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Papa Francisco

La Iglesia en los medios Fecundidad es la más baja de la historia

EL PAÍS |

DISMINUYÓ DESDE 2,7 HIJOS POR MUJER EN 1996 A 2,45; EN CASAVALLE LLEGA A 3,63

La fecundidad de las mujeres se redujo “significativamente” entre 1996 y 2011 y es la menor de la historia según un estudio demográfico oficial. En el barrio Casavalle la media es de 3,63 hijos por mujer mientras que en el Centro es de 1,27.

El descenso de la fecundidad de las mujeres “atravesó todas las fronteras territoriales y los distintos estratos de la estructura social”, afirma un capítulo incluido en el tercer fascículo del Atlas Sociodemográfico y de la Desigualdad en el Uruguay, que será presentado el miércoles próximo.

“Las mujeres que llegaron a los 45-49 años culminaron su vida reproductiva con una media de 2,45 hijos (en 1996 era de 2,70 hijos), aunque hay heterogeneidades: las montevideanas se encuentran en el entorno de los 2,1 hijos, por debajo de la media nacional. De hecho, el análisis de acuerdo a unidades geográficas muestra que el país presenta al menos dos modelos reproductivos: hay subpoblaciones que culminan su vida reproductiva con una media entre 1,3 y 1,8 hijos por mujer, y otras que llegan al entorno de los cuatro o hasta cinco hijos en los casos más extremos”, sostiene el estudio en el que participó el Instituto Nacional de Estadística, las facultades de Ciencias Sociales y Economía, OPP, el Ministerio de Desarrollo Social y Naciones Unidas.

“Tenemos el nivel de fecundidad más bajo de la historia desde que se llevan registros, aunque no hemos llegado a niveles dramáticos”, dijo a El País el demógrafo y coautor del Atlas, Ignacio Pardo.

“Si miramos la Tasa Global de Fecundidad, que resume la fecundidad actual de las mujeres de todas las edades entre 15 y 49 años, Uruguay tiene una fecundidad ligeramente bajo el reemplazo. Sin embargo, en este trabajo hemos preferido no usar la Tasa Global de Fecundidad porque, dada la construcción de ese indicador, la caída en esos números puede darse porque las mujeres tienen menos hijos pero también porque los tienen más tarde. Preferimos entonces otra estrategia: `esperar` a que las mujeres culminen su vida fértil y allí observar cuántos hijos han tenido (un indicador llamado paridez media final). Si las mujeres promedian menos de 2,1 hijos al final de su vida fértil, es decir en su paridez media final, entonces sí podemos estar seguros de estar bajo el reemplazo”, explicó. “Lo que sucederá cuando las mujeres que hoy tienen 20, 30, o 40 años lleguen a los 49 no puede preverse al detalle pero sí asumimos como probable que la paridez media final estará por debajo de los 2,45 hijos actuales. Si parte de los hijos que no están teniendo ahora, se tienen a edades más avanzadas, es probable además que el valor no caiga demasiado por debajo de 2,1, que es el nivel de reemplazo poblacional”, indicó.

Preocupación.

El “desafío demográfico” es un motivo de preocupación para el gobierno. En el mensaje presidencial que acompaña la Memoria Anual entregada el pasado sábado al Parlamento, José Mujica hizo referencia al tema. “La Comisión Sectorial de Población estimó que en los próximos 40 años la tasa de natalidad se mantendrá ligeramente por debajo del nivel de reemplazo, que es de 2,1 hijos por mujer. Esto determinará que los niños no solo perderán peso relativo frente a otros grupos de edad sino que descenderán en valores absolutos. En este contexto, cada niño es un tesoro y no hay margen para equivocarse. Pese a los avances realizados, todavía un 25% de los niños menores de 4 años viven en hogares pobres”, sostiene el mensaje de Mujica.

Por barrios.

El estudio sostiene que en Casavalle las mujeres culminan su vida reproductiva con más de 3,63 hijos y en el Centro lo hacen con 1,27. La explicación está asociada a la segmentación territorial y socioeconómica de la población residente en Montevideo.

Los barrios ubicados en el cinturón de la ciudad son los que registran un promedio de hijos más elevado, tanto entre las adolescentes como entre las mujeres que están terminando su período reproductivo. Se trata de zonas con fuertes carencias. Por el contrario, los barrios costeros, con mejores indicadores socioeconómicos, presentan parideces finales por debajo del reemplazo poblacional y una fecundidad adolescente prácticamente nula. “Sucede que el lugar que se ocupa en la estratificación social hace más probable cierto perfil de curso de vida, que a su vez se corresponde con patrones reproductivos diferenciales”, se afirma.

El estudio sostiene que la fecundidad adolescente disminuyó su nivel en comparación con 1996, aunque todavía se observa una proporción elevada de madres adolescentes, vinculada con la situación de carencias críticas de los hogares y el bajo nivel educativo. También existen diferencias étnico-raciales, con una mayor proporción de adolescentes madres entre las afrodescendientes.

El nivel de la fecundidad adolescente del país se ubica por encima del registrado en 1963 y apenas por debajo de algunos países de América Latina. En Uruguay, el 10% de las adolescentes son madres (ante un 14% en 1996), lo que representa un valor cercano al de países como Costa Rica (11,1%), Brasil (11,8%) o México (12,4%). Pero lo más relevante es su distribución: el fenómeno se concentra en aquellas jóvenes que viven en hogares en situación de carencias críticas y con un bajo nivel educativo.

“El nivel de la fecundidad adolescente en el Uruguay tuvo incrementos coyunturales entre 1996 y 1998, alcanzando una tasa de fecundidad adolescente de 72 nacimientos anuales cada mil adolescentes. Pero esta situación se revirtió en los años siguientes hasta llegar al entorno de 60 por mil en la actualidad. Hoy no se percibe una tendencia clara al descenso”, se afirma en el estudio.

Y agrega: “los cambios menores en el stock no tienen una importancia tan determinante como suele pensarse; ninguna diferencia sustancial emergerá del mero hecho de tener algunas decenas o cientos de miles de habitantes más (o menos). La heterogeneidad del comportamiento reproductivo, en cambio, sí resulta un tema importante y acaso polémico”.

Baja pero no tanto

“La fecundidad uruguaya es baja, pero no se encuentra entre aquellas de fecundidad más baja (llamada “lowest-low”). Así que si se trata de observar la fecundidad en términos de su influencia en el stock poblacional, se sabe que el Uruguay probablemente prosiga creciendo muy levemente, como es su característica histórica y su tendencia actual”, se afirma.