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La Iglesia en los medios El papa dejó su huella en Corea

EL OBSERVADOR |

Viaje. Francisco lanzó mensajes políticos de peso y cautivó a la gente con varios encuentros personales

Luego de 11 horas de viaje, el papa Francisco aterrizó en Roma y se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor para dar gracias a la Virgen por los últimos días que vivió en Corea del Sur, donde tuvo margen para todo: reunirse con los jóvenes, beatificar mártires, lanzar mensajes de unidad entre las dos coreas y hacia China e interpelar a la sociedad a vivir de modo más generoso.

En Corea solo el 10% de la población es católica pero aun así el viaje del papa logró gran impacto, con casi un millón de personas que colmaron las calles de Seúl para participar en una ceremonia de beatificación presidida por el pontífice en el fin de semana.

En un primer momento se podría pensar que el papa no sería tan bien recibido por un pueblo considerado frío, pero los últimos días demostraron que Francisco fue para los coreanos un ser tan cercano como lo fue para los que se encontraban en Brasil durante la Jornada Mundial de la Juventud hace un año.

“Después de la empatía del papa con los jóvenes en Río volvimos a sentir la química entre el papa y los jóvenes asiáticos reunidos en Corea”, consideró, por ejemplo, Valentina Alazraki, considerada la “decana” de los vaticanistas.

La corresponsal del diario argentino La Nación recogió un testimonio más emotivo: “El papa es la persona más popular de Corea. Si ayer hablábamos de ‘efecto Francisco’, ahora hablamos de ‘síndrome Francisco’. Todo el mundo lo ama”, le comentó Ko Jung Ae, un periodista del diario JoongAng Ilbo.

Es que el viaje del papa estuvo cargado de instancias de encuentro personal de alto contenido trascendental y emotivo.

Por ejemplo, se encontró con mujeres que fueron abusadas sexualmente durante la segunda guerra mundial y visitó un cementerio de niños que fueron abortados.

Pero tal vez lo que más llegó a los locatarios fue cuando el argentino se colocó la cinta amarilla que recuerda a las víctimas del ferry que se hundió con cientos de adolescentes abordo. Con ese gesto el papa se mostró como parte de una sociedad que sufre una gran pérdida.

Asimismo, Francisco pudo hacer un hueco en su agenda y cumplir el deseo de Lee Ho Jin, padre de una de las adolescentes que murieron en el barco y que junto con otros familiares saludaron a Francisco el viernes. El hombre le pidió al papa ser bautizado y el domingo esto fue posible en una sencilla ceremonia en la Nunciatura Apostólica.

Ho Jin estaba acompañado por sus otros dos hijos, la celebración fue en coreano y el papa participó personalmente en algunos momentos de la ceremonia. Cuando se le preguntó al nuevo católico qué nombre quería tener, dijo el del hombre que tenía enfrente: Francisco.

Peso político

Al viaje no le faltó peso político y el papa fue tan claro como siempre suele ser. Uno de los asuntos que estuvieron más presentes desde que comenzó la travesía el jueves fue la unidad entre Corea del Norte y Corea del Sur, rota tras la guerra que las enfrentó entre 1950 y 1953.

En su primer discurso en tierras coreanas pidió paz entre las partes y ayer su último acto público consistió en una misa por la unidad de los dos países. En esa ceremonia en la catedral pidió “una oración por la reconciliación de la familia coreana” y rechazar la mentalidad fundada “en la sospecha, en la confrontación y la rivalidad” para promover, en cambio, una cultura modelada por las enseñanzas del Evangelio y los más nobles valores tradicionales del pueblo coreano.

En su intervención, comentó que el perdón y la reconciliación van de la mano e insistió en que los coreanos son un único pueblo, una única familia que tiene que aprender a dialogar. Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios, aseguró.

Los mensajes geopolíticos –si es que así se pueden considerar– también tuvieron especial relación con China, país donde las autoridades procuran controlar a la Iglesia. Tal como se acostumbra hacer, el papa envió un telegrama con buenos deseos cuando sobrevoló el territorio, tanto a la ida como a la vuelta. Los líderes locales agradecieron el gesto.

“Espero firmemente que los países de su continente con los que la Santa Sede no tiene todavía una relación plena no duden en la promoción de un diálogo que beneficie a todos. No me refiero solo al diálogo político, sino también al diálogo fraterno”, interpeló también el representante de Jesús en la tierra.

Cuando regresaba a Roma y en la conferencia de prensa que brindó en el avión le preguntaron si estaba dispuesto a viajar a China: “¡Pero claro! ¡Mañana! Nosotros respetamos al pueblo chino. La Iglesia pidió solamente la libertad para su ministerio, para su trabajo. Ninguna otra condición”, comentó. En China existe la iglesia patriótica, que tiene un vínculo con el Estado que el Vaticano considera excesivamente estrecho. l

Lo dijo

“Si yo sintiera que ya no puedo seguir, creo que haría lo mismo que Benedicto XVI”

Francisco

Sobre la renuncia de su predecesor

lll Flores viajeras Sin pasar antes por el Vaticano, Francisco se dirigió a una basílica romana dedicada a la Virgen para agradecerle el viaje. Le llevó como ofrenda un ramo de flores que le había dado una niña coreana antes de partir de Seúl.

Sin pasar antes por el Vaticano, Francisco se dirigió a una basílica romana dedicada a la Virgen para agradecerle el viaje. Le llevó como ofrenda un ramo de flores que le había dado una niña coreana antes de partir de Seúl.

Que la ONU evalúe qué es mejor para Irak

Desde que estalló la crisis de violencia en Irak, el papa estuvo especialmente pendiente y en Corea también pidió oraciones por los que viven allí y sufren. En el viaje de regreso a Roma dijo que estaba dispuesto a visitar aquel país, pero que ahora eso no era lo más conveniente.

Asimismo, consideró “lícito detener al agresor injusto”, pero precisó que detener no es lo mismo que bombardear o hacer la guerra. “Los medios con los que se puede detener deberán ser evaluados. Detener al agresor injusto es lícito. Pero debemos tener memoria, ¿cuántas veces bajo este pretexto de detener al agresor injusto, las potencias se han adueñado de los pueblos y han hecho la guerra de conquista? Una sola nación no puede juzgar cómo se detiene a un agresor injusto. Después de la segunda guerra mundial nació la idea de las Naciones Unidas, es allí en donde se debe discutir y decir: ‘¿Hay un agresor injusto? Parece que sí. Entonces, ¿cómo lo detenemos?’. Solo esto, nada más”.

El papa se dijo igualmente preocupado por las minorías perseguidas en Irak y desde su Twitter pidió orar por ellos.