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La Iglesia en los medios El Papa Francisco cierra en Paraguay gira por países de América Latina

EL PAÍS |

El sumo pontífice cierra hoy su recorrida por tres países de Latinoamérica; tuvo gran convocatoria de público, que en su gran mayoría fueron jóvenes. La gira fue esta vez por Ecuador, Bolivia y culminó este domingo en Paraguay donde se reunió con su presidente Horacio Cartes.
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El papa Francisco mantuvo el sábado en Asunción un “conmovedor” encuentro con familiares de Esther Ballestrino de Careaga, una de las fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo de Argentina y con quien el Pontífice trabajó cuando tenía 17 años.

Así lo reveló a la AFP Ana Careaga, hija de Ballestrino, asesinada durante la última dictadura (1976/83) y quien fue jefa de Jorge Bergoglio, entonces un técnico de laboratorio que ni pensaba en llegar a Pontífice.

“Fue conmovedor, impresionante”, relató Careaga y reveló que Francisco se emocionó cuando le entregaron unos cuadros donde se lo ve “muy joven y delgado” junto a Ballestrino, en el laboratorio donde ambos trabajaban.

Ballestrino, hija de padres paraguayos, cursó sus estudios y se recibió de bioquímica-farmacéutica en Asunción, pero tuvo que exiliarse en Argentina en 1947 cuando su país era gobernado por un régimen de facto.

La mujer y su familia simpatizaban con el opositor Partido Revolucionario Febrerista.

“El Papa nos dijo que mi mamá había dejado una huella muy grande en él porque le había enseñado a pensar y a trabajar con seriedad”, explicó Ana y apuntó que la recordó como “una amiga y compañera”.
La familia sufrió en carne propia la represión del último régimen dictatorial: Ana logró sobrevivir a un secuestro cuando estaba embarazada de tres meses y tiene a su compañero y un cuñado desaparecido, además de la muerte de su madre.

Esther Ballestrino fue secuestrada el 8 de diciembre de 1977 junto a otras personas frente a la Iglesia de Santa Cruz de Buenos Aires por militares, entre ellos el excapitán Alfredo Astiz, que cumple condena a prisión perpetua por violaciones a los derechos humanos.

El grupo fue llevado a un centro clandestino de detención y finalmente sus cuerpos narcotizados fueron arrojados al mar.

El papa ya había tenido contacto con esta historia cuando se desempeñaba como Arzobispo porque fue el encargado de autorizar que cinco cuerpos recuperados e identificados, entre ellos el de Ballestrino, fueran enterrados en el jardín de la Iglesia de Santa Cruz.

Ana, que continuó la lucha de su madre por los derechos humanos y obtener justicia para las miles de víctimas de la dictadura, dijo que agradeció a Francisco las declaraciones en favor de los pobres y destacó el perdón que pidió por el genocidio indígena durante la colonización española.

Francisco culmina este domingo en Paraguay, una gira que también lo llevó a Ecuador y Bolivia.