Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Noticeu El Obispo de Minas presentó el proyecto del nuevo Santuario Nacional de la Virgen del Verdún

El Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, presentó el jueves 6 a las fuerzas vivas del departamento de Lavalleja, el proyecto del nuevo Santuario Nacional de la Virgen del Verdún. El acto, al que asistió un público numeroso, tuvo lugar en el salón de la confitería Irisarri de la ciudad de Minas.

En su alocución (cuyo texto completo reproducimos abajo) el Obispo recordó que el Verdún es el lugar de peregrinación mariana más importante del Uruguay. “Por eso, en 2010 la Conferencia Episcopal Uruguaya le dio el título de SANTUARIO NACIONAL, que es el reconocimiento oficial de esta devoción compartida por todo el pueblo uruguayo”, puntualizó.

“Por el amor que le debemos a la Virgen, que ha querido habitar en esta ‘casa’ desde hace más de un siglo, pienso que ha llegado el momento de mejorar lo que ya tenemos: el tesoro de fe acumulado desde 1901, podrá enriquecerse aún más si los peregrinos que llegan al Verdún encuentran aquí un lugar que atraiga por su belleza y su paz, y que les invite a la oración y al encuentro con Cristo”, destacó el Pastor.

El Obispo de Minas señaló que la concreción de este proyecto será posible en la medida en que todos colaboren.. “Es evidente que costará mucho dinero, pero si miramos al futuro nos daremos cuenta de que vale la pena hacerlo, también porque redundará en beneficio de toda nuestra comunidad”, aseveró.

“Si hacemos del Verdún un digno lugar de encuentro con Dios, por medio de María, será rápidamente conocido y frecuentado aún por más gente de nuestro país y del extranjero, durante todo el año, y será una importante fuente de creación de trabajo para nuestro departamento”, aseguró Mons. Fuentes.

“En definitiva, tenemos que construir juntos el Santuario que merece nuestra Madre: es un deber de gratitud para con Ella y una herencia de fe para el futuro”, concluyó.

A continuación, el arquitecto Francisco Collet, autor del proyecto, explicó con una presentación las características principales de la obra: remodelación del entorno del templete de la Virgen; construcción de una iglesia, un parador y un auditorio para celebraciones al aire libre.

El 19 de abril, fiesta de la Virgen del Verdún, el proyecto será presentado a todos los peregrinos, devotos de la Virgen  en la construcción de este Santuario..

 

Palabras pronunciadas por  el Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes

Señora Intendenta de Lavalleja, Dra. Adriana Peña, Sres. Integrantes de la Junta Departamental y de las Juntas Locales, autoridades militares y civiles, queridos amigos todos:

De a ratos, que no son tantos como los que me gustaría tener, voy leyendo los dos tomos de la estupenda historia de Minas que escribió Aníbal Barrios Pintos. En el tomo dos de esta obra, en el capítulo en que trata de las “Voces forasteras” que visitaron la ciudad, hay una referencia a la que hizo en Julio de 1904 el poeta Julio Herrea y Reissig. Aquí es donde se encuentra un dato que me sorprendió mucho.

El historiador recoge una carta que el poeta escribe desde Minas a su novia, Julieta de la Fuente, que vivía en Montevideo. Herrera y Reissig había venido a visitar la ciudad, que entonces contaba con 7.000 habitantes, y manifiesta su admiración y su halago por el extraordinario recibimiento que le habían hecho. Y escribe en un momento, con bastante vanidad: “Se me agasaja tanto que ya ni las cumbres de los cerros llegan a mi altura y hoy por hoy compito en popularidad con la Virgen del Verdún”.

Más allá de la expresión de su elevadísima autoestima, lo interesante es el indudable testimonio de que apenas tres años después de haber sido colocada la imagen de la Virgen en su cerro del Verdún, su fama ya era cosa conocida.

Sería objeto de un estudio histórico de interés, conocer qué pasos se dieron para que, en tan poco tiempo, nuestra Virgen del Verdún adquiriera tanta “popularidad”, por usar el término de Herrera y Reissig, o, en lenguaje de fe, para que fuera objeto de tanta devoción.

La experiencia de la Iglesia enseña que, más allá de lo que pueda prever su Jerarquía, el “sentido de la fe” del pueblo, en particular cuando se trata de la devoción a la Madre de Dios y Madre nuestra, va por delante y no es extraño que supere las expectativas “oficiales”, por así decir.

Esto es lo que ha ocurrido con Nuestra Señora del Verdún: desde 1901 hasta hoy, generaciones de hombres y mujeres uruguayos han llegado hasta su Cerro a pedirle gracias y a darle las gracias por los favores indudables que Ella les ha hecho. De un modo natural, que es también sobrenatural, se ha ido formando una tradición de piedad mariana que, empezando en Minas, desde hace muchos años alcanza a todos los rincones de nuestra patria.

Es de destacar este carácter natural y sobrenatural, de la devoción que tiene nuestro pueblo uruguayo a la Virgen del Verdún. Quiero decir esto: en el Cerro nunca se ha hablado de milagros llamativos o de apariciones de la Virgen, como sí se dan en otros lugares de devoción mariana. En el Verdún todo es “normal”: la Madre convoca a sus hijos en una fecha, el 19 de abril, y en los cuatro puntos cardinales, con tiempo,  comienzan los preparativos para venir a la “reunión de familia” presidida por la Virgen. Llega el 19 y todo Minas se transforma con el arribo de 50 mil y más personas que sólo pretenden expresar su fe en la intercesión de la Madre de Dios.

A lo largo de un siglo, las cosas se han desarrollado de esta manera espontánea, natural, que, como es lógico, ha reclamado por parte de la Iglesia un esfuerzo de organización para atender los requerimientos lógicos que trae consigo una concentración de tantas personas. Obispos y sacerdotes de cada época, con la colaboración generosa de muchos minuanos, han debido encarar los múltiples trabajos que se acumulan, para que cada 19 de abril sea una fiesta.

Ha pasado el tiempo… Hasta el 2 de abril del año 2005, en la Iglesia y en el mundo disfrutamos la santidad de un Papa “venido de lejos”, como él decía. Desde el primer día de su pontificado, fue evidente que su amor a la Virgen no iba a ser solamente una devoción personal suya, sino que era su deseo que la Iglesia y el mundo tuvieran la certeza de que la Madre que tenemos en el cielo ejerce una auténtica mediación materna delante de Dios.

Esta idea fue incansablemente explicada y profundizada por el Papa Beato Juan Pablo II, que fue por el mundo con el espíritu de un caballero andante difundiendo ese convencimiento y promoviendo los santuarios marianos como “casas de la Virgen”, así decía, en las que los hijos pueden encontrarse con Jesucristo, que vive en la Iglesia, gracias a la intercesión materna de María.

En este contexto es que hay que entender el acto que hoy nos reúne. El Verdún es el lugar de peregrinación mariana más importante del Uruguay. Por eso, en 2010 la Conferencia Episcopal Uruguaya le dio el título de SANTUARIO NACIONAL, que es el reconocimiento oficial de esta devoción compartida por todo el pueblo uruguayo.

Por el amor que le debemos a la Virgen, que ha querido habitar en esta “casa” desde hace más de un siglo, pienso que ha llegado el momento de mejorar lo que ya tenemos: el tesoro de fe acumulado desde 1901, podrá enriquecerse aún más si los peregrinos que llegan al Verdún encuentran aquí un lugar que atraiga por su belleza y su paz, y que les invite a la oración y al encuentro con Cristo.

El arquitecto Francisco Collet, que tiene una larga experiencia en la construcción y mantenimiento de templos, se ha encargado de plasmar las ideas que recibió, que fueron las siguientes:

– Respetando completamente el camino que lleva hasta el Cerro y el templete donde está la Virgen, mejorar su entorno para facilitar el clima de oración, la colocación de ofrendas, y la limpieza del lugar.

– Construir una iglesia, en la que los peregrinos puedan participar habitualmente de la celebración de la Santa Misa y encontrar sacerdotes que administren el sacramento de la Reconciliación, que es el medio ordinario para el encuentro con Cristo.

– Hacer un auditorio grande, en el que además de celebrar la Santa Misa el 19 de abril, pueda ser un escenario para otros actos con asistencia de muchas personas, por ejemplo en las ceremonias de la Semana Santa.

– Que hubiera también un parador para reponer las fuerzas y disfrutar del lugar con la familia y amigos.

El arquitecto Collet les explicará ahora con detalle el proyecto. Sólo quisiera decirles, para terminar, que hacerlo realidad será posible en la medida en que todos colaboremos con él. Es evidente que costará mucho dinero, pero si miramos al futuro nos daremos cuenta de que vale la pena hacerlo, también porque redundará en beneficio de toda nuestra comunidad.

Si hacemos del Verdún un digno lugar de encuentro con Dios, por medio de María, será rápidamente conocido y frecuentado aún por más gente de nuestro país y del extranjero, durante todo el año, y será una importante fuente de creación de trabajo para nuestro departamento.

En definitiva, tenemos que construir juntos el Santuario que merece nuestra Madre: es un deber de gratitud para con Ella y una herencia de fe para el futuro. El “poeta de la Virgen”, el pbro. Olegario María Núñez, escribió en su tiempo estas palabras proféticas referidas al Santuario de la Virgen del Verdún: Aunque de granito tienes las entrañas y recios sillares traman tus caminos, la fe de mi pueblo, que horada montañas, te ha de llevar tantos, tantos peregrinos. Estas palabras se han cumplido con creces…, pero en el futuro encontrarán una verificación todavía mayor.

Los dejo con el arquitecto Collet y después responderé con mucho gusto a las preguntas que quieran hacer. También escucharé con agradecimiento las sugerencias que tengan con relación a este proyecto. Muchas gracias.