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La Iglesia en los medios El Papa proclamó santos a Juan Pablo II y Juan XXIII

EL PAIS |

EL VATICANO EN UN DÍA HISTÓRICO

La Iglesia Católica vivió hoy una hecho que quedará en la historia: los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II fueron canonizados en una ceremonia con la presencia de Francisco y Benedicto XVI. Un millón de personas llegaron a Roma para el acontecimiento.

VATICANOAFP/Ansa/EFEdom abr 27 2014 10:38

El papa Francisco proclamó este domingo santos a los pontífices Juan Pablo II y Juan XXIII, ante una multitud congregada en la plaza de San Pedro para asistir a una jornada histórica para la historia de la Iglesia católica.

“Declaramos y definimos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II santos y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos”, fue la fórmula pronunciada en latín por el papa, tras lo cual la muchedumbre estalló en aplausos.

El papa Francisco ingresó sobre las 5 de la mañana de Uruguay a la plaza en procesión, seguido por cardenales y obispos que entonaban la letanía de los santos. Sobre las 7 de la mañana quedó concluida la ceremonia.

El papa emérito Benedicto XVI, quien renunció al trono de Pedro en 2013, asistió a la ceremonia junto con el papa Francisco, 150 cardenales y mil obispos.

Por primera vez en la milenaria historia de la Iglesia una canonización es concelebrada por dos papas vivos.

Las reliquias de los dos nuevos santos, una ampolla de sangre de Juan Pablo II y un pedazo de piel de Juan XXIII extraída durante su exhumación en el año 2000 fueron colocadas al lado del altar.

La costarricense Floribeth Mora, cuya curación inexplicable permitió elevar a los altares a Juan Pablo II, llevó la reliquia del papa polaco, mientras la de Juan XXIII fue entregada por su sobrino.

En su homilía, el papa Francisco elogió a los dos nuevos santos de la Iglesia católica, Juan Pablo II y Juan XXIII, “dos papas que no se dejaron aplastar por las tragedias del siglo XX”, durante la homilía pronunciada en la plaza de San Pedro ante una muchedumbre de fieles.

“Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se dejaron aplastar por ellas. Dios fue más fuerte en ellos”, dijo el papa.

Junto con Pío X, canonizado el 3 de septiembre de 1954, tres pontífices han sido proclamados santos en los últimos cien años.

Juan Pablo II, el primer papa polaco de la historia, que reinó de 1978 al 2005, conservador y a la vez moderno, muy popular en los más de 100 países que visitó, fue canonizado tan solo nueve años después de su muerte, la santificación más rápida de la historia.

El papa emérito Benedicto XVI, quien asistió a la ceremonia en la plaza de San Pedro, prefirió no tener en cuenta el plazo obligatorio de cinco años para abrir la causa de beatificación y de canonización de su predecesor, quien fue beatificado en mayo de 2011.

“Juan Pablo II era el papa de la familia. El mismo pidió ser recordado como el pontífice de la familia”, dijo Francisco .

El papa argentino, por su parte, innovó para canonizar a Juan XXIII (1958-1963), sin esperar a que se le atribuya un milagro.

“Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Ese fue su gran servicio a la Iglesia”, explicó ante los cientos de miles de fieles que llegaron a Roma para asistir a una jornada histórica, que la prensa llama “el día de los cuatro papas”.

La decisión de Francisco de canonizar a Juan XXIII (Angelo Giusepe Roncalli) sin milagro, aun cuando no ha sido adoptada con frecuencia, es una prerrogativa del jefe de la Iglesia católica, que ha querido valorizar el ejemplo del llamado “papa bueno”, autor de la encíclica “Pacem in terris” y evitar al mismo tiempo el culto de la personalidad que genera el polaco Karol Wojtyla.

Juan XXIII, quien convocó el gran Concilio Vaticano II (1962-1965) que abrió la Iglesia al mundo para modernizarla, fue una persona simple y de buen humor, actitud parecida a la que mantiene

Benedicto XVI siguió la ceremonia en el sector izquierdo del altar, junto con los cardenales y los 1.000 obispos que concelebraron sucesivamente la misa.

LA EMOCIÓN DE LOS PEREGRINOS

“Estoy muy emocionada, porque conocí personalmente a Juan Pablo II”, confesó la argentina Fernanda de Diego, quien viajó para asistir a una jornada histórica, que se recordará como el “día de los cuatro papas”.

Cientos de miles de personas -al menos 800.000-, 24 jefes de Estado y de gobierno, entre ellos los reyes de España, los presidentes de Ecuador, Honduras, El Salvador, Zimbabue, asistieron a la ceremonia solemne para santificar a dos pontífices que marcaron la historia del siglo XX, uno humilde y cercano a la gente, otro carismático y capaz de seducir a las multitudes.

Participaron también representantes de todas las religiones, entre ellos una importante delegación judía, para rendir homenaje a dos papas muy diferentes pero que lucharon contra los prejuicios hacia los hebreos.

Banderas de varios países circulan entre la muchedumbre, mientras dos tapices gigantes con las imágenes de los futuros santos fueron colgadas en la fachada de la basílica de San Pedro.

La plaza fue adornada con 30.000 rosas rojas, amarillas y blancas donadas por Ecuador, cuyo presidente, Rafael Correa, asistió a la ceremonia.

Las celebraciones se iniciaron el sábado con una “noche blanca” de oraciones en quince iglesias del casco histórico de Roma.

Un dispositivo especial para alojar, transportar y atender a los cientos de católicos de Europa fue decidido por las autoridades de la capital italiana para gestionar el difícil tráfico de automóviles y personas.

En total, 19 pantallas gigantes fueron instaladas en toda la ciudad además de la Plaza de San Pedro, así como en lugares claves, entre ellos Plaza del Pueblo y el Foro Imperial.

La ceremonia pudo ser seguida en varios idiomas, entre ellos español, portugués, árabe y francés tanto en directo como por televisión.

Tras la ceremonia, Francisco procedió al saludo de los jefes de gobierno, reyes o ministros con los que no faltó uno que otro selfie: por ejemplo la que se sacó el presidente de Polonia, Bronislaw Komorowski, junto a su mujer, Anna Komorowska. Uruguay estuvo representado por su embajador ante la Santa Sede, Daniel Ramada.

En su recorrido en el papamovil por la plaza San Pedro Francisco fue aclamado por los peregrinos, muchos de los cuales llevaban banderas de diferentes países, mientras saludaba y bendecía a la gente.

Luego, gran parte de la multitud de fieles presentes en la Plaza de San Pedro se dirigió hacia la basílica de San Pedro para rendir su homenaje ante las tumbas de los dos papas santos.

La basílica de San Pedro permanecerá abierta hasta la una de la mañana para que los peregrinos de todo el mundo puedan orar en el mayor templo de la cristiandad.