Iglesia al día

" El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos. #FratelliTutti "
@Pontifex

La Iglesia en los medios En su mensaje de Navidad, el papa recordó a quienes sufren

EL OBSERVADOR |

Oración. Mencionó a los países donde hay guerras y pidió el “compromiso cotidiano” por la paz

Unas 70 mil personas desafiaron al frío y se reunieron en la plaza de San Pedro, donde a mediodía el papa Francisco pronunció su mensaje navideño e impartió la bendición Urbi et Orbi, para la ciudad y el mundo. Sus palabras, en las que insistió en la necesidad de la paz y en lo que cada uno puede hacer por ella, fueron una suerte de recorrido por los conflictos que empañan la fiesta.

“Buenos días, feliz Navidad”, fueron las primeras palabras del papa, que en las formas fue muy distinto a sus antecesores porque siempre habló en italiano. Su bendición fue en esta misma lengua y no en los 60 idiomas en los que la impartían año a año Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Este fue para Francisco su primer mensaje Urbi et Orbi e hizo énfasis en las guerras en Siria y en África y condenó la trata de seres humanos por considerarla un delito contra la humanidad. Todo eso, desde el balcón central de la plaza de San Pedro, ese al que se asomó la noche que fue elegido pontífice.

“Sigamos rezando para que el pueblo sirio se vea privado de sufrimiento”, comenzó diciendo. “Demasiadas vidas ha destrozado en los últimos tiempos el conflicto en Siria, generando odios y venganzas”, reconoció el pontífice, antes de pedir que “se garantice el acceso a la ayuda humanitaria” en ese país, donde desde marzo de 2011 hay combates diarios entre los opositores al presidente Bachar al Asad y los que lo defienden.

A continuación, el pontífice se refirió específicamente a las tensiones que “amenazan la pacífica convivencia” del joven estado africano de Sudán del Sur, donde la ONU volverá a desplegar sus tropas en algunas ciudades ante los enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes. El temor a que se agrave el conflicto en ese país hizo que el presidente estadounidense Barack Obama advirtiera que “si es necesario” tomaría nuevas medidas para garantizar la seguridad de los que allí viven, después de que cuatro soldados de ese país resultaran heridos.

Francisco imploró para que reine la paz en varios países de África, entre ellos República Centroafricana, “a menudo olvidada por los hombres”, donde los combates entre los que derrocaron al presidente en marzo y los que lo reivindican hacen que se extiendan las muertes a machetazos, los ataques a regiones enteras y la cantidad de desplazados, que superaron el medio millón.

Mártires en Irak

Luego de pedir por las negociaciones entre israelíes y palestinos, el papa solicitó que “sanen las heridas de Irak, golpeado por frecuentes atentados”.

Justo ayer, día en que los católicos suelen ir a misa, en la capital de Irak hubo dos atentados contra la comunidad religiosa, y uno de ellos fue contra una iglesia en el momento en que la gente estaba allí congregada. Murieron 38 personas y 70 resultaron heridas. Se cree que los ataques fueron perpetrados por el Estado Islámico de Irak, vinculado a Al Qaeda.

Los cristianos son menos de 3% en Irak y son perseguidos. Ya para Navidad se había tomado la precaución de acortar las celebraciones, pero no fue suficiente.

Lejos de pronunciar un mensaje abstracto, el papa clamó que “la paz es compromiso cotidiano, es artesanal”, y que cada uno lo puede lograr “contando con el don de Dios”. En esa línea, advirtió que se debe evitar que la paz alcanzada “sea de fachada, que esconda luchas y divisiones”.

Desplazados e inmigrantes

Otra realidad que Francisco abordó en su mensaje fue la de los desplazados y refugiados, especialmente en el cuerno de África y en el Congo.

Luego, en una de sus habituales denuncias, dedicó unos minutos a la trata de los seres humanos: “Niño de Belén, toca el corazón de los que están involucrados en la trata de seres humanos, para que se den cuenta de la gravedad de este delito contra la humanidad”, pronunció, y también recordó la tragedia en la isla siciliana de Lampedusa, donde se ahogaron casi 400 inmigrantes ilegales a principios de octubre.

Las víctimas de las catástrofes naturales y el “querido pueblo filipino”, golpeado por el tifón Haiyan hace pocos meses, tuvieron un lugar especial en la oración del santo padre.

Dirigiéndose a los católicos, pero también a los no creyentes, luego pidió pensar “en los niños, que son las víctimas más vulnerables de las guerras, pero también en los ancianos, en las mujeres maltratadas, en los enfermos”.

Y antes de despedirse de los 70 mil asistentes que lo miraban desde la plaza y de los millones que lo seguían por los medios de comunicación, comentó que pide para todos los dones de la alegría y la paz. “Que Jesús, que vino a este mundo por nosotros, consuele a los que pasan por la prueba de la enfermedad y el sufrimiento y sostenga a los que se dedican al servicio de los hermanos más necesitados. ¡Feliz Navidad!”, concluyó. (Agencias)