir a las personas con la palabra y con el corazón, no con la amenaza y la presión. Creó una comisión especial para investigar el Instituto para Obras de Religión, conocido como el banco del Vaticano, creado en 1942. Los presuntos escándalos de corrupción y de lavado de dinero tienen más años que el agujero del mate de Francisco. Como consecuencia del inicio de las investigaciones, renunciaron en julio el director y el subdirector de la organización. Cuando los problemas en Siria llegaron al punto más álgido, y Estados Unidos amenazaba con desencadenar la debacle, el papa apareció en acción. Llamó a la paz en jornadas de vigilia y meditación, oraciones y audiencias públicas. Convocó a 71 embajadores acreditados ante la Santa Sede para insistir en favor del diálogo e incluso a través de Twitter. Aprovechó los 140 caracteres de la red social para tirar un mensaje que resonó aun más que las bombas que caían en Siria. “La paz es un bien que supera cualquier barrera, porque es un bien de toda la humanidad”, tuiteó en setiembre. ¿Aumentó la lista de buena fe?Su forma de ser y su prédica animaron y arrimaron a la gente. El 2014 amaneció con las primeras cifras oficiales en cuanto a la cantidad de fieles que congregó Francisco. Más de 6,6 millones de personas asistieron a eventos en los que participó el papa Francisco en el Vaticano desde su asunción en marzo del 2013. El dato llama la atención si se compara con el último año de Benedicto XVI: en todo el 2012, 2,3 millones de personas acudieron a diversos actos de Ratzinger. La Prefectura del Vaticano aclaró que las estadísticas surgen de la cantidad de billetes emitidos para eventos en los que participa el Papa, esto incluye audiencias generales, misas y recepciones privadas. También se estima el número de personas que asisten a los eventos donde no se requieren entradas, como la aparición semanal del papa desde una ventana con vista a la plaza de San Pedro. En este caso, las comparaciones, más que odiosas, son enfáticas: Bergoglio congregó cerca de tres veces más personas desde que asumió el 13 de marzo del 2013 que las que Benedicto XVI reunió en todo el 2012. Las audiencias generales, que ocurren una vez a la semana, registraron desde la asunción de Francisco en marzo de 2013 un millón y medio de participantes, es decir, un promedio que supera las 51 mil personas por audiencia. Durante los 15 primeros meses del pontificado de Juan Pablo II, se calcula que asistieron en promedio 33 mil fieles por audiencia. En noviembre el periódico británico The Sunday Times publicó un estudio donde reflejaba que las catedrales de Gran Bretaña registraron un aumento de alrededor del 20% en las congregaciones católicas, debido a la concurrencia de miembros nuevos y creyentes que habían dejado de asistir a la iglesia. El diario subrayó que los resultados sugieren que el encanto de Francisco “supone un soplo de aire fresco en una Iglesia llena de manchas por la serie de escándalos de pedofilia”. En España se ha frenado la caída de la asistencia a las parroquias. Una encuesta realizada a sacerdotes de Italia, citada por el Sunday Times, reflejó que los clérigos encuestados dijeron haber notado un aumento del apoyo a la Iglesia. En Argentina, el número de personas que se autoconsideran religiosas aumentó en 12%. Otro dato novedoso y que llama la atención es el respeto que Francisco despierta en Estados Unidos. Al margen de su posición contraria a la intervención militar de Estados Unidos en Siria, un sondeo conjunto de la cadena de noticias CNN y la firma ORC international reveló que la mayoría lo percibe como un líder religioso centrado. El 88% de los católicos en Estados Unidos dijo aprobar la manera como el papa ha conducido la Iglesia Católica. En cuanto a su ideología, 85% expresó que Francisco no es ni muy liberal ni muy conservador. El 86%, en tanto, señaló que está conectado a la realidad del mundo moderno, lo que contrasta con más del 50% que opinó en el 2003 que el entonces papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) estaba desconectado. Abran las puertas al redentorCappelli piensa que este papa no representa el conflicto y que por ahí pasa la clave para entender por qué Francisco ha logrado que en Europa, continente predominantemente ateo y descreído, la gente empiece a volverse hacia la religión católica. Es una persona que no da preceptos y leyes, habla directamente al corazón y a la mente de las personas. Retoma la dimensión originaria: transmitir la palabra de Dios, no de la teología. Hay un factor adicional a tener en cuenta. No es un papa geopolítico, como Juan Pablo II. Es un papa universal, que le habla al hombre, y que no tiene que resolver conflictos geopolíticos. De la misma manera que no les dice a los fieles cómo se deben comportar en su casa, no se lo dice a los Estados. Por ello repudia la guerra y el mal en general. En clave de balance, es evidente que, en sus primeros nueve meses de papado, Francisco ha logrado, de la mano del discurso y de las decisiones tomadas, un reflorecimiento de la religión católica. En lenguaje de opinión pública, se robusteció el grupo de los fieles duros, conformado por los que nunca abandonaron el camino de la fe. Y lo más importante es que volvieron los que ya no creían, así como aparecieron los que nunca creyeron. Ahora, el papa argentino tiene el desafío mayor: demostrar que el efecto que causó en todo el mundo no es una moda, no es un use y tire, sino que es una vuelta a los orígenes del catolicismo que vino para quedarse y perdurar en el tiempo.

La iglesia hospital

Francisco tiene muy presente el papel de las imágenes y las metáforas para explicar su pensamiento. En uno de sus discursos, expresó que el papel de la Iglesia debe ser comparable al de un hospital de campo después de una batalla. En ese hospital, todos tienen una herida abierta y a todos hay que pararles la hemorragia. Pero en ese hospital no hay diferencias: la sanación y la curación será la misma para el que fue herido en batalla, o el que llegó allí por exceso de alcohol, drogas, tabaco o sexo. La fe es entonces una batalla constante contra el descreimiento y contra la falta de esperanza. Quien pierde la esperanza, pierde la fe. Y la Iglesia de Francisco quiere devolver la esperanza y la lucha. Su prédica, acompañada de sus decisiones, es simple: cualquiera merece el perdón si reconoce y sufre con su pecado. En suma, no hay nada nuevo en el pensamiento de Bergoglio; quizá, lo nuevo es precisamente esa vuelta al espíritu originario de la Iglesia.