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La Iglesia en los medios El pensador nacionalista Methol Ferré, un nexo ideológico entre los tupamaros y Manini Ríos [menciona al Card. Sturla]

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En el velorio de Alberto Methol Ferré, en noviembre de 2009, José Mujica, que estaba a punto de ser electo presidente de la República en segunda vuelta, apostó una botella de whisky al experto en estudios internacionales blanco Romeo Pérez.

Mujica sostenía que en caso de resultar ganador, en apenas un mes resolvería el largo conflicto con Argentina, un asunto que había tenido loco a su antecesor Tabaré Vázquez.

Aunque arreglar el entuerto llevó un poco más de cuatro semanas y no está claro si alguno de los dos pagó la botella al otro, lo cierto es que Mujica logró cambiar el vínculo y no es casualidad que el nuevo presidente argentino Alberto Fernández lo haya visitado en Rincón del Cerro e invitado el martes 10 cuando el peronismo volvió a manejar la Casa Rosada.

La anécdota del velorio no fue contada en una tertulia de café, sino que fue parte de una ponencia del antropólogo y docente de estudios internacionales de la Universidad de la República Diego Hernández Nilson. El académico buscaba explicar la influencia del pensador sobre Mujica en Alberto Methol Ferré. Reflexiones sobre geopolítica y la región, un nuevo libro coordinado por él y el historiador Gerardo Caetano.

Tucho Methol no solo fue asesor de Mujica. También estuvo cerca de Benito Nardone, un citadino que gracias al uso de la radio se convirtió en exitoso líder ruralista y fue el primer presidente del colegiado ganado en alianza con los blancos en 1958; del general de origen bat-llista Liber Seregni en 1971, cuando se fundó el Frente Amplio; del caudillo blanco Wilson Ferreira; y del también nacionalista Alberto Volonté, que arañó la presidencia en las reñidas elecciones de 1994.

Methol, Manini, Mujica y el Papa “peronista”

La teóloga argentina Emilce Cuda recordó el martes 10, durante la presentación del libro en el anfiteatro del Ministerio de Relaciones Exteriores, que Methol es uno de los autores que más se están leyendo en el hemisferio Norte para entender el pensamiento del papa Francisco.

El economista Alberto Couriel, que integró junto a Methol el equipo de asesores de Seregni, opina que este tenía tres preocupaciones que siguen vigentes: la democracia, la industrialización y la integración.

Para Caetano, al poner la mira en lo que luego llamó los Estados continentales, comenzando por la integración de Argentina y Brasil, Methol tomó cierta distancia de Luis Alberto de Herrera porque apuntó a la patria grande y no al Uruguay.

Sin embargo, cuando Caetano revisó la correspondencia de Methol con el historiador argentino Jorge Abelardo Ramos, encontró una defensa del caudillo: “Herrera es sin duda el personaje uruguayo más complejo y profundo de nuestra historia. En él cohabitan todas las contradicciones propias del país. Por eso en Uruguay nadie lo entiende bien”, dice la carta de setiembre de 1957.

El politólogo Gabriel Delacoste, otro de los coautores del libro, sostuvo que Methol “se encuentra en un lugar intermedio entre el antiimperialismo y el nacionalismo de derecha antiiluminista anterior” y “eso permite que sea apropiado desde esas dos posiciones y quizás también desde la ultraderecha antiglobalista, como podemos ver con el discurso de Manini Ríos”.

Manini Ríos, excomandante del Ejército y senador electo por Cabildo Abierto, ha hecho punta en criticar lo que llama la “ideología de género” y fue el único candidato que votó a favor de derogar la “ley trans”.

Manini Ríos y los tupamaros

Las primeras conversaciones entre tupamaros y militares comenzaron en el invierno de 1972 en el Batallón Florida cuando Manini Ríos no era ni siquiera cadete de la Escuela Militar.

Uno de los líderes del MLN-Tupamaros, el escritor Mauricio Rosencof, contó luego que estando preso en el 9° de Caballería, entonces en Maroñas, accedió a dialogar con quien era el líder del Ejército, el general Esteban Cristi.

Después de escuchar el speach del preso sobre el motivo de la lucha del movimiento, Cristi, que tenía fama entre sus subalternos de no esconderse cuando sonaban los tiros, habría dicho impresionado: “¿Entonces por qué estamos peleando?”.

Luego de un periodo de conversaciones y otro de confuso combate a los “ilícitos económicos”, los tupamaros fueron derrotados por las armas y la tortura, y un grupo de hombres y mujeres quedó durante 12 años de “rehenes” en condiciones extremas.

Sin embargo, la mitología acerca de las coincidencias, el vínculo a través del nacionalismo y el respeto entre los combatientes sobrevivió hasta hoy, sobre todo con el sector más duro al que está vinculado Manini Ríos, los Tenientes de Artigas.

“Los tupamaros, que por su naturaleza guerrillera siempre se llevaron bien con el simulacro y el secreto, fueron a fondo en sus vinculaciones con ese nacionalismo. La precisa naturaleza de sus vínculos con los Tenientes de Artigas es todavía un misterio”, dijo el martes el politólogo Delacoste al analizar lo que llamó “desventuras del nacionalismo uruguayo”.

Para Delacoste, analizar el fenómeno de “lo nacional” se hace más interesante después del resultado de la primera vuelta en octubre pasado por “el éxito electoral del nuevo partido de ultraderecha Cabildo Abierto y de su líder, Guido Manini, admirador de José Enrique Rodó, Methol Ferré y Benito Nardone”.

El conferencista dijo que “algo antiguo y misterioso, oculto, poderoso y peligroso acecha desde lo nacional” y recordó que en mayo de 2016 se realizó en la iglesia Matriz una misa por los 205 años de la Batalla de Las Piedras a la que asistieron, entre otros, el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, y el entonces comandante en jefe del Ejército Guido Manini, vestido con su uniforme de gala (Búsqueda N°1.867).

Delacoste opinó que situar la fundación del Ejército en el año 1811 es polémico. Para muchos historiadores, entre ellos el propio Caetano, no se puede hablar de una organización tal hasta el gobierno del coronel Lorenzo Latorre, entre 1876 y 1880, es decir más de seis décadas después, cuando Artigas ya había muerto en Paraguay.

“¿Hablamos de la nación fundada por la Iglesia y el Ejército cuando hablamos de lo nacional? Muchos sí”, explicó el expositor, y recordó los intentos de la izquierda en la década de 1960 de hacer “una revisión de su internacionalismo cosmopolita” y reconectar con lo nacional, lo popular y el campo.

“Cuando hablamos de lo nacional, ¿sabemos realmente cómo se fabricaron las místicas nacionales entre mármoles e inciensos? ¿Nos hacemos cargo de la patria forjada a fuerza de fusil y calabozo? ¿Sabemos con qué fuerzas estamos tratando cuando invocamos a esa nación?”, se preguntó Delacoste, quien también recordó que el Frente Amplio apeló a la mística artiguista al hacer suya la bandera del gobernador de Montevideo Fernando Otorgués.

No solo los tupamaros reivindicaron lo nacional. “Otras izquierdas, en busca de crear una ‘izquierda nacional’, entraron en contacto con otras partes de estos nacionalismos, o por lo menos con espacios y artefactos que irradiaron de allí”, recordó el politólogo, pero concluyó que la apuesta no resultó. “La izquierda pensó, quizás inocentemente, que podía cooptar a lo nacional. Pero conviene hacerse la pregunta de quién cooptó a quién. Como dijo un gran reaccionario, “cuando mirás al abismo, el abismo te mira a ti’”, señaló.

“Ambiguo como él solo”

Delacoste sostuvo que “si la narración nacional batllista es sarmientina, modernizadora, cosmopolita y de la patria chica, la blanca es federal, conservadora, romántica y de la patria grande. Y está llena de contradicciones.(…) Hay algo muy delicado ahí. Por un lado, la izquierda tomó ese nacionalismo cuando lo necesitó y el resultado fue tremendamente productivo en términos políticos y culturales. Por otro lado, también produjo muchos discursos nacionalistas ultraderechistas, como el de Nardone y hoy Manini”.

Acerca de Methol, dijo que “ambiguo como él solo, estuvo presente en todos esos momentos. Estuvo con Seregni y Mujica pero también con Nardone y en ese reducto de elitismo e híperliberal que es la Universidad de Montevideo”.

Luego se preguntó cómo explicar esos tránsitos. “¿Hay momentos verdaderos y otros falsos en su carrera? ¿O es que, en su cabeza, había algo en común en todo esto? Entender esto puede ser la llave para entender mucho de la política contemporánea. Y no se me escapa que hoy, mientras dos peronistas entran en la Casa Rosada desalojando a un playboy oligarca y neoliberal, Methol estaría tan contento como yo”.

El factor biográfico

Manini Ríos se licenció en Historia en la Universidad Católica y tuvo a Methol entre sus docentes. Yamandú Orsi, profesor de Historia, es el intendente de Canelones por el Movimiento de Participación Popular (MPP) y mantuvo estrechos lazos con Manini Ríos cuando este era jefe del Ejército con el fundador de los tupamaros Eleuterio Fernández Huidobro y luego el socialista Jorge Menéndez de ministros.

Más allá de los viejos y nuevos vínculos, que algunos ven como una expresión del síndrome de Estocolmo, entre los dirigentes jóvenes del sector de Mujica predomina la idea de que la política hacia el Ejército fracasó aunque existen “pequeños solapamientos ideológicos” vinculados a la idea de “una revolución nacional y popular”.

No obstante, los viejos y nuevos lazos entre la izquierda nacionalista y el nacionalismo de derecha y la ambigüedad quizás explican que Marcos Methol, hijo de Tucho, haya estado en el MPP en 2014, hasta hace dos años en el sector liderado por Raúl Sendic y en 2019 se convirtiera en dirigente de Cabildo Abierto y sea secretario de redacción del semanario La Mañana que dirige Hugo Manini Ríos.

Cuando aún pocos imaginaban que Manini Ríos encabezaría la cuarta fuerza política como senador, el general citó a Methol, al trotskista Jorge Abelardo Ramos y a Oscar Bruschera para hablar de Artigas en clave de patria grande. Fue en 2015, durante una conferencia en la Escuela Nacional de Defensa en Buenos Aires.

“Creo que en este mundo que hoy vivimos, en que los protagonistas son los Estados continentales y en que los que no lo son se agrupan en bloques continentales, y en que pareciera que Latinoamérica, al fin, está dispuesta a superar su balcanización para también ser protagonista de su propia historia, la figura de Artigas adquiere renovada vigencia como referencia obligada de una impostergable integración americana para la búsqueda en común de la felicidad de nuestros pueblos”, dijo el entonces comandante en jefe del Ejército.