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La Iglesia en los medios El sínodo de la Pachamama [opinión]

EL OBSERVADOR |
https://www.elobservador.com.uy/nota/el-sinodo-de-la-pachamama-2019113175023

Por Daniel Iglesias Grèzes.

Mientras el progresismo liberal prepara una ofensiva en el Sínodo de Alemania, en el Sínodo de la Amazonia se manifestó el radicalismo ecologista e indigenista.

Dos sínodos están elevando las tensiones internas en la Iglesia católica a un nivel sin precedentes en los últimos siglos.

El próximo 1° de diciembre comenzará en Alemania un sínodo nacional. Los católicos «progresistas» (mayoritarios en Alemania) procurarán los siguientes objetivos: 1) descartar oficialmente la moral sexual católica (a la que desobedecen desde hace décadas), aceptando la anticoncepción, el divorcio, las uniones homosexuales, etcétera; 2) ordenar diaconisas, sacerdotisas y obispas; 3) abolir el celibato sacerdotal; 4) pasar de una Iglesia jerárquica a una Iglesia democrática. Es la agenda de unas iglesias locales aburguesadas y «protestantizadas».

Entretanto, del 6 al 27 de octubre de 2019 tuvo lugar en el Vaticano el Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica. La Amazonia tiene una superficie de más de 7 millones de km repartidos entre nueve países; la mayor parte corresponde a Brasil. Se suele decir que la Amazonia es «el pulmón del planeta», expresión hiperbólica conectada con el mito de que produce el 20% del oxígeno de la Tierra. Aunque la Amazonia es una región tradicionalmente católica desde hace siglos, recientemente muchos de sus habitantes se volvieron evangélicos o pentecostales, lo que no pareció preocupar a la mayoría de los miembros del sínodo.

La Red Eclesial Panamazónica (REPAM), impulsora de la Teología de la Liberación (aún fuerte en América Latina), jugó un rol central en el Sínodo de la Amazonia. El presidente de la REPAM es el cardenal brasileño Claudio Hummes, amigo de Lula. El coordinador de REPAM-Brasil es el obispo Erwin Krautler, quien el 10/04/2009 se pronunció en contra de la penalización del infanticidio en la veintena de tribus indígenas de Brasil que continúan practicando ese crimen abominable.

Siguiendo a Leonardo Boff, quien dijo haber asesorado al papa Francisco durante la elaboración de su encíclica ecológica Laudato Si’, la Teología de la Liberación mutó de «roja» a «verde» después de la caída del muro de Berlín, transformándose en una ecoteología radical.

Como el potencial revolucionario de los trabajadores parecía agotarse, se encontró otro «sujeto oprimido»: la Tierra misma. Hoy se nos urge a una «conversión ecológica», en lugar de la tradicional conversión religiosa. A la vez que se relativizan los mandamientos del decálogo y los preceptos de la Iglesia, se nos pretende imponer «nuevos mandamientos» acerca de cuestiones ecológicas y políticas muy opinables, por decirlo suavemente.

El documento preparatorio del Sínodo de la Amazonia fue muy criticado por prestigiosos cardenales y obispos por sus armaciones de sabor relativista, sincretista y panteísta, por proponer la ordenación sacerdotal de hombres casados (viri probati) y por ofrecer una imagen idílica de los indígenas amazónicos, presentados como maestros de sabiduría, casi sin pecado original.

Como se temía, el documento final del sínodo, aprobado por mayoría, evidencia el influjo del ecologismo catastrosta. Véase por ejemplo este pasaje: «2. Todos los participantes han expresado una conciencia aguda sobre la dramática situación de destrucción que afecta a la Amazonia. Esto significa la desaparición del territorio y de sus habitantes, especialmente los pueblos indígenas. La selva amazónica es un ‘corazón biológico’ para la tierra cada vez más amenazada. Se encuentra en una carrera desenfrenada a la muerte. Requiere cambios radicales con suma urgencia, nueva dirección que permita salvarla. ¡Está comprobado científicamente que la desaparición del bioma amazónico tendrá un impacto catastrófico para el conjunto del planeta!»

El documento final habla mucho de la «inculturación» del Evangelio, pero nada de la necesaria purificación de las culturas amazónicas. Pide incluso la creación de un «rito amazónico» para la liturgia.

El carácter siniestro de este pedido se puede comprender mejor teniendo en cuenta: 1) que el pasado 4 de octubre se celebró un rito de culto a la Pachamama (una diosa pagana incaica) en los jardines del Vaticano, delante del papa Francisco; 2) que una agencia de la Conferencia Episcopal Italiana está promoviendo una oración a la Madre Tierra, que ya se ha rezado en una parroquia de Verona: «Pachamama de estos lugares, bebe y come con gusto esta ofrenda, para que esta tierra sea fructífera. Pachamama, Madre buena, ¡sé propicia! ¡Sé propicia! Haz que los bueyes caminen bien y que no se cansen. Haz que la semilla brote bien, que no le suceda nada malo, que la helada no la destruya, que produzca buenos alimentos. A ti te lo pedimos: danos todo. ¡Sé propicia! ¡Sé propicia!»

En este contexto desolador, ha sido para mí un gran consuelo leer los excelentes aportes del misionero salesiano uruguayo Martín Lasarte, miembro del Sínodo de la Amazonia. Sus reflexiones sobre el secularismo y la ideologización social como causas de la gran infecundidad de la pastoral católica en la Amazonia durante los últimos 50 años han dado justo en el clavo. «¿Cuáles son los nuevos caminos que propone el sínodo? Apenas nuevas estructuras y las ordenaciones de los viri probati… Me parece que la novedad es enormemente pobre: son remiendos nuevos en un vestido viejo» (P. Martín Lasarte SDB).

Pedido a los lectores católicos: oremos por el papa y por la unidad de la Iglesia de Cristo.