Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Fieles agradecidos se postraron a los pies de la Virgen

EL OBSERVADOR |

La edad o limitaciones físicas no impedían subir a los peregrinos . c.PAZOS

Más de 50.000 personas asistieron a la 112a celebración de la fiesta religiosa

De la ventana de la sala del CTI pediátrico de Minas, los padres de Federico divisaban a lo lejos a la Virgen del Verdún. La promesa fue la siguiente: si Federico se recuperaba, lo iban a traer el próximo 19 de abril en señal de agradecimiento a la Virgen. “Se salvó de milagro”, relató su madre a El Observador antes de comenzar la empinada subida de 360 metros hacia el santuario. Federico tiene ahora 10 meses y sus cachetes son regordetes. Fue un bebé prematuro que a los 31 días de vida padeció un cuadro de bronquiolitis, el mismo día en que los diarios titularon que los CTI pediátricos de todo el país estaban saturados. Viajaron cuatro horas desde Colonia a Minas, donde estaba la única cama disponible. Ayer lo llevaron en brazos a los pies de la Virgen.

Historias como la de Federico y sus padres se repiten a lo largo del camino hacia la cima. El obispo de Minas, Jaime Fuentes, estimaba ayer que la concurrencia de fieles a la 112a celebración de la Fiesta de la Virgen del Verdún pasaría las 50 mil personas. La cifra de milagros debió ser más alta.

Una señora subió descalza para agradecer porque su hijo se había encaminado en los estudios. Otra porque había dejado las drogas. Otro lo hacía porque se había salvado de un accidente. Y otro, porque consiguió trabajo. No faltaron las quinceañeras ataviadas con sus tules, agradeciendo la fiesta de sus sueños. Todos lo hacían emocionados, con el convencimiento de que ellos estaban cumpliendo su parte del trato: si se pide y si se concede, hay que agradecer.

Así también lo hicieron cientos de padres con cochecitos de bebés recién nacidos, ancianos con bastones y con muletas, varios sin alguna de sus piernas, otros con vendajes que sangraban y otros con collaretes y fajas. Y suben. Algunos, inclusive, de rodillas.

El tramo es corto, pero el terreno no es amigable. Basta poner un pie en falso para trastabillar. Los más preparados, además de su fe, llevan a cuestas sillas playeras para recuperar el aliento en la sombra del camino.

“El año que viene será más fácil”, le dijo una anciana a su amiga, que llevaba del brazo, en referencia a las reformas y nuevas construcciones que se esperan que estén terminadas para el 19 de abril de 2014. Pero este año hubo que hacer el sacrificio.

Micha, de 88 años, Rosina, Cristina, de 70 años, y Fátima, la más joven del cuarteto, contrataron una excursión para ir por primera vez a ver a la Virgen del Verdún, a pesar de declararse devotas. Además parecían ser conocidas del obispo porque le regalaron filtro solar y, sin achicarse por la autoridad que representa su investidura, le ordenaron que se lo pusiera en la frente. “Venimos a ponernos a los pies de la Virgen”, informó Cristina. Fátima agregó: “Venimos a pedir por el papa y por la patria”. Dijeron no pedir nada para ellas. Al parecer, el 19 de abril es el día para agradecer.

Varios fieles y vendedores comentaron que ayer había ido menos gente que otros años debido a que era día laboral. Entre los últimos estaba Hugo, a quien al mediodía ya se le habían agotado varios de los yuyos que vendía. “Hoy son todos creyentes”, indicó. Hoy y mañana, por ser fin de semana, cree que irán más devotos.

No obstante, el estacionamiento estaba saturado. Alrededor de 50 ómnibus y camionetas –que debían pagar $ 150– más cientos de automóviles y bicicletas –pagaban $ 50– habían llevado a los peregrinos a la hora del inicio de la procesión hacia la cima. A la hora de la misa, presidida por el nuncio apostólico, monseñor Anselmo Guido Pecorari, no cabía un alma frente a la capilla. Los cánticos de celebración y alabanzas se escuchaban varias cuadras abajo.

Para quien gustara había a la venta tortas fritas a $ 10, chorizos completos a $ 40, espigas de maíz a $ 20 –los vendedores pregonaban que traerían abundancia al hogar–, CD de música andina a $ 100 y gitanas que adivinan la suerte a voluntad. Y para quien tenía una urgencia estaba “el baño de Pancho”. Como en la película El baño del papa, un vendedor regenteaba en el estacionamiento un cúbiculo con madera y cortinas. l

María de los Ángeles Orfila twitter.com/orfilamaria

Breves

El cerro de la Virgen del Verdún, ubicado a 5 kilómetros de Minas, será objeto de reformas y se construirá un santuario, entre otras edificaciones

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Se construirá un templo con capacidad para 250 personas y un auditorio a cielo abierto con capacidad para 2.500 personas