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La Iglesia en los medios El auge de los temas bíblicos

EL PAÍS |

Regreso. Noé, Moisés, Jesús, David y otras figuras de las Escrituras vuelven a la pantalla 

GUILLERMO ZAPIOLA

Russell Crowe encarna al patriarca bíblico que sobrevivió al Diluvio Universal en la nueva película que está preparando Darren Aronofsky, el creador de “Pi” y “El cisne negro”.

En efecto, Crowe protagonizará Noah (“Noé”), una evocación de la catástrofe de dimensiones globales narrada en el Génesis, y que de acuerdo al relato bíblico exterminó toda vida sobre la tierra excepto a Noé y su esposa, sus tres hijos con sus respectivas mujeres, y siete parejas de cada animal puro (y una sola de los impuros), que sobrevivieron en el Arca construida al efecto, siguiendo indicaciones directas del Altísimo.

Crowe interpreta al patriarca constructor del Arca, encabezando un elenco que incluye también a Jennifer Connelly como su esposa; Douglas Booth, Logan Lerman y Leo McHugh Carroll como sus hijos Sem, Cam y Jafet; Emma Wat- son como una de sus nueras y Anthony Hopkins como su abuelo, el veteranísimo Matusalén. El libreto ha sido escrito por el propio Aronofsky junto a John Logan (Un domingo cualquiera, Gladiador) y el productor ejecutivo Ari Handel. El fotógrafo será el excelente Matthew Libatique, quien hizo realmente el trabajo duro en El cisne negro.

Según ha adelantado Aronofsky, quien como se sabe tiene un particular “feeling” con la cultura judía (recordar todas las referencias a la Qabbalah que había en Pi), su película no se basará únicamente en el relato bíblico (o más bien en los relatos: el Génesis entrelaza dos versiones de la historia) sino que agregará elementos extraidos de la tradición y el folklore judíos.

El film de Aronofsky es el más próximo de una serie de títulos de temática bíblica que se encuentran actualmente en Hollywood en etapa de producción, preproducción o simple idea, y que constituyen un llamativo giro en las tendencias de la industria. Por supuesto, el género hizo furor en los años cincuenta, con superproducciones como El manto sagrado (1953), Los diez mandamientos (1956, Ben-Hur (1959), El rey de reyes (1961) o La historia más grande jamás contada (1965), y probablemente La Biblia (1966) de John Huston constituyó su último estertor. Las razones hay que buscarlas en el creciente secularismo de la sociedad norteamericana, que era sólidamente conservadora y religiosa en los años cincuenta y comenzó a dejar de serlo en los turbulentos sesenta. Es posible que hoy se esté produciendo un giro en sentido contrario.

Una valoración meramente cínica podría señalar, simplemente, que el liberal Hollywood ha descubierto que medio país es religioso y que ahí se está perdiendo un mercado. Algo parecido ha ocurrido en la industria editorial, en la que toda una serie de novelistas cristianos evangélicos (Ted Dekker, Frank Peretti, Francine Rivers, los horribles Tim LaHaye y Jerry Jenkins) y algunos católicos han comenzado a salir del gueto de las empresas “especializadas” o confesionales y están entrando en la circulación “mainstream”. Aunque desde el laico, gratuito y obligatorio Uruguay parezca una polémica muy lejana, la controversia está muy viva en los Estados Unidos, ya sea en torno a la enseñanza de la evolución darwiniana en las escuelas, ya sea incluso con respecto al literalismo de la lectura de las Sagradas Escrituras que proponen los fundamentalistas (enojando a los agresivos Nuevos Ateos tipo Richard Dawkins, Sam Harris o el difunto Christopher Hitchens.

Es inevitable razonar que esa polémica se va a trasladar al cine. Uno de los films en curso en Mary, Mother of Christ, una biografía de la madre de Jesús escrita por la exmonja y guionista católica Barbara Nicolosi, en cuya gestación estuvo vinculado en algún momento Benedict Fitzgerald, quien antes escribiera La pasión de Cristo de Mel Gibson. Dirigido por Alister Grierson, el film ya ha reclutado a Odeya Rush para el papel de María, a Julia Ormond para el de su prima Isabel y a Peter O`Toole para el del anciano profeta Simeón.

La figura de Moisés está por lo menos en el centro de dos películas. Warner tiene entre manos God and Kings, un film épico de largo aliento con el que está intentando tentar a Steven Spielberg. Ridley Scott tiene entre sus planes otro Moisés que imagina más íntimo, menos espectacular, más centrado en la relación entre el Legislador y el faraón Ramsés II. Will Smith estaría dispuesto a debutar como director con una película sobre Caín y Abel, en la que también actuaría. Y el católico Scott Derrickson, realizador de El exorcismo de Emily Rose, estudia la posibilidad de llevar a la pantalla la historia de David y Goliat. Hace tiempo que se sabe que La Biblia es un “best seller”, y Hollywood parece estar redescubriéndolo.

También figuran en los planes los Macabeos y Pilatos

Son varios los famosos que están trabajando en (o acariciando la) idea de llevar un tema bíblico a la pantalla.

Por el momento parece haberse detenido el proyecto de Mel Gibson sobre los hermanos Macabeos, héroes judíos que enfrentaron a la tiranía de la dinastía seléucida, y cuya recuperación del templo de Jerusalén para el culto de Yahveh se celebra en la festividad de Hannukah. El proyecto de Gibson no había caído bien en ambientes judíos que suelen enrostrarle su antisemitismo, y lo último que se supo de él era que el actor y director había rechazado el libreto presentado por Joe Eszterhas (el hombre que escribió Bajos instintos, casualmente). El tema, empero, continúa interesándole, asegura Gibson, y sigue a la espera de un libreto mejor.

Está más adelantado el empeño de Warner de llevar adelante Pontius Pilate, una “biopic” sobre el procurador romano que ordenó la crucifixión de Jesús. La empresa ha comprado un libreto escrito por Vera Blasi, quien ha explicado su intención de presentar “una visión en profundidad” del personaje, a quien imagina como un soldado romano competente y probo cuya arrogancia le impide, empero, comprender las sutilezas de la conflictividad religiosa judía de la época, y lo lleva a tomar decisiones catastróficas.

También está bastante avanzado el proyecto de filmar Christ the Lord: Out of Egypt, adaptación de la primera entrega de una proyectada trilogía sobre Jesús a cargo de la novelista Anne Rice, la autora de Entrevista con el vampiro. La novela, bastante ortodoxa (fue escrita durante el fugaz retorno de Rice al catolicismo) imagina episodios de la infancia de Jesús durante la estadía de la Sagrada Familia en Egipto, y está narrada en primera persona por el protagonista, que descubre de a poco su divinidad. El productor será Chris Columbus, el responsable de los films de Harry Potter.

El Cristo de Paul Verhoeven va a generar algunas controversias

El más polémico de los proyectos que se vienen sobre temas y personajes bíblicos es seguramente Jesus of Nazareth del holandés Paul Verhoeven, una lectura laica del personaje inspirada en un libro que el propio cineasta publicó en su idioma original en 2007 y salió en inglés algo después.

Más allá de las dudas que pueda generar una película sobre Jesús a cargo del hombre que hizo Delicia turca (1973), Robocop (1987), El vengador del futuro (1990) Bajos instintos (1992) y Showgirls (1995), conviene saber que el hombre integra el Seminario de Jesús, una agrupación de eruditos más bien escépticos pero con gran penetración mediática, cuya figura pública más notoria (e intelectual- mente más sólida) es probablemente John Dominic Crossan. El cineasta se acercó al Seminario en 1986 buscando información para hacer una película sobre Jesús y terminó incorporándose a él e investigando el tema. En su contra hay que decir que es el único integrante del Seminario que no tiene una licenciatura o un doctorado en estudios bíblicos (salió de la universidad con un diploma como matemático), y que los adelantos de su película proponen a un Jesús revolucionario político, nacido de la violación de su madre por un soldado romano. Los conocedores saben ya que la historia del soldado Pandera proviene de viejas leyendas judías (los Toledot Yeshua) que hoy nadie se toma en serio, pero Verhoeven no sería él si una película suya no empezara con una escena de sexo.