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La Iglesia en los medios El sacerdote, la doble moral y el abuso de poder

CARAS Y CARETAS |

El sacerdote, la doble moral y el abuso de poder

DICTAMEN DE LA FISCALÍA

La Fiscalía General de la Nación publicó el dictamen por el cual solicita el procesamiento con prisión de un sacerdote por los abusos sexuales perpetrados contra un menor de edad.

Abusando de su condición y del poder que le suministraba su cargo, un sacerdote de la Iglesia Católica obligó a un adolescente a practicarle sexo oral en su habitación de la parroquía. Estas situaciones se repitieron en diversas circunstancias cuando el joven tenía entre 14 y 18 años. Así lo establece el dictamen del fiscal Gilberto Rodríguez al solicitar el procesamiento del sacerdote por un delito de “atentado violento al pudor”–sobre el cual informó días atrás Caras y Caretas Portal-.

 “Surge de autos que en circunstancias en que la victima (actualmente de 23 años de edad) concurria como fiel religioso a la Parroquia teniendo 14 años edad; fue compelido por el indiciado (sacerdote) quien abusando de su condición de sacerdote del lugar, le obligó a realizarle sexo oral en la habitación del párroco”, según señala el dictamen del fiscal Rodríguez, publicado este lunes en el portal web de la Fiscalía General de la Nación.

En su dictamen, Rodríguez afirma que el joven denunció que estos hechos ocurrieron en diversas ocasiones cuando el joven tenía entre 14 y 18 años de edad. Para probar estos hechos–al menos prima facie- el fiscal se basó en diversas pruebas, entre ellas, el testimonio del propio joven y el de su novia de esa época. Esta se refirió a actitudes extrañas en el comportamiento del joven y en su relación con el sacerdote, lo que quedaba de manifiesta en que concurría a la Iglesia fuera de horario y solo con el cura “lo que le llamaba la atención”.

Pero también por la declaracion del propio sacerdote. “El indiciado reconoció los mismos hechos denunciados aunque en una ocasión, a pedido de la victima y en su mayoría de edad, pese a que eran actitudes impropias a su estado eclesiastico. Esto le da mayor credibilidad al relato de la victima”, afirmó Rodríguez. Y agrega el fiscal, que “los hechos y su verosimilitud habilitaron una investigación en el orden eclesiastico”.

A todo esto se le suma el testimonio de una testigo, que ejercía como empleada de la Iglesia y cuyo testimonio intentó ser desacreditado por la defensa del sacerdote. Esta mujer declaró que el sacerdote denuncia le hacia llamar solo al joven para que fuera a la Iglesia y que una vez lo vio ingresar a la habitación del cura.

“Lo vi una vez, yo estaba en la sala que yo plancho, siendo niño yo lo vi entrar al dormitorio (del sacerdote) y que el cerraba la puerta con llave, (el joven) era chico tendría unos 13 años. Yo estuve planchando una media hora y ellos seguían adentro y despues yo me fui y los escuche que seguían en el piso de arriba”, declaró la mujer. Este testimonio deja “en claro no solo los indicios circunstanciales, la versión del cura de donde ocurrieron los hechos, la versión creible de la víctima y que acaecieron en su minoria de edad y no como expresa en su defensa en denunciado”.

Asimismo, el fiscal utilizó entre sus argumentos las pericias psicológicas del sacerdote y del joven efectuadas por profesionales del Instituto Técnico Forense (ITF). La pericia del joven puso de manifiesto sus sentimientos de rabia, bronca y vergüenza. En el caso del cura, la dificultad de empatizar con el otro, así como el “uso beneficioso de posiciones de jerarquía para si mismo revela posición subjetiva caracterizada por una doble moral”, la existencia de “elementos de impulsividad con tendencia al pasaje al acto, escisión entre actos e impulsos” y “en términos psicosexuales surge conflictiva no elaborada con puesta en acto de sus fantasias”.

En este contexto, el fiscal Rodríguez solicitó el procesamiento con prisión del sacerdote por un delito de “atentado violento al pudor”. El fiscal justificó el pedido de prisión preventiva en mérito de la gravedad de los hechos “así como la necesidad cautelar de prevenir eventuales comportamientos en su desempeño religioso con otros fieles adolescentes (allende las medidas que se habrían adoptado por la Iglesia y que es necesario reafirmar), así como la necesidad de que se mantenga en el pais y a disposición de la Sede”.