Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

La Iglesia en los medios El Jesús histórico

EL PAÍS |

LUCIANO ÁLVAREZ

Navidad es la primera de una serie de cuatro antiguas celebraciones cristianas. Le siguen la de los Santos inocentes (28 de diciembre), la circuncisión (1 de enero) y la Epifanía (6 de enero). Vale la pena recordarlo, puesto que el barullo mercadotécnico contemporáneo las ha acorralado al punto de perder casi todo su sentido religioso.

Su datación sin embargo tiene orígenes erróneos y paganos. Seguramente Jesús no nació un 25 de diciembre. La mayoría de los historiadores creen que sucedió probablemente en septiembre, antes del final del otoño.

Los primeros cristianos no celebraban la navidad, sino que ésta se origina varios siglos más tarde, haciéndola coincidir con una fiesta pagana, común a muchas culturas: el solsticio de invierno, el natalis invicti Solis de los romanos. Las referencias más antiguas datan del siglo IV y fue el Papa Liberio quien la consagró, en el 354, como la fecha de nacimiento de Jesús.

Este nacimiento tampoco coincide con el comienzo de la era cristiana, con nuestro actual conteo de los años. Aquí el error proviene de Dionisio el exiguo –o el petiso– (470 – 544), monje erudito y matemático.

En el año 525, el papa Juan I encargó a este reputado y sabio monje fijar el nacimiento de Jesús como el inicio de la era cristiana y un nuevo calendario. Dionisio le erró por una cifra de entre cuatro a siete años.

Se debe recordar que según el evangelio de Mateo, Jesús nació en tiempos de Herodes I el Grande, y sobre esta fecha se basó Dionisio, pero en realidad éste murió cuatro años “Antes de Cristo”. Por otro lado, el evangelio de Lucas (2.2) dice que “tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria”, lo que sucedió, al menos, seis años “Después de Cristo”.

Tampoco es seguro que haya nacido en Belén, ni hay referencias al pesebre con la vaca y el burrito. De los cuatro evangelios canónicos, sólo dos se refieren al nacimiento (Mateo y Lucas). Muchos estudiosos consideran que, como otras referencias de los evangelios, el nacimiento en Belén es una construcción teológica cuyo objetivo es remontar la genealogía de Jesús hasta el rey David.

No hay duda de que se crió en Nazaret de Galilea y durante toda su predicación apenas salió de ese territorio.

En tiempos de Jesús, Israel era la suma de una serie de diminutos territorios: Judea, Samaria, Galilea y Perea (algunos incluyen también Idumea). Políticamente este pequeño país admitía varios estatutos bajo la tutela imperial: provincias romanas o reinos helenísticos.

Si bien todos eran judíos, las relaciones entre los habitantes de cada región no eran buenas. En Jerusalén de Judea se encontraba el Templo, histórico corazón de la religión, pero también origen de una enorme fuente de ingresos. Los de Judea consideraban heréticos a los samaritanos porque habían decidido que su lugar de culto ya no sería el Templo de Jerusalén y menospreciaban a los galileos a los que consideraban campesinos ignorantes y díscolos.

En realidad la pequeña Galilea, la patria de Jesús, era un territorio de 70 Km. de largo por 40 de ancho y unos 2.000 kilómetros cuadrados, dividida en dos regiones, la Alta y la Baja. Está al oeste del Mar de Galilea (también llamado Lago de Genesareth o Mar de Tiberíades). Allí vivió Jesús la mayor parte del tiempo.

Era una región de grandes contrastes; a su vez agrícola y cosmopolita, con mucha actividad comercial desde los tiempos de Alejandro Magno.

Estaba rodeada de una serie de ciudades helenísticas en las que los judíos eran una minoría: al Este, las diez ciudades de la Decápolis; al Noroeste, Tiro, Sidón y Tolemaida; al Oeste, en la costa del mar Mediterráneo, Cesárea Marítima, gran puerto e impresionante ciudad donde residía habitualmente el prefecto romano; al Sur, Sebaste.

En el corazón mismo de la Galilea judía había dos importantes ciudades: Tiberiades construida en tiempos en los que Jesús ya era adulto y Séforis, de donde provenían Ana y Joaquín, los padres de María. Nazaret, a solo cinco kilómetros de Séforis, era un pueblo pequeño y pobre de unos doscientos habitantes, con las casas excavadas en los montes.

Pese al floreciente comercio de sus ciudades y la fertilidad de su territorio, la situación de los campesinos galileos era sumamente difícil. La enormes cargas impositivas, con las que los Herodes financiaban sus grandes obras públicas; sumados a los impuestos exigidos por el Templo de Jerusalén, expulsaba sistemáticamente a los pequeños propietarios que se convertían en jornaleros o artesanos, o emigraban. La idílica imagen de José, como carpintero no era tal.

En aquellos tiempos su profesión estaba dentro de lo más bajo de la escala social y es probable que se tratara de un campesino que había perdido su tierra.

Los evangelios canónicos también plantean algunos problemas a las lecturas católicas al referirse a sus hermanos; las otras iglesias cristianas no tienen ese problema. Marcos (6.3) y Mateo (13.55.56) mencionan los nombres de los cuatro varones: Santiago -al que siempre se le llama “el hermano de Jesús”–, José, Judas y Simeón o Simón.

Cuando el joven de Nazaret se lance por los caminos a predicar, fijará su residencia habitual en Cafarnaúm, ciudad pesquera sobre el lago de Genesaret, llamado también lago de Tiberíades y mar de Galilea, un amplio lago de doce kilómetros en su zona más ancha y veintiuno en la más larga.

Esto explica la importancia que tienen en los evangelios los hechos vinculados a la pesca y a la vida de los pescadores. Comparados con los campesinos, los pescadores de Cafarnaún eran prósperos.

Desde Cafarnaúm, Jesús emprendía sus viajes de predicación, que no salían de la región y menos aún del medio rural y los pequeños pueblos. Su presencia en Jerusalén no parece haber sido frecuente, aunque hasta Jerusalén se tardaba tres días, a buen paso. También llama la atención que siendo Galilea una región rodeada de grandes ciudades, nunca se lo menciona predicando en los núcleos urbanos importantes. A lo largo de toda su vida no dejó actuar como un campesino galileo.