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La Iglesia en los medios Enfrentar al bloque fundamentalista [opinión]

LA REPÚBLICA |
https://republica.com.uy/enfrentar-al-bloque-fundamentalista-id678062/

Escrito por Hugo Acevedo.

La declaración de interés turístico del II Congreso Regional Sudamericano por la Vida y la Familia, que se realizará en noviembre en Punta del Este, y su posterior anulación por parte del Ministerio competente en la materia, detonaron una agria controversia que enfrenta a los bloques conservador y progresista.

En efecto, la inicial resolución de la Secretaría de Estado basada en estrictos criterios técnicos y de naturaleza turística, fue luego desestimada, en atención a la extrema sensibilidad de temas que generan pasiones enconadas y hasta incitaciones al odio.

No en vano tanto los organizadores del encuentro como algunos de los oradores, detentan perfiles ideológicos contrarios a derechos sociales consagrados por ley e integrados a nuestro ordenamiento jurídico.

Uno de los conferencistas de este foro de ultra-conservadores de talante reaccionario, es el diputado nacionalista Álvaro Dastugue, que integra la denominada “bancada evangélica”. El legislador es, además, presidente del sector Esperanza Nacional, que promueve la pre-candidatura presidencial de Verónica Alonso.

Para ilustrar al lector con respecto al perfil de este político blanco, basta recordar sus expresiones de condena a libertades públicas conquistadas en los últimos años, que coadyuvaron a profundizar la democracia en nuestro país.

En declaraciones a la prensa formuladas hace ya un tiempo, Dastugue consideró que si el Partido Nacional gana las elecciones, debería derogar las normas que autorizan la interrupción voluntaria del embarazo y de matrimonio igualitario y la que despenaliza la venta de marihuana. A su juicio, “esas leyes le hacen mal a la sociedad”.

Incluso, al ser consultado acerca de la homosexualidad como opción de vida, afirmó categóricamente: “considero que está fuera de la voluntad de Dios”.

“Me siento muy cómodo dentro del Partido Nacional, porque entiendo que en su Carta Magna defiende principios que yo defiendo”, aseveró el parlamentario.

Otro de los oradores que hará uso de la palabra en el congreso es el también diputado nacionalista Gerardo Amarilla, quien en 2016, cuando asumió la presidencia de la Cámara de Representantes, se manifestó contrario a la ley que autoriza la interrupción voluntaria del embarazo y a la que regula la comercialización de marihuana.

Corroborando que está absolutamente escindido de la realidad, Amarilla ha promovido espacios de lectura y de análisis de la Biblia en el ámbito parlamentario.

“Estamos en un Uruguay donde Dios se escribe con minúscula, los feriados religiosos se abolieron y ser religioso o cristiano o concurrir a una iglesia significa ser un ciudadano de segunda categoría”, comentó en su momento.

Incluso, para el legislador blanco la sexualidad, la familia, el matrimonio tienen un “rumbo creado por Dios, por una naturaleza específica y todo lo que lo cuestione, es inmoral”.

Con este comentario, el político nacionalista ataca la letra y el espíritu de la ley que estableció el matrimonio igualitario.

No obstante, existen reflexiones tan o más inquietantes. En efecto, Amarilla se confesó defensor de la Constitución y las leyes, siempre y cuando no contradigan la “palabra de Dios”. “Si algún día la Constitución o la Ley afectan la palabra de Dios, ejerceremos la desobediencia civil y las desobedeceríamos”, proclamó.

También interactuará en este auténtico conciliábulo de reaccionarios de raigambre fascista, el argentino y apócrifo politólogo de derecha Agustín Laje, autor, junto a Nicolás Márquez, del “Libro negro de la nueva izquierda”, que vincula al feminismo y la lucha por los derechos de la comunidad LGBT con el “neo-marxismo”.

La participación de este espécimen en una conferencia organizada por Varones Unidos en el Palacio Legislativo en abril pasado, generó razonables expresiones de rechazo por el contenido claramente visceral e incitador al odio de las reflexiones vertidas por los expositores.

Mal que les pese, la aprobación de las leyes de matrimonio igualitario, de unión concubinaria, de identidad de género y de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo durante los gobiernos del Frente Amplio, marcó un hito histórico en materia de libertades ciudadanas.

Estas prerrogativas habilitaron nuevos ámbitos de interacción social para grupos recurrentemente oprimidos y segregados, como las mujeres y los homosexuales.

Esos ultra-conservadores que hacen gárgaras con la palabra democracia y la suelen vaciar de contenido, no comprenden que no hay democracia sin inclusión, igualdad y respeto por el diferente.

Lo deplorable y hasta peligroso, es que estos fundamentalistas intolerantes hayan permeado a las instituciones del Estado y que tengan representación política en una derecha demodé que aspira a recuperar el gobierno.