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La Iglesia en los medios Francisco pidió una revolución de la fe en su visita a Ecuador

EL OBSERVADOR |

Multitud. Más de un millón de personas participaron en la misa en Quito
Unos 100.000 pasaron la noche a la intemperie para conseguir estar cerca del papa. M. Bernetti – AFP

El calor no alcanzó para frenar a más de un millón de personas que, llegadas incluso desde otros países, participaron ayer en la misa presidida por el papa Francisco en Guayaquil, la capital de Ecuador.

La ceremonia fue en un terreno al aire libre y el papa tenía puesta una casulla (la prenda más exterior de las que lleva) blanca bordada a mano por artesanas de la ciudad andina de Cuenca, donde se veían motivos típicos del arte ecuatoriano.

En la celebración, que contó con la presencia del presidente Rafael Correa en primera fila, participó un coro de más de 200 voces formado especialmente para la ocasión, que incluyó fragmentos en quichua, uno de los idiomas oficiales del país.

El papa centró su mensaje en el concepto de la revolución. Porque la fe cristiana, dijo, “siempre es revolucionaria”. Pidió dejar atrás las divisiones y los odios, criticó la “religiosidad de élite” y la exclusión social, y abundó en el concepto de evangelizar frente al del proselitismo.

“Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución – porque nuestra fe siempre es revolucionaria –, ese es nuestro más profundo y constante grito”, precisó.

Además de ecuatorianos, lo escuchaban personas de Colombia y Perú, los países desde donde más peregrinos se acercaron para ver al papa, que hoy parte rumbo a Bolivia, segunda escala de este viaje.

Además, unos 100 mil pasaron la noche a la intemperie en el predio elegido, para poder así tener un buen lugar en la ceremonia. Eso supuso soportar una fría noche de lluvia y viento, pero el comentario general era que valió la pena con tal de tener a Francisco enfrente.

“Tuvimos lluvia, pero el sentido es peregrinar y venimos sabiendo que en una peregrinación puede haber lluvia, puede haber sol, puede haber tormentas. Más, sin embargo, la fe de la gente ha sido mas grande que eso”, contó a la agencia EFE el sacerdote quiteño Richard Ordóñez.

Aquí y allá podían verse familias, grupos de amigos, parejas, personas acompañando a enfermos y ancianos y en todos ellos se atisbaba una cierta inquietud por la llegada del sacerdote argentino, cuya presencia ha causado tanta expectación en Ecuador. El papamóvil hizo un recorrido que duró unos 10 minutos y pasó por varios puntos del campo de 125 hectáreas ocupado por fieles. Después de la ceremonia, el vehículo recorrió las calles de Quito con destino a la Nunciatura, en medio de ovaciones de cientos de personas apostadas en las avenidas.

Ayer Francisco también tuvo un encuentro con académicos y otro con representantes de la sociedad civil. Recibió las llaves de la capital y visitó en privado una iglesia de los jesuitas. Hoy visitará una residencia de ancianos y se juntará con sacerdotes y religiosos.

El vocero de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, declaró en conferencia de prensa que el papa está impresionado por el calor del pueblo ecuatoriano, que demuestra “un amor cristiano profundo del pueblo por su pastor”.

También apuntó que, pese al calor, la lluvia, los cambios de huso horario y de alturas, “el papa está perfecto, pero los del séquito no tanto”. (Con agencias) l

Lo dijo
“La unidad nos aleja de la tentación de propuestas más cercanas a dictaduras, ideologías o sectarismos”

Papa Francisco

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