Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios El regreso del cine religioso

EL PAÍS |

HOLLYWOOD INTENTA RECUPERAR UN SEGMENTO DEL MERCADO QUE CONSIDERABA PERDIDO

Una reiterada broma hollywoodense sostiene que la palabra “Sí” fue inventada para que Nicolas Cage tuviera una respuesta cada vez que le ofrecían un libreto. Cualquier libreto.

GUILLERMO ZAPIOLA

El chiste proviene, por supuesto, de la absoluta falta de criterio que Cage ha exhibido en los últimos años: pocos actores ganadores del Oscar han demostrado una tan colosal ausencia de puntería como él para aceptar papeles en absolutas mediocridades: los reiterados errores de gente más talentosa como Dustin Hoffman, Bobby DeNiro y Al Pacino (este último empero, de cuando en cuando, hace cosas de interés) son pecados veniales comparados con la filmografía reciente de Cage.

Es posible que el próximo error del bueno de Nicolas sea Left Behind, una adaptación de la primera novela de la saga apocalíptica de los norteamericanos Tim LaHaye (ministro religioso especialista en profecía bíblica) y Jerry Jenkins (quien es probablemente quien pone la prosa).

Arrebatos.

La saga de Left Behind es extremadamente popular entre los círculos evangélicos conservadores en los Estados Unidos, lleva ya catorce o quince novelas (incluyendo un par de precuelas), y ha generado toda una industria lateral de adaptaciones para niños, cómics, y videojuegos en los que pistas provenientes de la Biblia ayudan a los jugadores a exterminar a los enemigos del cristianismo. Su idea central deriva de una creencia cristiana minoritaria llamada el Rapto o el Arrebato, promovida en el siglo XIX por el pastor británico John Darby y difundida en los Estados Unidos por el erudito bíblico Cyrus Scofield, según la cual el regreso de Jesús es inminente pero será precedido por el instantáneo traslado al Cielo de los verdaderos cristianos. Para los demás vendrán siete años de cataclismos llamados la Gran Tribulación, que empezará por el gobierno del Anticristo y la restauración de Israel, y se le concederá a los pecadores una última oportunidad para arrepentirse antes de la vuelta triunfal de Cristo, quien se encargará de enviar a los malvados al Lago de Fuego por el resto de la Eternidad.

En momentos en que la literatura evangélica norteamericana se las está arreglando para salir del gueto de las librerías especializadas y los círculos religiosos para entrar en el mundo editorial “secular” (escritores como Frank Peretti, Ted Dekker, Tosca Lee y algunos más), las novelas de Left Behind pueden parecer una antigualla. Son mala literatura (responsabilidad de Jenkins) y pésima teología (culpa de LaHaye), pero su éxito revela cosas acerca de un sector de la sociedad norteamericana. Su público está en los “estados rojos”, es decir, el medio oeste y suroeste votante de los republicanos, y no en los “estados azules” (tanto de la costa este como de la costa oeste), demócratas y liberales, en los que se asienta la industria del entretenimiento.

Es a ese público al que Hollywood parece querer apelar ahora, y más allá de lo que se piense sobre la trayectoria reciente de Cage, su presencia al frente de una nueva versión del primer libro (ya había sido filmado con más pena que gloria en 2000, y dio lugar a dos secuelas) puede ser un intento de otorgarle al producto un aire de, por lo menos, “profesionalismo industrial” que el mal llamado “cine cristiano” norteamericano, hecho al margen de Hollywood, no suele tener. El pastor LaHaye no se ha declarado muy conforme con el guión de la nueva versión (aunque muchos piensen que cualquier cambio que se le haga a su libro va a ser una mejora), y todo indica que sus productores, que conservan los derechos de filmación y no tienen que volver a pagarles a los autores originales están pensando más bien en una película dirigida al gran público que en un sermón apocalíptico. Quizás sea una lástima: la idea de un mundo donde millones de personas desaparecen y los sobrevivientes deben rendirse al Anticristo o luchar por su vida y su salvación es atractiva como relato fantástico, más allá de lo que se crea (o no) en la Gran Tribulación y el Arrebato.

El dato interesante a retener no es de todos modos la posible calidad o falta de ella de la película. Es la tendencia que sugiere en la industria.

Búsquedas.

De hecho Hollywood parece intuir que hay en la sociedad norteamericana un público dispuesto para un cine con resonancias religiosas, pero luce inseguro a la hora de decidir qué hay que hacer realmente con él. Hoy hay en cartelera en Montevideo dos películas con tema bíblico desde perspectivas muy diversas: Noé de Darren Aronofsky es una relectura postmoderna del Antiguo Testamento que ha dejado a los cristianos un tanto perplejos. Hijo de Dios de Christopher Spencer propone una lectura mucho más tradicional de la vida de Cristo, aunque se trata de hecho del remontaje de los paisajes vinculados con Jesús de una serie televisiva más amplia (La Biblia, claro).

Y mientras asoma en el horizonte Exodus: Gods and Kings, una versión de la historia de Moisés a cargo de Ridley Scott, la cadena Fox anuncia Nazareth, una ficción sobre los años de formación de Jesús, es decir, la adolescencia y juventud que no cuentan los Evangelios (algo así como Smallville con respecto a la mitología de Superman). El guionista será David Franzoni, de Gladiador. Ridley Scott asoma también como productor ejecutivo de Killing Jesus, un documental para TV sobre libro del polémico Bill O`Reilly.

Tres lecturas de la biblia

Noé

2014

La industria mostró una notoria inseguridad con respecto a qué hacer con esta épica bíblica que se alejaba notoriamente de la Biblia para vender en cambio una agenda ecológica y un tanto New Age. Su eventual interés se vincula con la trayectoria de su autor Darren Aronofsky más que con el Antiguo Testamento.

Exodus: Gods and Kings

2014

La historia de Moisés (Christian Bale) contada por Ridley Scott, cineasta que ha manifestado una notoria hostilidad por la religión organizada. El proyecto despierta ciertamente curiosidad, sobre todo por el nombre de su director, pero habrá que esperar su estreno antes de descubrir a qué público se dirige realmente.

Left Behind

2014

Una visión del Apocalipsis, según la popular serie de novelas de Tim LaHaye y Jerry Jenkins. Y también un “reboot” del original protagonizado por Kirk Cameron, que circuló fundamentalmente entre comunidades religiosas del Cinturón Bíblico. Aquí se trata de alcanzar obviamente a un público más amplio.