Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Francisco defiende la “unión estable entre hombre y mujer”

EL PAÍS |

Fue publicada hoy centrada en la fe en el mundo moderno. Es la primera encíclica escrita por dos Papas en la historia del catolicismo.

El Papa Francisco publicó el viernes su primera encíclica, una meditación sobre la fe en el mundo moderno que resulta única porque fue escrita en su mayor parte por alguien más: su predecesor Benedicto XVI. Se trata de la primera encíclica de la historia del catolicismo escrita “a cuatro manos”.

La mano de Benedicto XVI es clara a lo largo de los primeros tres capítulos de “Lumen Fidei” (La luz de la fe), con su característico estilo teológico, sus inquietudes y sus claros puntos de referencia. Las prioridades de Francisco se hacen evidentes en el último capítulo, donde el jesuita argentino insiste en el papel de la fe como medio para servir al bien común y para dar esperanza a aquellos que sufren.

Francisco reconoció en la nueva encíclica —considerado el documento más importante que un Papa escribe durante su pontificado— que él simplemente agregó “unas cuantas contribuciones propias” para “afinar” el borrador que Benedicto XVI dejó inconcluso cuando se retiró.

Juntos, ambos pontífices desarrollaron la última parte del trío de encíclicas concebidas por Benedicto XVI sobre las tres virtudes teológicas cristianas: la caridad, la esperanza y la fe.

El Papa Francisco defendió “la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable de un hombre y una mujer”, en la primera encíclica de su pontificado.

“[La familia] nace del reconocimiento y de la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual y fundada sobre el amor en Cristo, promete ‘un amor para siempre’ y reconoce el amor creador que lleva a generar hijos”, sostiene el texto, de 82 páginas, divulgado en varios idiomas, entre ellos español.

Dividida en cuatro capítulos, una introducción y una conclusión, el documento, completa la labor teológica de Benedicto XVI sobre las virtudes después de “Deus caritas” (“Dios es caridad”) del 2005 , “Spe Salvi” (“Sobre la esperanza cristiana”) del 2007 y “Caritas in Veritate” (“En la caridad y en la verdad”) del 2009.

“Él había completado prácticamente una primera redacción de esta Carta encíclica sobre la fe. Se lo agradezco de corazón y, en la fraternidad de Cristo, asumo su precioso trabajo, añadiendo al texto algunas aportaciones”, aclara Francisco en la introducción.

“En primer lugar hay que recuperar el carácter de luz propio de la fe, capaz de iluminar toda la existencia del hombre, de ayudarlo a distinguir el bien y el mal, sobre todo en una época como la moderna, en la que el creer se opone al buscar y la fe es vista como una ilusión, un salto al vacío que impide la libertad”, escribe Francisco en la introducción.

La carta papal, dirigida tanto a los obispos y religiosos de todo el mundo como a los laicos, dedica el cuarto capítulo a la relación entre la fe y el bien común.

“La fe […] hace fuertes los lazos entre los hombres y se pone al servicio concreto de la justicia, el derecho y la paz” y “no es ajeno al compromiso concreto del hombre contemporáneo”.

En el mismo capítulo defiende “la familia fundada en el matrimonio, entendido como unión estable de un hombre y una mujer”. Para Francisco, la familia “nace del reconocimiento y de la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual”, que “promete ‘un amor para siempre’ y reconoce el amor creador que lleva a generar hijos”.

Un total de 297 encíclicas han sido publicadas por la Iglesia católica en el curso de los últimos dos siglos, algunas de las cuales marcaron la historia de la humanidad como “Rerum novarum”, publicada por León XIII en 1891, en la que se denunciaban las condiciones de trabajo “inhumanas” de la clase obrera.