Iglesia al día

" El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos. #FratelliTutti "
@Pontifex

La Iglesia en los medios El Papa alertó en Ecuador sobre la tentación de las “dictaduras”

EL PAÍS |

El papa Francisco alertó ayer sobre “los sectarismos” y la tentación de “dictaduras” y “liderazgos únicos”, en su segunda misa multitudinaria en Ecuador, durante la cual pidió “inclusión a todos los niveles” y “diálogo” en un país sacudido por protestas contra el gobierno.

“La inmensa riqueza de lo variado (…) nos aleja de la tentación de propuestas más cercanas a dictaduras, ideologías o sectarismos”, advirtió Francisco desde el Parque Bicentenario de Quito ante unos 900.000 fieles.

En ese sentido, instó a “luchar por la inclusión a todos los niveles” y promover “el diálogo”, en una aparente alusión a las manifestaciones a favor y en contra que enfrenta el mandatario Rafael Correa, presente en la misa.

Francisco llegó a Ecuador justo cuando el país sufre protestas contra el gobierno de Correa. Sus opositores lo acusan de autoritarismo y critican su polémico plan de aumentar impuestos.

En este sentido, el Papa lanzó desde Quito “una revolución” para evangelizar a América Latina y que se convierta en “un grito” para “sanar heridas”, “construir puentes” y luchar por “la inclusión a todos los niveles”.

El sumo pontífice volvió a hablar durante su homilía de temas sociales, de injusticias y conflictos mundiales. “También nosotros constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia”, comentó.

“Sería superficial —agregó— pensar que la división y el odio afectan solo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad son manifestación de ese difuso individualismo que nos separa y nos enfrenta”.

La “revolución” por la que aboga la Iglesia en América Latina es comparable a la protagonizada hace 200 años por los países su-damericanos para lograr la independencia de España, y que según el papa nació “de la conciencia de la falta de libertades”.

Lo esperan.
Las ciudades bolivianas de El Alto, La Paz y Santa Cruz afinaban ayer los últimos detalles para dar la bienvenida al Papa que iniciará hoy una visita de tres días que tendrá una intensa agenda la cual incluirá una misa para centenares de miles de personas mañana.

El gobierno boliviano movilizará a 17.000 policías y militares con el objetivo de dar seguridad en las actividades previstas.

Luego de Bolivia, Francisco cerrará su primera gira latinoamericana en Paraguay a partir del próximo viernes.

Para esa instancia, la Policía Nacional de Paraguay informó ayer que estará prohibido el uso de pancartas alusivas a la “lucha social, a favor o en contra del aborto, matrimonio gay y campesinos sin tierra”.

Para garantizar la seguridad “tanto del visitante como de su comitiva”, la Policía indicó en un comunicado que prohibió también, en los recintos en los que está prevista la presencia del papa, la colocación de pasacalles o carteles que obstaculicen la vista y portar armas de cualquier tipo, así como municiones y fuegos artificiales.

Organizaciones campesinas, indígenas, de trabajadores y estudiantes anunciaron movilizaciones coincidiendo con la visita de Francisco. El Gobierno de Paraguay “está maquillando” los problemas del país, denunció ayer la representante de la Federación Nacional Campesina, Teodolina Villalba. “Hay latifundios, miles de campesinos sin tierra, y sin acceso a educación ni salud”, dijo.

Francisco bendijo a una mujer de 100 años.
El Papa bendijo ayer a una mujer de 100 años en una parada inesperada que realizó durante el recorrido en el papamóvil, antes de oficiar su segunda y última misa multitudinaria en Ecuador. El papamóvil había recorrido varios minutos sin detenerse por entre los espacios destinados para su desplazamiento en medio de cientos de miles de personas en la zona norte del Parque Bicentenario de Quito. De repente, se detuvo después de que diera unas palmadas en el hombro al conductor. Policías ecuatorianos y miembros del equipo de seguridad del Papa juntaron sus fuerzas para elevar a una mujer de 100 años en su silla de ruedas hasta Francisco, quien la recibió con una sonrisa, le dio un beso en la frente, la bendijo y le dijo unas palabras. “Estoy feliz”, dijo luego de conversar con Francisco.