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La Iglesia en los medios ¡Es verdad!: Iglesia chilena prohíbe a los curas tocar los glúteos y genitales a los niños y besarlos en la boca

UYPRESS |

DOCUMENTO DEL ARZOBISPADO

Un curioso y extraño manual dirigido a los sacerdotes, denominado “Orientaciones que fomentan el buen trato y la sana convivencia pastoral” fue difundido –y rápidamente bajado de la web- por el Arzobispado de Santiago.

La capacidad de asombro tiene que estar preparada para no dejarse avasallar por las cosas que pergeñaron y pergeñan las diferentes jerarquías católicas de diversos países, no solo en lo que refiere a los abusos sexuales del pasado y presente, a cómo tratar de taparlos, sino también a las indicaciones respecto al trato con los semejantes.

Un curioso instructivo denominado “Orientaciones que fomentan el buen trato y la sana convivencia pastoral”, con el nombre en latín Instrumentum Laboris, firmado por el cardenal Ricardo Ezzati, circuló brevemente a través de la web de la Iglesia católica chilena, y rápidamente fue bajado luego del estupor que causó.

Entre otras recomendaciones, según informó el periódico The Clinic, aconseja a los sacerdotes evitar las siguientes muestras de afecto: “Abrazos demasiado apretados; dar palmadas en los glúteos, tocar el área de los genitales o el pecho; recostarse o dormir junto a niños, niñas o adolescentes; dar masajes; luchar o realizar juegos que implican tocarse de manera inapropiada; abrazar por detrás; besar en la boca a los niños, niñas, adolescentes o personas vulnerables”.

En la página web del arzobispado de Santiago se difundió este jueves un instructivo denominado “Orientaciones que fomentan el buen trato y la sana convivencia pastoral”, Instrumentum Laboris. En una carta de presentación que acompaña el texto, el arzobispo de Santiago cardenal Ricardo Ezzati informa que se trata de un documento de trabajo preliminar, que tendrá que ser perfeccionado en diálogo con las comunidades eclesiásticas, para arribar a una versión definitiva en 2019. Para facilitar la participación de los laicos en sus apreciaciones sobre el documento, afirma, se entregarán “subsidios”. Así lo expresa: “La Delegación para la Verdad y la Paz, a través del Departamento de Promoción de Ambientes Sanos, entregará subsidios que faciliten la participación”.

Otra medida tomada en la víspera de la expulsión de Karadima, el mayor depredador sexual de la Iglesia chilena, fue nombrar a la cabeza de esta recién creada Delegación para la Verdad y la Paz, a una mujer: la abogada Andrea Idalsoaga Montoya. Su designación se hizo el mismo día que se difundió este documento.

En la introducción el cardenal Ezzati manifiesta que cualquier comportamiento inadecuado de los sacerdotes es de su propia responsabilidad: “Las personas involucradas en cualquier tipo de servicio ministerial son responsables de su propia salud espiritual, física, mental y emocional, y también de quienes el Señor ha puesto en su camino, por lo que deben estar conscientes de los signos de alerta que indican problemas potenciales”. No obstante, dice, el manual se ha preparado buscando servirles de apoyo “en el servicio pastoral con niños, adolescentes y personas vulnerables en la Arquidiócesis de Santiago”.

El documento incluye instrucciones para cortar los vínculos con niños, niñas, adolescentes y/o personas vulnerables, que pudieran enamorarse (“apegos emocionales o no naturales”, dice el texto) de los sacerdotes y registrar esos episodios en una bitácora. Incluso recomienda denunciar inmediatamente las muestras de afecto “inapropiados” desde los niños hacia los sacerdotes. En las palabras del instructivo: “Por cualquier muestra de afecto inapropiada del niño, niña, adolescente o persona vulnerable hacia el sacerdote o agente pastoral, éste deberá dejar constancia informando al menos a dos personas; y si es necesario, dejar una constancia por escrito en el archivo de la unidad pastoral”.

La difusión de este texto causó consternación en fuentes eclesiásticas, que comentaron a The Clinic, a condición de anonimato, que da la impresión de haberse elaborado “a la rápida”, para intentar anteponer una medida proactiva al anuncio sobre la expulsión de Karadima. Recién en agosto pasado la Conferencia Episcopal se había comprometido a entregar en abril de 2019 un código de conducta para los ministros ordenados. Además, la Conferencia Episcopal ya contaba con un documento denominado: “Buenas Prácticas para ambientes sanos y seguros en la Iglesia”, que fue redactado con el apoyo de especialistas, por el Consejo Nacional de Prevención de Abusos y Acompañamiento a Víctimas.

Varias recomendaciones de este nuevo documento parecieran destinadas a proteger a los sacerdotes de la tentación intrínseca que les significa relacionarse con niños y personas vulnerables y de su efusiva afectividad. Juzgue usted.

EL MANUAL DE EZZATI

El instructivo elaborado por el Arzobispado, contiene recomendaciones en seis ámbitos de la relación de sacerdotes con niños y adolescentes, con un fuerte énfasis en la prevención de contactos sexuales. Estos ámbitos son: “Seguridad y supervisión”; “asistencia directa de niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables”, “muestras de afecto”, “conductas que pueden ser malinterpretadas y que, por lo tanto, hay que evitar”; “estándares de comunicación” y “utilización de tecnologías de información”.

El capítulo sobre “muestras de afecto”, prohíbe las siguientes conductas:

“a) Cualquiera expresión de afecto que el niño, niña, adolescente y personas
vulnerables no acepta y rechaza.
b) Abrazos demasiado apretados.
c) Dar palmadas en los glúteos, tocar el área de los genitales o el pecho.
d) Recostarse o dormir junto a niños, niñas o adolescentes.
e) Dar masajes.
f) Luchar o realizar juegos que implican tocarse de manera inapropiada.
g) Abrazar por detrás.
h) Besar en la boca a los niños, niñas, adolescentes o personas vulnerables.
i) Utilizar el tacto solamente según lo apropiado o según lo permitido por la
cultura local”.

Y siguen las recomendaciones.

La pregunta que uno puede plantearse es que si es necesario hacer esas recomendaciones a los sacerdotes, ¿en manos de quién o quiénes está el ministerio?

The Clinic publicó completo el manual, que fuera dado de baja de la web de la Iglesia. Véalo aquí

Cardenal Ricardo Ezzati

Investigaciones

La Fiscalía chilena lleva adelante una histórica causa penal por los abusos contra menores cometidos por miembros de la Iglesia. Según informa El País de Madrid, mantiene abiertas 126 investigaciones, aunque el número aumenta con las horas gracias a los registros de las oficinas de la institución católica en diferentes lugares del país. La indagación alcanza a 221 sacerdotes y ocho obispos. Los fiscales no solo buscan determinar la responsabilidad de los autores de los delitos sexuales, sino que apuntan a la jerarquía del clero chileno por encubrirlos. El sacerdote investigado de mayor edad tiene 90 años. La mayoría de los abusadores son hombres, 210. Hasta ahora se han contabilizado 245 víctimas, la mayoría varones violentados entre los 11 y 15 años. Entre los religiosos extranjeros indagados por abusos sexuales se encuentran ocho españoles, tres italianos, tres colombianos, dos irlandeses, un boliviano, un peruano, un filipino y un coreano. Abel Pérez, un antiguo hermano marista de 71 años, español, tiene la mayor cantidad de víctimas: al menos 16.

De acuerdo con el fiscal regional Raúl Guzmán, que investiga los abusos cometidos por maristas, la causa es la de mayor extensión de las que se conocen hasta ahora en el país: “Tiene cerca de 25 imputados y una cincuentena de víctimas, de nueve años en adelante. Tenemos denuncias desde 1967 hasta 2017”. Según el fiscal, “que algunas víctimas visibilicen estos hechos ha motivado a otras a denunciar y a solicitar que se investigue. El derecho a saber la verdad no está sujeto a las reglas de prescripción”.