Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Escudos episcopales Escudo episcopal de Mons. Fajardo

En el cuartel superior derecho, sobre campo de gules, una “vara de San José” y una garlopa de carpintero; signos de San José, esposo de María y obrero, aluden a la Diócesis en la que el obispo fue ordenado y sirvió por 13 años, expresando así su procedencia. Coronando los signos antedichos hay una banderola con la frase “ITE AD IOSEPH” (“Id a José”), invitación a acercarse al padre adoptivo de Jesús, patrono de la Iglesia universal. Al tiempo de ser una expresión de su confiada devoción, el obispo encomienda a la diócesis de Salto al cuidado del Santo Patriarca.

El gules, color rojo, es signo del amor y el cuidado de San José por Jesús, el mismo con el que Mons. Fajardo desea ser su custodio y servidor presente en los hermanos y hermanas de la Iglesia diocesana a lo largo de los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro.

En la partición izquierda, se encuentra representado el manto de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y protectora de todos los pueblos de América Latina. A su cuidado y amor confía Mons. Fajardo, su diócesis y su ministerio episcopal.

En la punta, sobre campo de plata emergen un cáliz con vino y un pan, ambos al natural. Se trata de la Eucaristía, fuente (la punta del campo en que se encuentra) y culmen (el borde cóncavo del escudo) de la vida de la Iglesia. Es en el encuentro con Jesús Eucaristía donde el obispo halló siempre la fuerza, la gracia y la alegría. En ella ha aprendido las dimensiones de la caridad concreta, la entrega y el servicio, así como la fraternidad y la cercanía con los hermanos. Está presente en su escudo porque espera que así siga siendo para él y para toda su Iglesia diocesana.

Corona el escudo el cayado del “Buen Pastor”, que en la cruz da la vida por las ovejas; modelo de todo pastor y del amor semejante al suyo con que Jesús les pide a los obispos que le amen y apacienten a sus hermanos.

El escudo está timbrado por el capelo, sombrero de ala ancha usado antiguamente por el clero. Llevaba cordones terminados en borlas que quedaban sobre el pecho. El color verde y sus doce borlas indican que este escudo pertenece a un obispo.