Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios En defensa de nuestras convicciones

LA REPÚBLICA |

http://www.republica.com.uy/nuestras-convicciones/610822/

Por:  Mariano Tucci – Edil FA E609

Se intentó secularizar un debate que es estrictamente político. Se intentó mostrar al Frente Amplio como a una fuerza autoritaria que disciplina a sus integrantes olvidando que la unidad de acción es nuestro principal activo. Se intentó enfrentarnos con la Iglesia Católica. Se intentó. Pero como siempre no pudieron.

Tras el extenso debate suscitado en torno a la instalación en el espacio público del monumento a la Virgen María, queremos acercarles a los lectores de IDEARIO nuestra intervención en sala, porque creemos que lejos de ser una discusión sobre “la fe” como intentó plantearlo la oposición, nos referimos siempre a una discusión que es esencialmente política y que por tanto discurrimos siempre sobre la oportunidad de una intervención en el espacio común, que de haberse concretado volcaría la balanza y amenazaría la neutralidad que debe permear en un ámbito de este tipo.

“Quiero comenzar haciendo una cita textual de un hombre que como pocos en la historia mundial, ha defendido la laicidad en actos de masa frente al disgusto incluso de sus más fieles colaboradores:

‘La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad’.

Como señala el diario El País de Madrid que es quien recoge estas afirmaciones, no hay intervención del Papa Francisco que no esconda una carga de profundidad, un aviso para navegantes propios y ajenos.

Francisco hace estas conceptualizaciones durante un encuentro frente a dirigentes de Brasil, donde, entre otras consideraciones reivindica el ‘sentido ético’ y el ‘diálogo constructivo’ como herramientas principales de la política.

Tan identificados y consustanciados estamos los uruguayos con esta afirmación -que insisto y jerarquizo, realiza el Papa-… que hemos consagrado en la Constitución casi que desde el origen mismo de la República, en su artículo quinto que ‘Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose sólo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados al culto de las diversas religiones’.

Por ello presidenta y asumiendo que la instalación de este monumento a la Virgen María es una intervención que afectará dos preceptos para nosotros fundamentales; la laicidad y la neutralidad  del espacio público, es que vamos a votar negativamente este proyecto fundado en las siguientes consideraciones:

Nuestro país es una República laica y la propuesta que efectúa con todo derecho la Iglesia Católica afecta este mandato y condiciona como decíamos el neutralismo que debe regir el espacio público ubicado en este caso en la denominada Aduana de Oribe.

Es decir, si se colocara dicho monumento, que en este caso, además, incluiría oraciones cotidianas de diferentes grupos de fieles, transformarían ese lugar imparcial de todos los montevideanos, en un lugar de culto del catolicismo. Se perdería aquello de las celebraciones transitorias en el espacio público por la permanencia en el espacio común de este tipo de eventos eclesiásticos.

Y ese es el corazón de la negativa a este tipo de imágenes. Porque la instalación de estas figuras, cercena la imparcialidad de un espacio que debe ser común a todos. Un espacio público que tiene que ser inclusivo e integrador y no segregador de individuos y de colectivos y por lo tanto excluyente.

‘El balde laicista que se le impuso a este país hace cien años’, como dijo  por allí uno de los actores centrales en este tema, no fue una imposición autoritaria. Fue en todo caso una decisión inteligente que resguarda la convivencia pacífica entre diferentes expresiones religiosas, respetando y jerarquizando incluso la presencia y la importancia del componente religioso en la comunidad.

Por lo tanto señora presidenta no creo que en nuestro país queden retoños de intolerancia y dogmatismo antirreligioso.

Lo que sí hay de manera confesa es una reacción lógica de la política, de defensa irrestricta de principios constitutivos de nuestra identidad nacional y el cuidado de espacios que son comunes a todos, ante proposiciones que reaniman el antiguo clericalismo, que nos remonta a tiempos antes de 1909 donde el exceso de ‘lo religioso’ campeaba desde las columnas de opinión política de los diarios de la época y hasta eran parte de la educación pública nacional.

Estas son las cosas que no pueden seguir pasando en Montevideo, y por tanto votamos negativamente este proyecto. No es un No a la Virgen; es un sí a la laicidad y un sí a la integración sin excusiones en el espacio público”.