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Noticeu Obispos celebraron la Fiesta del Cura de Ars junto a sacerdotes, diáconos y seminaristas

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Más de 150 sacerdotes, diáconos y seminaristas junto a los Obispos, se dieron cita el jueves 7, en el Seminario Interdiocesano “Cristo Rey”, para celebrar la Fiesta de San Juan María Vianney, más conocido como el Santo Cura de Ars.

La Bienvenida estuvo a cargo del Rector del Seminario, Mons. Milton Tróccoli (Obispo Auxiliar de Montevideo) y la Misa fue presidida por el Arzobispo de Montevideo, Mons. Daniel Sturla.

Además de los sacerdotes uruguayos, la Fiesta del Cura de Ars contó con la presencia de varios sacerdotes extranjeros, muchos de los cuales han venido a acompañar a comunidades locales en una experiencia de misión. Su misión en tierra uruguayal fue agradecida de manera particular por el Arzobispo. Además de los seminaristas del Seminario Interdiocesano participaron de la celebración los integrantes del Seminario Arquidiocesano Misionero “Redemptoris Mater”, perteneciente al Camino Neocatecumenal.

EL ARZOBISPO Y EL CURA DE ARS

Al comienzo de su reflexión, Mons. Surla comenzó hablando de su amistad con el cura de Ars. Narró algunas anécdotas de su tiempo como alumno del Colegio de los Hermanos de la Sagrada Familia, y las enseñanzas que recibían sobre su fundador, el Hermano Gabriel Taborin. Este religioso tuvo una amistad y una cercanía particular con el Santo Cura. “En el Colegio había un librito que se llamaba ‘de pastorcito a fundador’, allí se contaba la vida del Hermano Gabriel y su encuentro con el cura de Ars. En varias ocasiones se fue a confesar con él y a exponerle sobre el Instituto de los Hermanos, el cura le habría dicho que lo conocía, y ante el asombro del Hermano Gabriel, el Santo Cura le dijo ‘los amigos de Dios se conocen'”, recordó el Arzobispo.

Hizo referencia, asimismo, a la estampa muy difundida con la oración por las vocaciones y la imagen del rostro del Santo Cura en mármol. “Al final de esta oración decía: Por tu Santísima Madre, que es lo es también nuestra la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona de nuestra Patria”, puntualizó.

El Arzobispo confió a los presentes que tuvo otra conexión con  el Cura de Ars, mostrando una carta del año ’80, escrita por el hermano Valerio, de la Sagrada Familia, su profesor en la época liceal en el Colegio San Juan Bautista. En esa carta, Mons. Sturla le pedía que rezara por su vocación y su proceso de discernimiento. En uno de los tramos de la carta que compartió decía: “La vocación la da Dios, rezaremos juntos, que se cumpla su Divina Voluntad, pido por ti y tus compañeros. Nos encontraremos unidos en la oración muy junto al Cura de Ars, a los pies del Santuario donde reposan sus restos”. Comentó, además, que en esa carta, el Hermano Valerio se “lamentaba” en tono de broma, que la decisión del joven Sturla no haya sido ingresar en el Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia.

Después narró su experiencia en el pueblo de Ars (Francia), en ocasión de su viaje con otros compañeros al Capítulo General de los Salesianos. En esa ocasión puedo estar en Ars y rezar junto a la tumba del Santo Cura. Además se encontró en el cementerio del pueblo con el lugar donde descansaban los restos del recordado Hermano Valerio.

“Mirando al Cura de Ars y otros santos, debemos tener una experiencia de gratitud, ser agradecido a Dios por aquellos que nos han precedido en el camino, a los santos que nos marcan el camino”, señaló el Arzobispo, a la vez que agradecíó la presencia de los sacerdotes ordenados en los últimos 8 años que se reunían en esos días en el Seminario Mayor. Refiriéndose al Seminario, Mons. Sturla subrayó que es “la casa de todos: sobre todo los curas del clero secular del Uruguay, que bueno que la sintamos como nuestra casa”.

Continuando con su predicación, el Arzobispo de Montevideo se refirió a las lecturas proclamadas en ese día referidas a la figura del pastor, el Libro de Ezequiel y el salmo 22, más conocido como el salmo del “Buen Pastor”. Sobre las lecturas, el Arzobispo dijo que le consuela la expresión “…’aunque cruce por oscuras quebradas ningún mal temeré’, es la certeza que nos da en nuestra vida sabernos mirados, cuidados, atendidos por el Pastor de los pastores”. Sobre el Evangelio comentó que “el Buen Pastor es el que da la vida, el que conoce a las ovejas y las llama por su nombre, ellas lo conocen, San Juan María tuvo este don de Dios, de conocer a sus ovejas hasta el fondo del corazón, hasta su conciencia”.

En un momento de su homilía el Arzobispo evocó la historia en la cual el Cura de Ars le pregunta a un niño donde quedaba el pueblo de Ars, el niño le señala el lugar por donde ir y San Juan María le dice: “tú me has enseñado el camino a Ars, yo te enseñaré el camino al cielo”. La representación de este pasaje de la vida del Cura de Ars, está expresada en una pintura dentro de la misma capilla del Seminario, obra del Padre Ricardo Ramos. “Esa expresión es para manifestarle al hombre para qué ha sido hecho, su vocación, la divina la vocación hacia Dios, la que supone lo más profundo del hombre, capaz del encuentro de Dios y entonces levantar la mirada, nos hace ampliar el horizonte de nuestra vida”, comentó. “Esta mirada hacia arriba no nos separa para nada del compromiso terrenal, este llevar al cielo a su feligresía hizo que también se preocupara de cosas buen concretas, que fundara la escuela para niñas primero y la escuela de varones, luego, la preocupación por el desarrollo cultural para que tuvieran herramientas para la vida, de crecer humanamente”, reflexionó el Arzobispo en referencia a la tarea de la Iglesia.

Seguidamente, Mons. Sturla citó un diálogo que Juan María Vianney tuvo con el Obispo local cuando fue enviando como párroco a Ars, “No hay mucho amor de Dios en esa parroquia, lo pondrás tú’. “No es fácil hoy para nosotros ser cura, como tampoco le fue fácil al cura de Ars, en esta realidad de hoy nosotros estamos llamados a llevar ese amor de Dios. Los uruguayos tenemos el balde laicista metido adentro, el Bautismo nos imprime un carácter pero la uruguayez nos imprime un carácter de laicista que muchas veces nos deja una preocupación”, comentó.

Como Arzobispo metropolitano, Mons. Sturla recibió el pasado 29 de junio el palio de manos del Papa Francisco, el cual lució en la celebración. “El palio, que no es solo mío, sino de todos nosotros, expresa la comunión del Obispo de Roma a través de los Arzobispos, indicando la iglesia unida al Papa, y también una comunión entre nosotros”,  dijo en referencia a la Asamblea Plenaria de los Obispos celebrada el día anterior.

Al final de su homilía dejó un mensaje lleno de esperanza “No es fácil ser cura en Uruguay, gracias a los hermanos que vienen de tierras, bienvenidos y gracias. Qué bueno que los uruguayos sintamos con fuerza que hay un heroísmo en nuestra vida, que lo podemos vivir en la alegría y en la paz, siempre que tengamos fuerte nuestro amor a Dios y a la Iglesia. La alegría de ser curas, sin dejarnos descorazonar”, destacó Mons. Sturla al citar algunos mensajes recibidos en las redes sociales en ocasión de celebrarse la Fiesta del Curas de Ars.

Luego de la celebración, se compartió un almuerzo fraterno en el Seminario, que permitió el diálogo y el intercambio de obispos, sacerdotes y seminaristas.

Crónica aportada por Igor Alcalde, DECOS SAN JOSÉ