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La Iglesia en los medios El Santo: un barrio sin aura (Hace referencia a una imagen de San Francisco)

EL OBSERVADOR |

Los vecinos dicen que están aislados y que las autoridades los ignoran. C. Pazos

El primer día se llevaron las rejas. Al día siguiente le cortaron las manos. En alguna otra noche le apareció colorete en las mejillas. Y así quedó la estatua de san Francisco de Asís, que preside el barrio, sucia, mutilada y pintarrajeada a una cuadra de la plaza.

El Santo es un barrio de Canelones a medio camino entre Progreso y Las Piedras. Jurisdiccionalmente pertenecerá al nuevo municipio 18 de Mayo que, una vez instalado, comprenderá a la zona de las villas. Esta indefinición le hace afirmar a Juan Febles que es tierra de nadie. “Está abandonado y no sé por qué. Se ve que no somos gente en este lado”, dijo el vecino a El Observador.

Este “lado” está delimitado por dos puentes angostos sin barandas sobre el arroyo El Colorado. Son 10 manzanas en las que viven unas 1.200 personas.

“Hasta ahí” es donde llegaron las obras de infraestructura que realizó la comuna en este período. La indicación de los vecinos es 400 metros antes de la entrada de El Santo por el puente enclenque de la calle Borrazás (continuación de Elías Regules), en la rotonda del barrio Las Barreras, más cerca de la estación 18 de Mayo. Es ahí donde termina la nueva iluminación y los arreglos de las calles que mejoraron las otras villas.

Allí paran los ómnibus de Coetc y Compañía del Este. Aunque el boleto diga El Santo, muchas veces detienen allí el recorrido. Esto sucede cuando llueve y el arroyo casi no da paso. O cuando el conductor no se anima a maniobrar por el puente, que es unos pocos centímetros más ancho que el vehículo y que, según contó el vecino Hugo Barros, no tiene baranda desde hace tres años cuando la arrancó una camioneta. Regularmente los ómnibus paran antes de la noche, salvo que el vehículo vaya con guardia de seguridad. “Si somos 10 pasajeros y hacemos fuerza, nos arriman; sino te dicen que guardes el boleto y te vayas a quejar a la empresa”, contó Rosana Santos, quien viaja con sus niños pequeños.

El peor escenario es cuando se conjugan oscuridad y tormenta puesto que la calle se inunda desde el puente hasta la plaza de El Santo –considerada el “centro” del barrio–, a 200 metros de distancia y con un solo foco de luz.

Los vecinos, cansados de la desidia municipal, se han reunido con el diputado nacionalista Amín Niffouri y este inició gestiones ante la Intendencia de Canelones. Desde allí se le contestó que debe intervenir el municipio de Progreso. “Es un barrio de gente humilde, olvidado”, expresó el diputado.

El municipio de Progreso había colocado allí nuevas luminarias pero, según la alcaldesa María Castro, se decidió retirar las columnas después del tercer robo, cuando desaparecieron 14 focos. “No se podía aguantar el gasto”, dijo a El Observador. Y agregó que por el vandalismo existente “es un barrio que cuesta mantenerlo”. Respecto al puente, reconoció que es “un peligro” y que “necesita ser arreglado”, pero no hay nada previsto.

El otro puente, el de la calle La Paz, tampoco tiene barandas y es más alto, lo que torna más peligrosa una caída. Abajo hay pajonales y basura.

Los vecinos más cercanos al puente de Borrazás rellenan con pedregullo los pozos para darle paso a los vehículos. Gladys Aviaga, quien vive enfrente a la plaza, hace lo propio para contener el agua de lluvia en la zanja que pasa por su puerta. No obstante, el último intento no fue suficiente. Las lluvias de esta semana le inundaron el jardín; pero fue más leve que la última tormenta, cuando el agua entró a su casa, empapó el sillón y reventó el pozo negro. Aviaga dijo a El Observador que le ha pedido más de una vez al municipio de Progreso que limpie la zanja, pero no lo ha conseguido.

No obstante, por un tema de presupuesto y disponibilidad de la maquinaria, la limpieza del arroyo y de las cunetas no se hace con periodicidad. Hubo una intervención en 2012 y otra a principios de este año para eliminar yuyos y pajonales, pero la alcaldesa cuestionó que los vecinos no tengan más cuidado.

Castro recordó que la última limpieza a fondo del arroyo fue hace dos años y ya está lleno de autos robados, lo que contribuye a la inundación de las tierras bajas, donde se han instalado en forma irregular varias familias.

“Hay dos manzanas que son predios municipales y que de allí no se rescata un solo peso de contribución inmobiliaria”, señaló.

El municipio de Progreso adquirió recientemente maquinaria propia y el plan es que opere cada mes en una zona distinta de su jurisdicción. Esto beneficiará a El Santo hasta que en 2015 pase a la órbita del municipio 18 de Mayo. “No lo hemos dejado de atender”, dijo Castro, pero reconoció que El Santo debería estar comprendido dentro del anunciado plan 7 Zonas del Ministerio de Desarrollo Social e intendencias de Montevideo y Canelones para la asistencia social, sanitaria y de infraestructura de barrios carenciados, que integra Vista Linda. El Santo contaba con su propio CAIF, pero fue trasladado al barrio San Francisco (cruzando el arroyo). Solo tiene 60 cupos y hay 130 niños en espera. Asimismo, indicó que la única solución para las familias de los terrenos inundables es su relocalización.

El Santo está catalogado como “zona roja” por la Seccional 19. En la plaza hubo un asesinato y al dueño del almacén de la esquina le dieron un culatazo en la tercera rapiña. Por eso, los vecinos también reclaman una garita policial para el único espacio de recreación de los niños. De día, estos juegan entre los pajonales y con la única hamaca que ha sobrevivido al vandalismo. Pero a la noche se “juntan los muchachones”. Andrés Figarola comentó a El Observador que ofrecen chancletas por $ 10 o sus propios pantalones por $ 50 para comprarse droga. l

Lo dijo

“Es un barrio que cuesta mantenerlo”

María Castro

ALCALDESA DE PROGRESO

“El Santo está abandonado y no sé por qué. Se ve que no somos gente en este lado”

Juan Febles

VECINO DE EL SANTO