Iglesia al día

" El Señor no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que amar con misericordia. "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Fernández recibió la apelación del papa a mantener la unión

EL OBSERVADOR |

Encuentro. La presidenta argentina almorzó durante tres horas a solas con el Sumo Pontífice

Los regalos de Cristina Fernández a Francisco. Fotos: EFE – A. PizzoliCristina Fernández debió usar una férula luego de sufrir un esguince.Los regalos de Cristina Fernández a Francisco. Fotos: EFE – A. PizzoliCristina Fernández debió usar una férula luego de sufrir un esguince.

Por tercera vez desde que está en el cargo, el papa Francisco recibió en audiencia privada a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien le trasladó “el saludo, los buenos deseos y el sentimiento de afecto” del pueblo argentino con motivo de su primer año de ministerio petrino, informó la Santa Sede.

En general el papa recibe a los jefes de Estado en el Palacio Apostólico del Vaticano. Pero por tratarse de la mandataria de su país de origen, Francisco la encontró en su residencia, Santa Marta.

La mandataria llegó al encuentro cojeando y con una férula en la pierna izquierda a raíz de un esguince en el tobillo sufrido mientras caminaba por la habitación de su hotel la noche anterior, después de lo cual le hicieron una resonancia magnética en un hospital romano.

Debido a este incidente Fernández llegó con unos 10 minutos de retraso a la residencia Santa Marta, a las puertas de la cual ya la esperaba el pontífice, exarzobispo de Buenos Aires.

“¿Cómo anda? ¿Bien?”, le dijo ella. El papa comentó que estaba “muy bien” y luego hizo referencia a su férula: “He visto que anda con mala pata”. “Me esguincé en el hotel”, respondió. “¿Cómo?”, replicó un cronista. “Jugando a la rayuela”, ironizó ella.

Entonces, y en compañía de la delegación argentina –en la que también estaba el canciller Héctor Timerman–, ambas partes mantuvieron una reunión de unos 20 minutos. Los componentes de la delegación calificaron el encuentro de “cordial, distendido y familiar”.

Allí la mandataria le hizo entrega de sus regalos: la mayoría de ellos referentes a la celebración en 2016 del Bicentenario de la Declaración de Independencia de Argentina (ver aparte).

Acto seguido, a la hora 13.30 local, Francisco y Fernández de Kirchner mantuvieron un encuentro en privado que consistió en un almuerzo que duró aproximadamente tres horas, según las diversas crónicas.

Los restantes miembros de la delegación argentina se reunieron con otras autoridades vaticanas como el secretario de Estado, Pietro Parolin. Los cerca de 20 periodistas que cubrieron el evento fueron invitados a un almuerzo en una sala contigua. “Un gesto sin precedentes. Un detalle solicitado especialmente por el papa”, escribió Andrés Beltramo, cronista de Vatican Insider.

Después de esa reunión, a la hora 16.10 local el papa Francisco acompañó a la presidenta a la salida de la residencia, ocasión que aprovechó para presentarla a las trabajadoras de la recepción del edificio vaticano.

Según trascendió, el papa Francisco volvió a comentar la posibilidad de viajar a su país en 2016 para participar en el Congreso Eucarístico que se celebrará en Tucumán con motivo de dicha efeméride.

La apelación del papa

Pero antes de partir rumbo al aeropuerto romano de Fiumicino para viajar a Francia y reunirse con el presidente François Hollande, la mandataria comentó que el Santo Padre “hizo una apelación muy fuerte a mantener la unión entre los pueblos de América del Sur”.

En ese diálogo con la prensa en el Vaticano, Fernández de Kirchner sostuvo que el papa pidió que la región tenga como “objetivo fundamental” mantenerse “unida, solidaria y hablando permanentemente entre todos”.

“No solo me lo pidió, sino que es su deseo (…). Tienen que estar juntos, unidos no separarse”, contó la presidenta que reclamó del Sumo Pontífice. Este asunto “es una cuestión que lo desvela, lo preocupa y lo digo públicamente porque le pedí autorización para transmitirlo”, agregó.

“Lo noté muy preocupado por el tema de los jóvenes, de la educación y, por sobre todas las cosas, de la paz en el mundo y la concordia. La economía de exclusión mata. Tuvimos una charla muy buena, muy cálida”, agregó.

Luego de explicar que “con el papa no se habla de cosas específicas” sino que abordaron temas globales, dijo que sí comentaron la situación de Venezuela. “Se habló en general de que la región se mantenga unida, solidaria y hablando permanentemente entre todos nosotros”, detalló.

Pero la presidenta también contó algunas cosas más íntimas. Por ejemplo, dijo: “Me trató muy bien, me atendieron muy bien y comimos bien”, y que entre los dos “hubo un lenguaje común”.

Además, la mandataria explicó que al papa “lo preocupa y lo desvela la falta de trabajo en el sector de la juventud”.

Esta fue la tercera vez que se reunieron Francisco y Kirchner, después del encuentro el 19 de marzo del 2013, cuando Bergoglio asumió como pontífice.

Se volvieron a encontrar cuatro meses después, el 28 de julio en Río de Janeiro con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud.

La mandataria argentina fue la primera personalidad en ser recibida por el papa tras su elección así como la primera con la que conmemora su primer aniversario como líder de la Iglesia. (Agencias) l

Lo dijo

“Muchos deberían no solamente sacarse una foto con él, sino leer al papa”

Cristina Fernández de Kirchner

Presidenta de Argentina

El menú

“Almorzamos verduras italianas que son espectaculares, porque son muy frescas, con aceite de oliva y costilla de carne. Luego, frutas. Al final tomé un mate cocido”, contó Fernández.

Un termo, un cuadro y libros

Fernández le regaló un termo con el logotipo del Bicentenario, además de un libro al respecto, y un cuadro de Santa Rosa de Lima, patrona de la Independencia de la República Argentina, pintado con vino de uva malbec argentina.

Asimismo, le obsequió con un libro sobre la vida de su esposo, Néstor Kirchner (1950-2010), titulado Néstor por todos y que incluye más de 250 fotografías. También le entregó un volumen sobre la Casa Rosada, sede de la Presidencia argentina, y una foto del papa trabajando hace años en la villa 21-24, el asentamiento más grande de Buenos Aires.

Por su parte, el obispo de Roma obsequió a Fernández con una copia de su exhortación apostólica La alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium) y con un medallón en bronce con la imagen en bajorrelieve de San Martín.