Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Noticeu “El día después” tras una de las mayores crecientes del Río Uruguay

salto 12

Muchas manos y voluntarios se están sumando para apoyar a las familias y personas desplazadas por lo que se estima es la mayor creciente del río Uruguay junto con la del año 1959.

Muchas familias han levantado sus ranchos o un techo para concretar el viejo sueño uruguayo de tener un espacio propio para la familia. Buscando terrenos accesibles se arrimaron a la orilla traicionera del río Uruguay. Las serenas aguas de este río que nos une más que separarnos con Argentina, como quedó demostrado con la ayuda de alimentos y maquinarias que Salto recibió del vecino intendente de Concordia, dejó de ser por muchos días “un cielo azul que viaja” como canta el Sabanero, para convertirse en amenaza y ahora en foco de contaminación cuando las aguas se estacionan y los mosquitos se multiplican a la caída el sol.

El obispado de Salto, desde la casa diocesana, está realizando por las tardes recorridas de apoyo, aportando en este momento leche fre (aporte de tamberos salteños) o en polvo (donación de la Conferencia Vicentina de Montevideo). Además con las donaciones en dinero se han comprado elementos de limpieza (hipoclorito, creolina, perfumol, todo lo que puede servir para espantar mosquitos, golosinas para los chicos, pañales para niños pequeños), ya que los únicos baños disponibles son los reducidos espacios de los “baños químicos” que la Intendencia ha instalado en algunas esquinas.

El miércoles se inició la limpieza y se pudo ver a grupos de soldados con equipos color azul, botas de goma, tapabocas, levantando basura de todo tipo producida por “el día después”.

Se recogen restos de sillas, pedazos de estanterías, maderas, colchones ardidos, entre otro montón de restos del salvataje, y las calles de la zona inundada están cambiando de aspecto. Las carpas se han reducido a la mitad. Los que vuelven están poniendo ilusiones y ganas para blanquear las paredes, clavar chapas que se aflojaron y entretener a los chiquilines que siguen jugando, andando en bicicleta y que son el rostro de una esperanza que renace cada día.

Aflora en labios de muchos a quienes llevamos alguna ayuda la confianza en Dios, ese fondo de fe que sale a relucir cuando la realidad golpea y quien la mira desde fuera dice “pobre gente”. Pero muchos de ellos son “ricos” en esperanza, como Judith, mujer que crió 17 hijos, 13 de ella y otros 4 añadidos que tomó a su cargo. Una fe grande brilla en sus ojos y lo que para el que pasa un rato puede ser una escena que despierte pena, ella regala optimismo.

“Y al volver nos quedan esos rostros a quienes hemos ayudado o, mejor, que nos ayudado a despertar un fondo de esperanza contra toda esperanza, una ´resistencia´ que tanto nos ayuda cuando la realidad se vuelve demasiado oscura”, comparten los voluntarios  del obispado.

Voluntarios

Se han sumado vecinos de la comunidad o gente con ganas de dar una mano y aportar su tiempo y talentos. Ayer una vecina explicaba de un modo tan gráfico a una adolescente discapacitada, que ni siquiera sabía cuántos años tiene, cómo usar la crema contra mosquitos. “Miráme, miráme a los ojos, le decía, mientras le explicaba que no se pusiera la crema cerca de la boca y que después se fuera a lavar bien las manos”. Con la pedagogía de una nurse jubilada, pudo hacerse entender de una manera estupenda. Y así cada uno de los que se incorporan a las visitas.

Crónica aportada por Mons. Pablo Galimberti, Obispo de Salto