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Noticeu Firme condena del Pbro. Coimbra a críticas a liceos públicos de gestión privada

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El Pbro. Pablo Coimbra, de la Arquidiócesis, en el espacio radial “El aporte de la Iglesia de Montevideo”, salió al cruce con firmeza de los “sistemáticos ataques” que en los últimos meses distintos actores vinculados al gobierno y a las gremiales educativas infligen contra los liceos públicos de gestión privada.

En el espacio radial que se emite por Radio Oriental, destinado a opinar y comentar sobre temas de coyuntura, el Administrador de la Arquidiócesis enumeró las críticas explicitadas por la directora general de Secundaria, Celsa Puente, el Presidente de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES), Emiliano Mandacen, la Federación Uruguaya de Magisterio y, en los últimos días, la Senadora Ivonne Passada, respecto a los liceos Jubilar, Impulso, Providencia y  Francisco.

El sacerdote opinó que con las críticas “totalmente infundadas” en torno a las formas de selección de los estudiantes y de financiación de estos centros a través de donaciones de privados “parecería que se quiere justificar la ineptitud propia para gestionar la educación, desprestigiando, atacando los derechos y escrachando a las instituciones católicas o no confesionales que han tenido éxito a nivel educativo”. “Lo peor es que se ataca directamente a las instituciones que brindan una educación gratuita a los jóvenes provenientes de las familias más pobres”, planteó el Pbro. Coimbra.

“No hay dudas de que el Estado se siente interpelado en su desempeño; no se trata por tanto de donación más o donación menos, no se trata tampoco de si se admite o no a un alumno, se trata, en último término, de una incapacidad pasmosa de autocrítica”, destacó el sacerdote. “La culpa siempre la tiene el otro. En este caso porque el otro hace las cosas bien y mejor que ellos y lo peor de todo, los deja en evidencia¨, sostuvo.

El Pbro. Coimbra recordó que “son 78 los colegios de la Iglesia Católica en Montevideo, sin contar los del interior, en los que se educan más de 60.000 niños y jóvenes uruguayos, la mayoría de estos centros se encuentran en barrios populares de Montevideo, con un número elevado de becados o que pagan una cuota mínima, subvencionada por la misma Iglesia”. “Las familias hacen un esfuerzo enorme por enviar a sus hijos a las escuelas y liceos privados, además de pagar las cuotas, deben pagar los impuestos que se destinan a financiar exclusivamente a la educación pública”, enfatizó.

“En concreto los más de 2000 adolescentes y jóvenes, alumnos y ex-alumnos y sus respectivas familias tuvieron y tienen una gran oportunidad en la vida gracias a la existencia del Jubilar, el Providencia, el Francisco o el Impulso, diría única oportunidad en sus vidas, que las instituciones de enseñanza pública gestionadas por el estado no tienen capacidad para brindar”, resaltó el Ecónomo de la Arquidiócesis de Montevideo.

Texto completo del Editorial del Pbro. Pablo Coimbra

Montevideo, 19 de julio de 2015.

Desde marzo de este año hemos asistido a sistemáticos ataques contra los liceos públicos de gestión privada, como el Jubilar, el Impulso, el Providencia y el Francisco, los tres primeros ubicados en los barrios Casavalle y Cerro de Montevideo y el último en la ciudad de Paysandú. Los que se han destacado en la gestión y en los resultados obtenidos. Verdaderos modelos educativos, que expertos, sin prejuicios, elogian públicamente.

La primera piedra fue de la directora general de Secundaria, Celsa Puente, declarando: “No estoy de acuerdo con estas instituciones (…) y me preocupan un poco”, criticando duramente la selección que hacen estos centros para el ingreso de alumnos. Críticas, me adelanto a afirmar, totalmente infundadas.

Por su parte los sindicatos de enseñanza pública se sumaron a la crítica. Desde la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES), su presidente, Emiliano Mandacen, ha dicho que estos centros “no enseñan nada”, que son “una especie de contención social” y también había acusado que “Impulso y Jubilar se entrevistan con las familias antes de aceptar a los alumnos”.

Luego le tocó el turno a la Federación Uruguaya de Magisterio, quien también se expresó en contra de este tipo de iniciativas, al advertir en un comunicado que “terminan implicando siempre la transferencia de recursos de la ciudadanía hacia ámbitos privados” y “no logran resolver los problemas del ámbito público estatal”.

Y ahora, en época de presupuesto, el modelo de liceos privados gratuitos, vuelve a ponerse en tela de juicio. Entrevistada en estos días, en El Observador TV, la senadora del Movimiento de Participación Popular (MPP) e integrante de la Comisión de Educación, Ivonne Passada, planteó la necesidad de restringir las donaciones que los privados realizan a estos centros, dado que, según la senadora, es “totalmente injusto” que estas donaciones superen a las destinadas a centros públicos estatales.

La profesora Ivonne Passada, quien realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio privado Clara Jackson de Heber, en lugar de plantear que el sistema de educación pública estatal imite en algo aquello que se ha desarrollado con evidente éxito en el sistema de educación pública de gestión privada, no, ¿que plantea Ivonne Passada?: destruir todo, atacar lo que funciona, emparejar para abajo, mentalidad mezquina y mediocre. Pero no se nos puede engañar tan fácilmente, nos quieren hacer creen que defienden así a la educación pública, pero no se les ocurre mejor idea que atacar a estos centros de enseñanza, que son más bien un ejemplo a imitar, no ha destruir.

En concreto los más de 2000 adolescentes y jóvenes, alumnos y ex-alumnos y sus respectivas familias tuvieron y tienen una gran oportunidad en la vida gracias a la existencia del Jubilar, el Providencia, el Francisco o el Impulso, diría única oportunidad en sus vidas, que las instituciones de enseñanza pública gestionadas por el estado no tienen capacidad para brindar. ¿No piensa en eso la senadora Ivonne Passada?, ¿o su ideología estatista es más fuerte que la realidad misma? ¿Acaso esos más de 2000 compatriotas, en el sistema de educación pública de gestión estatal, recibirían el apoyo, la contención y el aliento que reciben en estos centros, obteniendo así lo mejor de sí para beneficio futuro de la nación entera?. La respuesta es evidente: no.

La crítica es por las donaciones; dice la senadora Passada que se produce una injusticia, puesto que son mayores las donaciones destinadas por los privados para estos centros de enseñanza, que las destinadas a los institutos que gestiona el estado. ¿Acaso desconoce la profesora Passada el esfuerzo de las instituciones de gestión privadas por conseguir esas donaciones, que les son, por otra parte, vitales?, ¿El estado hace algo por conseguirlas? Independientemente de la pésima gestión y resultados que muestra el estado en materia educativa, frente a la exitosa y reconocida gestión y resultados de las instituciones ahora criticadas.

La única fuente de ingresos del Jubliar, el Impulso, el Providencia y el Francisco provienen de donaciones; en cambio los liceos del estado reciben dinero del presupuesto nacional, además de las donaciones. Aceptaría la propuesta de la senadora Passada de distribuir las donaciones entre estos centros y los estatales, siempre y cuando, porque de justicia se trata, se distribuya también, entonces, el presupuesto nacional destinado a la enseñanza.

Por otra parte Ivonne Passada, se ufana, en esa misma entrevista, de la iniciativa de la Sra. Ministra de Educación, Dra. Maria Julia Muñoz, en referencia a que ésta última publicará en la página web oficial del ministerio, una especie de lista negra con los nombres de aquellos institutos de enseñanza privada que no aceptan alumnos repetidores o que presentan problemas de conducta. Esto no puede ser calificado de otra manera que no sea de autoritarismo de estado, propio de los regímenes totalitarios, al estilo de un escrache cibernético pero aplicado desde el poder estatal, contra los legítimos derechos de las instituciones privadas, las que obviamente no son del agrado ideológico de la ministra y son atacadas con alevosía.

Son 78 los colegios de la Iglesia Católica en Montevideo, sin contar los del interior, en los que se educan más de 60.000 niños y jóvenes uruguayos, la mayoría de estos centros se encuentran en barrios populares de Montevideo, con un número elevado de becados o que pagan una cuota mínima, subvencionada por la misma Iglesia. Las familias hacen un esfuerzo enorme por enviar a sus hijos a las escuelas y liceos privados, además de pagar las cuotas, deben pagar los impuestos que se destinan a financiar exclusivamente a la educación pública.

Pero lo peor es que se ataca directamente a las instituciones que brindan una educación gratuita a los jóvenes provenientes de las familias más pobres.

En el fondo parecería que se quiere justificar la ineptitud propia para gestionar la educación, desprestigiando, atacando los derechos y escrachando a las instituciones católicas o no confesionales que han tenido éxito a nivel educativo.

No hay dudas que el Estado se siente interpelado en su desempeño; no se trata por tanto de donación más o donación menos, no se trata tampoco de si se admite o no a un alumno, se trata, en último término, de una incapacidad pasmosa de autocrítica. La culpa siempre la tiene el otro. En este caso porque el otro hace las cosas bien y mejor que ellos y lo peor de todo, los deja en evidencia.

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