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Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2020

Noticeu En su Mensaje de Navidad, Mons. Sanguinetti llama a los uruguayos a unirse en la defensa de la vida humana y a apoyar el matrimonio y la familia

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En su mensaje para la Navidad, el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, invita a dejarse “iluminar por Jesús” porque “todo se vuelve nuevo”. “Seamos humildes para dejarnos iluminar por Jesús. Seamos obedientes a la luz de la verdad para llegar a la libertad de los hijos de Dios”, exhorta el Pastor..

El Obispo de Canelones invita, asimismo, a escuchar a Jesús que “es la respuesta verdadera y total sobre la vida y la muerte, la historia de cada uno y la de todos”.

Mons. Sanguinetti recuerda, en su Mensaje, que “si hay verdad hay esperanza” e invita a confiar y seguir a Jesús “nuestra esperanza”. “Esta esperanza nos llama también a esforzarnos, a convertirnos, a luchar por mejorar nuestra vida personal y colectiva. Tengamos la esperanza de que rectifiquemos las conductas sociales buscando mayor equidad y amor”. En este sentido, el Obispo exhorta a defender la vida del niño no nacido. “No podemos levantar una vida comunitaria sobre la supresión del indefenso, aunque hayamos promulgado una ley injusta y se quiera imponer aún sobre las conciencias y conductas: la injusticia no crea derechos. Edifiquemos la sociedad sobre el respeto y el amor”, puntualiza.

DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y ANTE IMPOSICIÓN DE IDEOLOGÍA GENDER

“Unámonos los uruguayos en la defensa de la vida humana, desde el más chiquitito e indefenso, hasta el mayor y débil”, llama el Pastor. “Ayudemos a las mujeres a no abortar y a buscar otras soluciones a sus problemas, defendiendo su dignidad de mujeres y de madres. Recibamos y cuidemos a cada ser humano”, propone.

Asimismo, el Obispo de Canelones, exhorta a los uruguayos, a buscar y apoyar al matrimonio y a la familia. En este sentido, plantea la necesidad de poner “las condiciones que ayuden a educarse para ser capaces de fundar matrimonios fieles y estables, ámbitos propios para formar una familia en la que se comunique generosamente la vida humana, y se eduquen a los hijos con bases sólidas”.

El Pastor anima, asimismo, a defender a “las nuevas generaciones de la imposición de ideologías que quitan todo sentido a la sexualidad humana, restringiéndola a su dimensión de placer”. “En particular hay que oponerse a la implantación de la ideología de gender, que destruye la recta comprensión de la familia y del matrimonio, fundado en la diferenciación de varón y mujer, en la complementariedad de cuerpo y espíritu, en la capacidad de unión y procreación, con la responsabilidad de educar”, puntualiza.

En su mensaje, el Pastor plantea el desafío de ayudar “a nuestros hijos y nietos a también encontrar la verdad sobre el hombre, en todas sus dimensiones. Comuniquémosles la esperanza que nace de la verdad y del sentido moral: pueden formar matrimonios duraderos y buenas familias”.

“Que cada uno pueda encontrarse con Jesús, en la oración de su corazón, en la escucha del Evangelio, en los sacramentos y en la Santa Misa, donde Él se hace plenamente presente. Que nos acompañe Jesús, María y José”, augura Mons. Sanguinetti al concluir su Mensaje de Navidad.

MENSAJE DE NAVIDAD 2014 DE MONS. ALBERTO SANGUINETTI, OBISPO DE CANELONES

Jesús, esperanza de la vida, de cada ser humano, mi esperanza.

Gracia y paz para ustedes, amigos todos, que nos acercamos al pesebre de Belén:

1. Al celebrar el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo según la carne, él espera humildemente que lo recibamos. Él es la luz que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre. Si no nos dejamos iluminar por él, todas las luces que prendamos en la noche de Navidad serán falsas y engañosas. Si nos ilumina Jesús, todo se vuelve nuevo.
Dejarnos iluminar por la luz que es Jesús es un acto de humildad: yo recibo la luz de la verdad como un don, que no manipulo, sino que me siento pequeño y agradezco.
Dejarnos iluminar por la luz que es Jesús es un acto de obediencia. La verdad se recibe con obediencia, con acatamiento, y así nos hace libres: nos libera del error, de la soberbia, nos invita a entrar libremente en su luz.
Seamos humildes para dejarnos iluminar por Jesús. Seamos obedientes a la luz de la verdad para llegar a la libertad de los hijos de Dios.

2. Jesús es la verdad sobre el hombre, acerca de mí, de ti, de nosotros: ese niño, ese hombre Cristo Jesús, nos afirma que el ser humano tiene un sentido, un contenido, porque es creado por Dios. Busquemos con la razón y con la fe qué somos, para qué existimos. Oigamos las preguntas que Jesús nos hace. Escuchemos a Jesús que es la respuesta verdadera y total sobre la vida y la muerte, la historia de cada uno y la de todos.

3. Si hay verdad hay esperanza. Tenemos la esperanza de poder encontrar la verdad de nuestra vida, de nuestras relaciones, de nuestros dolores. No es todo un mero ejercicio de poder, de competencia, de satisfacción. No todo está peor o imposible de mejorar. Confiemos y sigamos a Jesús, nuestra esperanza.

Desde Belén, Jesús ilumina con la esperanza de la gracia y del amor de Dios:

• Esperanza de que hay perdón de los pecados por la misericordia del Padre.
• Esperanza de que podemos levantarnos, mejorar, enderezar el rumbo.
• Esperanza de que podemos perdonarnos, volver a querernos, mejorar nuestras relaciones.
• Esperanza de que podemos vivir santamente, según la calidad de vida de los mandamientos de la ley de Dios, ayudados por la gracia del Espíritu Santo.
• Esperanza de que estamos llamados a ser hijos de Dios, por el regalo que nos trajo Jesucristo y que esta vida es para crecer como hijos de Dios y hermanos entre nosotros.
• Esperanza de que el Hijo Eterno de Dios nace en la carne mortal para hacernos partícipes de la inmortalidad: la última palabra la tiene, la luz, la comunión con Dios, la vida eterna.

4. Esta esperanza nos llama también a esforzarnos, a convertirnos, a luchar por mejorar nuestra vida personal y colectiva. Tengamos la esperanza de que rectifiquemos las conductas sociales buscando mayor equidad y amor.

5. Defendamos la vida del niño no nacido. No podemos levantar una vida comunitaria sobre la supresión del indefenso, aunque hayamos promulgado una ley injusta y se quiera imponer aún sobre las conciencias y conductas: la injusticia no crea derechos. Edifiquemos la sociedad sobre el respeto y el amor.
Jesús, Dios hecho niño, nacido de las entrañas de Santa María Virgen, de un modo único ilumina el valor de la vida de cada ser humano desde el momento de la concepción hasta su muerte natural.
Unámonos los uruguayos en la defensa de la vida humana, desde el más chiquitito e indefenso, hasta el mayor y débil. Y ayudemos a las mujeres a no abortar y a buscar otras soluciones a sus problemas, defendiendo su dignidad de mujeres y de madres. Recibamos y cuidemos a cada ser humano.

6. También tengamos esperanza de que las nuevas generaciones puedan formar matrimonios y familias según la naturaleza y la sabiduría creadora.
Busquemos los uruguayos apoyar al matrimonio y a la familia. Sobre todo pongamos las condiciones que ayuden a educarse para ser capaces de fundar matrimonios fieles y estables, ámbitos propios para formar una familia en la que se comunique generosamente la vida humana, y se eduquen a los hijos con bases sólidas. Defendamos a las nuevas generaciones de la imposición de ideologías que quitan todo sentido a la sexualidad humana, restringiéndola a su dimensión de placer. En particular hay que oponerse a la implantación de la ideología de gender, que destruye la recta comprensión de la familia y del matrimonio, fundado en la diferenciación de varón y mujer, en la complementariedad de cuerpo y espíritu, en la capacidad de unión y procreación, con la responsabilidad de educar.
Ayudemos a nuestros hijos y nietos a también encontrar la verdad sobre el hombre, en todas sus dimensiones. Comuniquémosles la esperanza que nace de la verdad y del sentido moral: pueden formar matrimonios duraderos y buenas familias.

7. Que cada uno pueda encontrarse con Jesús, en la oración de su corazón, en la escucha del Evangelio, en los sacramentos y en la Santa Misa, donde Él se hace plenamente presente. Que nos acompañe Jesús, María y José.

Les deseo a todos y pido una feliz y santa Navidad para cada uno y cada familia

+ Alberto Sanguinetti, obispo de Canelones.