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Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios Entrevista central, lunes 9 de octubre: Daniel Sturla

EN PERSPECTIVA |

Congreso Mariano, Daniel Sturla, iglesia católica
Entrevista con el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo.

EMILIANO COTELO (EC) —Este fin de semana la Iglesia católica de Montevideo se hizo notar movilizando a miles de fieles a partir del II Congreso Mariano.

Las actividades, llamadas Encuentro con María, comenzaron el viernes en varias parroquias, colegios católicos y obras sociales; continuaron el sábado con conferencias y talleres en el Colegio Maturana y una vigilia en el Palacio Peñarol, y se cerraron ayer de mañana con una misa multitudinaria en la Aduana de Oribe, frente al puerto del Buceo.

Esa concentración estuvo presidida por una estatua de la virgen María, la misma que un grupo de católicos de la capital pretendía instalar allí de manera definitiva, una iniciativa que fue rechazada en la Junta Departamental después de un gran debate sobre la laicidad y los espacios públicos.

En este encuentro, el más concurrido que se ha realizado en ese lugar hasta ahora, se emitió un video con un saludo a los uruguayos del papa Francisco.

(Audio Francisco.)

Nosotros salimos para servir, para evangelizar. Para llevar esperanza y alegría. Y esto ustedes los uruguayos lo van a hacer bien, con el termo y el mate en la mano, y adelante, en salida, porque ustedes son gente de cercanías. Enseguida resuelven las distancias. Lo llevan en el corazón. Son un pueblo que ama la libertad y sobre todo que busca siempre la justicia y la igualdad de oportunidades.

(Fin audio.)

EC —¿Qué significan estas movilizaciones para la Iglesia católica?

Vamos a conversarlo con el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo.

Se lo veía muy contento ayer de mañana… ¿Salió todo como se había previsto?

DANIEL STURLA (DT) —Sí, realmente salió muy bien todo. Por supuesto, en esas cosas, sobre todo las que se hacen al aire libre, el factor tiempo es determinante, el clima. El clima ayudó y eso contribuyó a que saliera todo muy bien, muy bien organizado y con una excelente participación de la gente.

EC —Faltó llevar filtro parece, ¡lo noto como bronceado de golpe!

DS —Enrojecido, pero contento. Eso suple.

EC —Quienes asistieron destacaron la organización y la logística que había detrás de la actividad allí en la Aduana de Oribe.

DS —Sí, estaba muy bien organizado. Ya hay de hecho un conocimiento de las cosas logrado a través de estos rosarios de bendiciones de las familias que se hacen el cuarto sábado de enero en la rambla ya hace cinco o seis años. Comenzaron como algo de muy poquita gente y en enero fueron 10.000, 15.000 personas. Eso es muy importante, un cuarto sábado de enero en Montevideo no es tan fácil reunir gente. Así que la gente que tiene el conocimiento de cómo organizarlo fue la que llevó adelante esa parte.

EC —Se destaca que hasta había seguridad privada, drones registrando cómo pasaban las cosas…

DS —Sí, eso es parte de una campaña que la Iglesia católica está metiendo con mucha fuerza en la comunicación. Sabemos que evangelio es comunicación, la traducción es ‘buena noticia’. Si es una buena noticia hay que saberla comunicar. Una cosa era cuando Jesús la comunicaba a la orilla del lago de Galilea y otra cosa es comunicarla en el mundo actual.

EC —Mucha gente debe haberse sorprendido con la concentración de ayer de mañana en la Aduana de Oribe. Otras personas tal vez se toparon con la procesión del sábado de noche entre la parroquia del Cordón y el Palacio Peñarol. ¿Qué fue este torbellino de actividades?

DS —Cuando se hace una actividad de ese tipo, el Congreso Mariano –hay otra actividad que se llama Congreso Eucarístico, el último en el Uruguay fue en el año 2000–, se trata de concentrar al pueblo fiel de Dios, pero también con el ánimo de hacer distintas actividades que ayudan a profundizar algún elemento de la fe cristiana católica.

EC —¿Es común que en esta época del año, principios de octubre, la Iglesia católica arme estas movidas?

DS —No, no, no, de hecho el anterior Congreso Mariano fue en el año 54.

EC —Eso vi en las notas de prensa. ¿Qué pasó de entonces hasta ahora?

DS —Pasaron muchas cosas, también en la Iglesia, Concilio Vaticano II, etcétera. Y en el Uruguay hay muchas manifestaciones de devoción a la virgen, de amor a María, pero faltaba algo que también diera un poco de contenido. Porque las cosas religiosas si no se encauzan pueden dar lugar a otras manifestaciones. Entonces un congreso también nos ayuda –por eso hubo reflexiones, conferencias, talleres, catequesis– a ubicar las cosas en su lugar, porque en la Iglesia fe y razón van de la mano.

EC —Ustedes rescataron ese instrumento, el Congreso Mariano.

DS —Exacto. Podíamos haberle puesto otro nombre, de hecho después el nombre más publicitado fue Encuentro con María, porque nos dijeron que Congreso Mariano no decía mucho. Por eso lo titulábamos “Encuentro con María, II Congreso Mariano de Montevideo”.

EC —¿Quiénes participaban? Acaba de mencionar Montevideo, pero no eran solo católicos de Montevideo.

DS —En su inmensa mayoría sí, porque fue una actividad que organizó la Arquidiócesis de Montevideo y no la Iglesia en el Uruguay. Ya estamos proyectando un congreso eucarístico para el año 2020, que sería de toda la Iglesia en Uruguay. Era de la Iglesia de Montevideo, de la Arquidiócesis, y por supuesto también habrá venido y vino, me consta, alguna gente del interior. Pero creo que no, porque cada iglesia del interior tiene sus propias actividades.

EC —Y el domingo de mañana todo esto culminó con una nueva celebración en torno a la virgen María en la Aduana de Oribe. ¿Cómo hay que leer ese acto en particular, esa serie de actos que tuvieron lugar en la mañana de ayer?

DS —Ayer hubo una serie de acontecimientos que se dieron en parte por coincidencias –nosotros decimos por providencia–. Se hizo ese acto allí, que estaba programado desde antes del no a la virgen.

EC —Esa es una duda que me quedaba.

DS —Teníamos previsto este acontecimiento desde hace un año. La Junta negó el permiso para la instalación de la imagen, si no me equivoco, en abril, mayo, por ahí. O sea que no es que se haya hecho a propósito.

EC —Una lectura posible era que todo esto del fin de semana, pero en particular lo de ayer de mañana, era una respuesta al rechazo de la Junta al permiso para instalar allí esa virgen.

DS —No, no lo fue de ninguna manera, e incluso nos cuidamos muy bien, yo particularmente en la homilía. Era la consigna que teníamos no hacer mención al tema del no a la virgen.

EC —No se lo mencionó ni una vez.

DS —En ningún momento fue mencionado, no queríamos hacerlo, y el pueblo de Dios respetó también el tema, porque de hecho, más allá de alguna persona que puede haber dicho algo en corrillos, no hubo nada, porque justamente queremos promover la cultura del encuentro, y mal vamos a ir al encuentro si seguimos repitiendo “no nos dejaron, no nos dejaron”. Creo que las cosas van a encontrar su cauce justo. El Uruguay en eso da muestras de madurez, que a veces demoran un tiempo, pero entiendo que después, a la corta o a la larga, las cosas encuentran su cauce adecuado.

EC —¿Tiene la esperanza de que esta decisión de la Junta se revise?

DS —Creo que sí, pero no por supuesto ahora, habrá que esperar. Hay un famoso Cristo, el que está delante de la parroquia del Cordón, que se llama el Cristo del Cardal, que estaba puesto donde está la Universidad de la República. Era el Cristo que señalaba el camino. De hecho sabemos que 18 de Julio, 8 de Octubre son la cima de la última estribación de la cuchilla Grande, o sea que era un camino antiquísimo de la colonia. Y ahí la marca era el Cristo del tipo del crucero gallego. Fue profanado allá por 1900 y poco, hubo que retirarlo, y se lo colocó, para cuidarlo, en el frente de la parroquia del Cordón. Está a un costado, no se ve mucho, pero es uno de los elementos históricos más antiguos y tradicionales de Montevideo. Está en 18 entre Vázquez y Tacuarembó, se ve desde la vereda, aunque queda bastante oculto.

EC —Yo no lo tengo en la memoria, voy a registrarlo.

DS —Es importante, porque de hecho era el Cristo que estaba allí, se sacó por 1906, 1907. Y desde 1987 tenemos una cruz impresionante puesta en un lugar céntrico de Montevideo. ¿Habrá que esperar 80 años? Bien, lo que sea.

EC —Entonces estas actividades y en particular la de ayer domingo en la Aduana de Oribe estaban previstas desde hace un año.

DS —Exacto.

EC —¿Por qué la Iglesia católica ha ido consolidando ese lugar, la Aduana de Oribe frente al puerto del Buceo, como punto de concentración en Montevideo?

DS —Surgió de la gente. La actividad del rosario de bendiciones en enero no la organizó la Iglesia jerárquica, no la organizó el obispo, no la organizaron los párrocos, la organizó un grupo de laicos alrededor de la parroquia de la Medalla Milagrosa de la Unión. Ese grupo laico llevó adelante la iniciativa. El primer año –hace siete u ocho años– fueron unos cientos de personas, el segundo año ya eran más de 1.000, 1.500… Así fue creciendo. Ese lugar se transformó en un referente para los católicos montevideanos.

EC —No fue elegido por la Iglesia católica de Montevideo por alguna razón en particular.

DS —No.

EC —Es un lugar cómodo, es eso.

DS —Es un lugar muy lindo, muy bonito… Habría que preguntarle a la gente, a Ester Maicles, una de las señoras que han estado trabajando en esto, al padre Fabián Barrera, que ahora está en Argentina, habría que preguntarles a ellos por qué. Desde la Medalla Milagrosa –la antigua iglesia de San Agustín en la villa de la Unión– estaba el camino Comercio que iba hacia la Aduana de Oribe, supongo que les quedaría bien hacerlo en la rambla a esa altura, nunca lo pregunté. Pero de algún modo se ha transformado en un lugar referente para la Iglesia en Montevideo.

EC —Es el espacio, dejando de lado las parroquias, un lugar de concentración masiva para los católicos en Montevideo.

DS —Creo que sí, pero no olvidemos que está la gruta de Lourdes, por donde todos los 11 de mes y de un modo especial el 11 de febrero pasan miles de personas, desde las 6 de la mañana hasta las 9, 10 de la noche va pasando gente por la gruta de Lourdes. Creo que es el lugar más referente desde el punto de vista de la devoción mariana. Podemos decir que también hay otros santuarios.

EC —Este quizás es más visible.

DS —Este es más visible. Ojo, más visible para determinado sector de la sociedad. Recordemos que Montevideo es muy grande, muy amplio. En todo el norte de Montevideo el santuario del Cerrito de la Victoria es lo que se ve, si uno ve algo en la altura es el santuario del Cerrito. A los que viven sobre la costa el santuario del Cerrito quizás no les diga mucho.

***

EC —En la convocatoria para el encuentro de ayer domingo se invocaba la fecha, 8 de octubre, un nuevo aniversario de la paz entre los orientales después de la Guerra Grande (1839-1851), y se recordaba la frase incluida en aquel acuerdo: “Ni vencedores ni vencidos”. Usted mismo decía: “Queremos que sea una frase tenida en cuenta por nosotros, los orientales”. ¿Por qué?

DS —Es importante, porque si hay algo que ha caracterizado al Uruguay, gracias a Dios, es la transacción. Nosotros terminamos transando, acordando. Quizás estemos dentro de nuestro mundo pequeño y nos parezca que nos peleamos terriblemente, y ojo, el Uruguay conoció terribles guerras civiles y después este último gran desencuentro entre orientales que fueron la guerrilla y la posterior dictadura. Pero al final termina el espíritu de transacción, de acuerdo. El “ni vencidos ni vencedores” del 8 de octubre así lo manifiesta, más allá de que, como en todas las cosas, no fue una paz perfecta ni mucho menos y siguieron varias guerras civiles después. Pero creo que eso termina primando en el Uruguay.

EC —Pero la referencia hecha ahora, en este contexto en particular, ¿aludía a alguna situación reciente?

DS —Más que un tema político –aparte la Iglesia no tiene interés en meterse en la confrontación política– hay un tema de fragmentación social que a la Iglesia la preocupa mucho más, de hecho lo mencionamos en la consagración. Eso crea una situación en la que tenemos que estar muy atentos, porque si bien la fragmentación ya está, se puede agudizar o podemos poner puentes que traten de subsanarla.

EC —¿Ven una preocupación ahí, tienen una preocupación con esa situación?

DS —Sin duda. Pensemos lo que está pasando en los barrios más pobres de Montevideo. Recordemos que la Iglesia católica está presente en todas partes de la ciudad. Hace poco lo que pasó allí en la zona del barrio Borro, las balaceras, etcétera. Está el tema del narcotráfico en nuestros barrios. Es decir, el narcotráfico no es en los barrios, es algo en grande, pero después se da ese mininarcotráfico de barrios y familias. Y están esos uruguayos que van quedando al margen, todo un grupo social, están los chicos que no estudian ni trabajan ni tienen perspectivas, está lo que ha significado la expresión deportiva unida a la violencia. Son todas cosas que el Uruguay creo que puede sanar, puede curar, tiene que tender puentes. Pero tenemos que ser muy conscientes de que también se nos puede ir de las manos, como ha pasado en otros países.

EC —¿La inquietud iba por ese lado, no por una grieta que pueda percibirse a nivel político en la sociedad?

DS —Creo que no, más allá de que obviamente la Iglesia observa estas situaciones políticas también. Pero fundamentalmente, y más allá de todos los desencuentros que también se dan a ese nivel, hay en Uruguay un nivel de diálogo político y de terminar acordando que no hay en otros lugares. Entiendo que hay reclamos que hoy están sobre la mesa y que es importante atender también, los grandes temas nacionales en los que tendríamos que ponernos más de acuerdo: educación, seguridad, grandes inversiones como la de UPM ahora.

***

EC —En el Encuentro con María de ayer de mañana se pasó en las pantallas un video de un saludo del papa Francisco a los uruguayos que había grabado usted mismo en Roma la última vez que se encontró con él.

DS —Exacto, estuve la semana anterior en Roma, la semana que culminó el 1.º de octubre, me fui el 26 de setiembre, fueron cinco días. Había pedido una audiencia de 10 minutos con el papa, ya le había pedido un mensaje por carta. Cuando estuve ese rato con él, se prolongó por benevolencia del papa, porque yo quería ser muy acotado en los tiempos, pero él siguió conversando y haciéndome preguntas. Y en un momento le dije: “Santo padre, ¿y el mensaje para el Congreso en Montevideo?”, y me dijo: “Lo pasé a la secretaría de Estado. ¿Es para fin de mes?”. Y le dije: “No, es para la semana que viene”. “Ah”, me dijo, y le dije –yo ya lo tenía pensado porque más vale pájaro en mano que cien volando–: “¿Qué le parece si filmo ahora el mensaje?”. “Dale, dale. A ver, mostrame de qué se trata”. Yo había llevado el libro del Congreso, él vichó, leyó la consagración y me dijo: “Esperame un poquito”. Y se puso el solideo –esa especie de gorrito blanco–, la faja, y ahí yo, que creo que era la primera vez que filmaba en mi vida con el celular, salvo una vez que filmé un mensaje que tuve que trasmitir, lo filmé. Ni sabía que tenía que ponerlo horizontal, eso fue una complicación después, pero con mucho cariño el papa grabó ese mensaje que nos llena de alegría. Porque si se dice que los argentinos en general nos quieren mucho a nosotros, puedo asegurar que el papa nos tiene un enorme cariño a los uruguayos y a la Iglesia uruguaya.

EC —Mientras tanto, sigue siendo un misterio en qué fecha vendrá el papa a Uruguay…

DS —Por supuesto que la pregunta se la hice, y me dijo: “No, no, no, por ahora no”. Obviamente es Uruguay y Argentina, porque ahora va a Chile y Perú.

EC —Cuando venga va a venir en doblete, Argentina y Uruguay. Hay una especulación, una versión muy fuerte circulando de que sería el segundo viaje del año que viene, en el primer semestre o fines del primer semestre.

DS —Yo le pregunté específicamente por el primer semestre del año que viene y me dijo “no, no, no, en esa fecha no”.

EC —Comienzos del segundo, entonces.

DS —Exacto. Gente cercana al papa me dijo: “el viaje a su país –que está unido al viaje al nuestro– el papa lo va a anunciar con poca anticipación”. No quiere todo el tipo de especulaciones a que puede dar lugar su próxima venida, y en la medida en que el tiempo previo sea más largo se van a dar a más cosas. Creo que eso es lo que nos complica que el papa venga a nosotros.

EC —Hemos estado comentando estas actividades que tuvieron lugar en el fin de semana. Pero ahora mismo ya vienen otras, el sábado que viene está previsto algo que ustedes llaman rosario peregrino, que irá de Montevideo a Durazno, pasando por Canelones y Florida. Casualmente, la salida de la capital implicará otra concentración en la Aduana de Oribe el sábado al mediodía, se sale de ahí.

DS —Exacto, es la tercera vez que se hace. También es organizado por un grupo de laicos fundamentalmente, obviamente con el apoyo de los obispos. Ha ido reuniendo cada vez más gente que se va uniendo a lo largo del camino, los que salen de acá son poquitos y en Durazno después ya hay mucha gente. Yo participé el año pasado en toda la recorrida, este año solamente estaré en el lanzamiento.

EC —Lo menciono para ir a lo que planteaba hace un rato, esta especie de movilización intensa que están teniendo. Hace unos años los obispos estaban preocupados por la competencia que significaban las iglesias de origen brasileño y otras, algunas simples sectas, pero con mucho poderío económico. Da la impresión de que últimamente la Iglesia católica ha ido armando una estructura de actividades que tiene a sus fieles muy efervescentes y que pasa a mostrar una institución más viva, más fuerte que antes. ¿Está ocurriendo eso?

DS —Creo que sí, es evidente que hay una movilización fuerte, que se da por una serie de factores. Rescato además que a las actividades de la Iglesia se suman actividades con mucha presencia juvenil. Hoy en Montevideo hay al menos 16 grupos que me constan de jóvenes en su mayoría que de noche se reúnen en las parroquias, hacen la olla y la llevan a personas en situación de calle.

EC —Ese es un ejemplo, en el programa nos hemos ocupado de algunos de esos grupos, imposible abarcarlos todos.

DS —Sí.

EC —Hay un foco puesto en eso, no sé cómo llamarlo, ¿militancia?, ¿participación?

DS —Sí, con un sentido muy fuerte de oración y de servicio. Esos dos elementos son claves en este momento para los jóvenes nuestros. Hay un sentido fuerte de espiritualidad y también hay un fuerte sentido de servicio a los más pobres, en ese sentido que al papa Francisco le gusta decir de “tocar la carne de Cristo en los pobres”. No se trata solo de hacer un acto de caridad, sino de ir, de compartir, de mirar a los ojos, de abrazar, de acompañar y de rezar.

EC —Ese es un ejemplo. Por eso digo: ¿qué está pasando? ¿Es algo programado?

DS —No, hay cosas que surgen en forma espontánea y otras que sí están programadas. Por ejemplo este Encuentro Mariano, la comunicación social de la Iglesia está dando pasos adelante importantes con un canal web, con la radio, con la movilización del Club Católico. Hay cosas que están programadas y hay cosas que surgen de la gente. Esto de los grupos que salen a dar de comer surgió de un hombre extraordinario de Villa Española que fue el que comenzó hace años con esta actividad.

EC —Algo de esto habíamos conversado con usted el año pasado a raíz de la campaña de las balconeras antes de la Navidad. Eso también llamó la atención.

DS —Eso fue algo más pensado, pero no pensamos que fuera a tener tanta repercusión como la que tuvo.

EC —¿El papado de Francisco ha favorecido esta reanimación?

DS —Creo que sí, porque el papa tiene muy claro esto de una Iglesia en salida, Iglesia hospital de campaña, que sale a curar heridas, a sanar a los que necesitan, a tender una mano, y al mismo tiempo con un gran amor a Cristo, que es el centro de la Iglesia.

EC —Recuerdo, por ejemplo, una de las primeras actividades del papado de Francisco, aquel encuentro con los jóvenes en Río de Janeiro, cuando les pidió que salieran a hacer “lío” en sus parroquias. Esa frase fue muy expresiva.

DS —Y fue un lío traducir esa palabra a muchas lenguas, las traducciones eran complejas, según me han contado. Tuvieron muchos problemas para traducir una palabra que si uno la ve no es positiva.

EC —Y estaba el llamado a los sacerdotes a que se acercaran más a la gente.

DS —Sí, el papa invita a eso, a estar más cerca, a hablar un lenguaje comprensible.

EC —En este mismo mensaje del fin de semana…

DS —Ayer lo dijo el papa, porque tiene muy en su corazón eso: una Iglesia que hable un lenguaje solo para iniciados quedará reducida cada vez más.

EC —Usted está preocupado por la duración de las misas y sobre todo de las homilías.

DS —El sermón, las homilías de los sacerdotes, que tienen que ser breves, claras y con un lenguaje llano.

EC —Es interesante eso, hay una autocrítica importante metida ahí…

DS —Sin duda, y creo que eso va llegando al corazón de los sacerdotes. Creo que a todos nos hace muy bien escucharlo y mucho más todavía llevarle el apunte.

EC —Volviendo a la pregunta, ¿existe una especie de reorganización de la Iglesia católica?

DS —Sí, creo que sí existe, pero eso mismo apunta también a que surjan de forma espontánea una cantidad de actividades y grupos que dan vida a la Iglesia, es muy positivo.

EC —En algún momento estaban preocupados incluso por las finanzas de la Iglesia católica. ¿También se ha trabajado en ese frente?

DS —Se ha trabajado. Eso ha sido importante, porque ha habido una respuesta de la gente. Es muy difícil porque en Uruguay hay muchos prejuicios sobre la Iglesia, y algunos de esos prejuicios entran también en los católicos uruguayos. Por ejemplo, el pensar que el Vaticano da plata a las iglesias, lo que no es cierto, cada iglesia tiene que tratar de tener su propia subsistencia. Para la Iglesia en Uruguay ha sido siempre algo muy problemático, porque en otras iglesias hay otras posibilidades que la nuestra no tiene.

EC —Lo que cobran los curas, el ingreso que tienen asignado mensualmente, es una cifra casi simbólica en Uruguay.

DS —Estamos hablando de los curas de Montevideo que viven en las parroquias populares. Cuando yo llegué estaban cobrando $ 1.500, ahora logramos llegar a $ 5.000, la idea es llegar al salario mínimo. Obviamente el sacerdote no vive solo con eso, tiene a su vez una actividad extraparroquial, en general en los colegios católicos como capellanes, etcétera, y son los colegios católicos los que ayudan a subsistir al sacerdote, o sacerdotes de barrios populares que son invitados a realizar actividades en parroquias con mayores posibilidades y que los ayudan.

EC —Es un buen brete ese para los sacerdotes, el papa les exige pero al mismo tiempo resulta que las condiciones en las que se desempeñan son muy justas.

DS —Sí, y si bien los sacerdotes son excelentes, por supuesto en su inmensa mayoría, y no quiere decir que no sean personas con fragilidades, pero el sacerdote en el Uruguay es un hombre que trabaja mucho, que no recibe mucho no solamente en el sentido económico, sino también a veces en el sentido de que no hay na respuesta como la que existe en otros países, porque esa es la realidad del Uruguay, y eso a veces puede ser un poco desanimante. Entonces se la juega, suda la camiseta con todo en la cancha y no siempre gana, no siempre mete el gol.