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La Iglesia en los medios Eduardo Casarotti (UCU): investigación en universidades privadas requiere “financiación pública” porque “es un bien público”

EN PERSPECTIVA | EL ESPECTADOR

Hace unas semanas, el director nacional de Educación en el Ministerio de Educación y Cultura, Luis Garibaldi, acusó a las universidades privadas de hacer un aporte escaso en materia de investigación. Pocos días después, la Universidad Católica del Uruguay (UCU) salió al cruce de esos comentarios con un comunicado en el que, entre otras cosas, reclama un mayor estímulo de parte del Estado para la investigación en instituciones privadas. En diálogo con En Perspectiva, el rector de la UCU, Eduardo Casarotti, comentó que en general las universidades privadas en el mundo se valen de los aranceles del alumnado para financiar la enseñanza mientras que, por otro lado, la investigación y la extensión se financian con fondos públicos. A su criterio, en Uruguay estos “tendrían que aumentar” en la medida en que tanto la investigación como la extensión producen “bienes públicos que quedan disponibles para la sociedad”. Aseguró además que “no está bien” exigirles más investigación a las universidades privadas cuando el Estado “no favorece las políticas públicas que podrían desarrollarla”.

EMILIANO COTELO:

¿Qué hacen las universidades privadas uruguayas por la creación de conocimiento? ¿Destinan suficientes fondos para la investigación en ciencia y tecnología? ¿Cuánto aportan, desde ese punto de vista, al desarrollo del país?

Según el director nacional de Educación, en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Luis Garibaldi, el aporte de las universidades privadas en esta materia es muy escaso. El 25 de agosto, en declaraciones al diario El Observador, Garibaldi reconoció que, en general, la investigación realizada en Uruguay es pobre. Sin embargo, agregó: “Si hay un déficit en la investigación en el país no es producto de la Universidad de la República (Udelar). Yo diría que es a nivel de la educación universitaria privada, donde la investigación es muy escasa y en algunos ámbitos casi inexistente”. Por eso, reclamó a las instituciones privadas que refuercen su presupuesto destinado a la actividad científica.

¿Cómo se reciben esas declaraciones en el ámbito privado?

Vamos a conversarlo con el sacerdote jesuita Eduardo Casarotti, rector de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), que la semana pasada divulgó una carta pública titulada “El necesario debate sobre la investigación y su financiamiento en nuestro país”, en la que responde a algunos de los cuestionamientos realizados por el director Garibaldi.

Me llamó la atención la velocidad con que la UCU reaccionó ante las declaraciones críticas del director nacional de Educación. Cuatro días después usted apareció firmando un comunicado público, que incluso se publicó como aviso en algunos diarios y semanarios. ¿Por qué? ¿Ya venían analizando este tema?

EDUARDO CASAROTTI:

Sí; esto tiene que ver con el propio desarrollo de la UCU. Tenemos 27 años en el desarrollo del país, es propio de una universidad después de varias décadas empezar a preocuparse seriamente por los temas de la investigación, que es una de las funciones más importantes de las universidades. Nos pareció, como digo en la carta, que las declaraciones del ministerio desconocían mucho la realidad de la conformación actual del sistema universitario y lo que se está haciendo en investigación en el país. Y como es un tema importante para el futuro del país, un tema en el cual aparte queremos trabajar junto con los actores públicos y privados, nos pareció importante poner este tema en la agenda pública, volver a hablar de los temas de investigación y el financiamiento de la investigación en Uruguay. Primero, porque tenemos mucho acumulado podemos responder rápidamente. Hay mucha gente que piensa esto, muchos de los investigadores de la universidad apenas salieron las declaraciones de Garibaldi nos dijeron que era importante conversar de este tema y sacarlo de arena la pública, y tenemos elementos para hacerlo.

EC – Empecemos por los datos básicos. ¿Ustedes aceptan que la situación de Uruguay en materia de investigación es como la describe el director Luis Garibaldi? El mismo artículo de El Observador que incluye los comentarios de Garibaldi cita un estudio de la agencia internacional Scimago, especializada en medir el desempeño de centros de educación superior, según el cual la universidad estatal realiza el 80% de la actividad investigadora de Uruguay. Lo que se midió fue la actividad científica de universidades iberoamericanas entre 2006 y 2010. En ese período, la Udelar publicó 2.664 trabajos. La UCU presentó 77, la Universidad ORT 47, el Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh) 37 y la Universidad de Montevideo 23. Con esos números no hay discusión.

Ed C – No, son números de rankings internacionales que recogen sobre todo publicaciones que se llaman indexadas o arbitradas y que aparecen en un buscador de esas informaciones que es Scopus. Esos números son correctos.

EC – Si comparamos la cantidad de estudiantes, la Udelar tiene 80.000 y la UCU 7.500. Podría pensarse que la proporción en materia de investigación tendría que ser la misma, de 10 a 1, y sin embargo es mucho más.

Ed C – Ahí hay algunos temas. Primero, qué se compara. Una de las cosas que digo en función de los datos es que sería bueno –y sería bueno que el ministerio lo haga– que hubiera indicadores nacionales de cómo estamos en la investigación que permitan comparar más adecuadamente. Por ejemplo, un indicador puede ser cuánto del presupuesto global de la institución se dedica a investigación. En ese número la UCU viene subiendo, actualmente estamos destinando el 7,5% de nuestro presupuesto a la investigación. Es un número que viene creciendo, aunque sigue siendo insuficiente. Pero creo que en esos valores no estamos demasiado lejos de lo que están invirtiendo otras universidades del país, sobre todo la universidad nacional en estos momentos.

Y a esto se le suma que el porcentaje de publicaciones tiene que ver también con un acumulado histórico. Formar un investigador lleva tiempo, entrar en líneas de investigación lleva tiempo. Una universidad se consolida en investigación después de 50 años de existencia, es lo que yo tengo como dato. Nosotros venimos consolidándonos en esa dirección. Es verdad que nuestro proceso de crecimiento ha sido muy bueno, hemos pasado de tener pocos profesores de alta dedicación hace 15 años a tener ahora 200, y 300 investigadores asociados. Eso significa una inversión importante para la universidad, pero es un proceso que lleva tiempo. Formar recursos humanos de este nivel lleva tiempo.

EC – Por supuesto que quiero saber cómo se paga la investigación en el caso de la Católica. Pero antes, ¿qué tipo de investigación se hace en el sector privado?

Ed C – Nosotros nos hemos destacado en general por tener algunas áreas de investigación específicas buenas, por ejemplo en los temas de ciencias sociales, en los temas de inclusión, pobreza y exclusión social, en los temas educativos también, y hemos entrado fuertemente en las áreas de psicología. Por ejemplo, tenemos un proyecto sumamente interesante que desarrollamos con una universidad estatal de Estados Unidos, la Universidad de Pensilvania, y con algunas unidades académicas de la Udelar que estudia los temas de contaminación por plomo y cómo eso afecta la salud nutricional y psicológica. Venimos trabajando hace bastante tiempo en ese proyecto, en el estudio de plombemia, se llama “Los metales pesados y las conductas”. Y desde hace ya unos años estamos trabajando en temas del área ingeniería eléctrica y electrónica con mucha fuerza. Si nos comparamos en esas áreas con otras universidades, nuestras publicaciones, el número de investigadores que tenemos, el número de investigadores en el sistema nacional, estamos creciendo y estamos bien, estamos bien en esa área y también en el comparativo.

EC – ¿Cómo financian la investigación las universidades privadas?

Ed C – Me gustaría ponerle un marco un poquitito más amplio a este tema, que es cómo se hace en otros lados. Es sabido, pero lo repito para la audiencia, que las funciones de las universidades son básicamente tres: enseñanza, investigación y extensión. En general en todos los países del mundo la enseñanza se financia con los aranceles de los estudiantes, básicamente es adonde van destinados los aranceles de los estudiantes.

EC – Usted dice que lo que pagan los estudiantes es básicamente para su propia formación, no va dinero de ese rubro a investigación o extensión.

Ed C – No, nosotros destinamos dinero de los aranceles, porque básicamente nuestros ingresos son los aranceles estudiantiles. Le explicaba cómo es en el resto del mundo. Básicamente lo que pagan los aranceles de los estudiantes es la enseñanza, eso tiene un sentido claro: el estudiante es el primer beneficiado de la enseñanza universitaria que recibe, porque entra en su vida profesional y finalmente va a terminar repercutiendo en su vida laboral. Tanto es así que incluso aquí en Uruguay la enseñanza se paga. De una manera indirecta, a través del Fondo de Solidaridad, todos los profesionales terminan pagando la enseñanza que reciben.

EC – Usted dice que incluso en la Udelar hay una forma de pago por la educación.

Ed C – Por la enseñanza que el profesional recibe. En todos los países, en Estados Unidos es sabido, pero en todos los países de la región también, hay matrículas incluso en las universidades públicas. Uno de los desafíos más importantes de una familia es ver cómo va a financiar la educación de sus hijos, básicamente la formación profesional. Las familias destinan algo del presupuesto para el arancel estudiantil.

La investigación y también la extensión en la mayoría de las universidades del mundo se financian con fondos públicos, porque el destino de la investigación y el destino de la extensión es distinto. La investigación produce bienes que no son primariamente para los estudiantes. Indirectamente sí son para los estudiantes, porque una universidad que investiga mejora también su docencia y la formación de sus estudiantes, pero los bienes que produce la investigación son bienes públicos que quedan disponibles para la sociedad. Lo mismo que los bienes que se producen a través de la extensión. Por eso se entiende que la investigación y la extensión requieren financiación pública, porque son bienes públicos. O políticas públicas que faciliten la relación entre universidades y empresas e industrias.

EC – Eso iba a preguntarle. Cuando usted dice que en buena parte del mundo la investigación, incluso en las universidades privadas, es pagada con fondos públicos, falta precisar qué se entiende por fondos públicos. Porque fondos públicos no es lo mismo que fondos del Estado, puede ser dinero proveniente de Rentas Generales o puede ser dinero de la comunidad. ¿Cómo es en la experiencia internacional?

Ed C – Voy a hablar de la experiencia nacional y después de la internacional para ver el comparativo. Básicamente se requieren fondos para la financiación de la investigación en tres aspectos: para la formación de recursos humanos, de investigadores; para la compra de insumos, insumos concretos o para construcción de laboratorios, sobre todo; y para la transferencia de conocimiento de la universidad al mundo industrial o al mundo empresarial. Los mecanismos para financiar estos tres aspectos son muy diversos. Por ejemplo, para la formación de recursos humanos hay fondos públicos concursables con los cuales se les paga a los investigadores que acreditan determinadas calidades. Uruguay tiene esto, el Sistema Nacional de Investigadores (SIN) ha sido una excelente idea del Gabinete Productivo, de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Ha sido una apuesta importantísima de los últimos años del país y ha hecho crecer a los investigadores del país.

Pero si nos comparamos con otros países, pongamos el caso de Finlandia, Finlandia tiene aproximadamente 7.500 investigadores por millón de habitantes. Nosotros tenemos en el orden de 350 investigadores por millón de habitantes, Finlandia tiene 22 veces más que nosotros. Si vamos a la región, Argentina tiene tres veces más que nosotros y Brasil dos. Países con grandes desigualdades sociales. Eso muestra el rezago que tenemos en la formación de investigadores, que son los que aportan después para el desarrollo nacional.

Necesariamente el país tendría que invertir más en fondos concursables, por ejemplo, que permitan que investigadores de todas las universidades del país se presenten para acceder. Se han hecho cosas. En la UCU, de los profesores que tenemos 50 están en el SNI, y es un porcentaje que viene creciendo muy fuertemente en los últimos años.

EC – Lo que usted puntualiza en primer lugar es que en nuestros países existen fondos públicos que financian una parte de la investigación, incluso en el sector privado.

Ed C – Exactamente. Me refiero a las declaraciones del ministerio, en las cuales nos piden que invirtamos más en esto, y yo digo que los fondos públicos para estos temas tendrían que aumentar, por este argumento que le daba recién, porque la investigación es un bien caro y es un bien público. Entonces los fondos públicos tendrían que aumentar, tendríamos que tener la posibilidad de tener más investigadores categorizados en el SNI.

EC – Cuando usted habla de fondos públicos en esta respuesta, ¿está hablando de fondos estatales?

Ed C – Sí, básicamente estoy hablando de fondos estatales. Hay una idea interesante que se puede aplicar más a la compra de insumos, a las cuestiones de laboratorios: las universidades pagamos determinados valores de IVA, descontamos el IVA en nuestros fondos, y algunos senadores del país están impulsando una ley que favorezca la investigación mediante alguna deducción del IVA de lo que pagamos. Vamos a esperar los datos que saquen estos senadores de la República que están haciendo estas averiguaciones, pero creo que podríamos destinar de seis a siete millones de dólares para aumentar el fondo de investigación, incluso para desarrollar más laboratorios o compras de insumos vinculados a la investigación. Eso es una política, no son fondos directamente del Estado, son fondos que pueden venir de una manera indirecta.

EC – ¿Qué fondos públicos hay hoy para financiar investigación, tanto en el sector público como en el privado?

Ed C – Los que están en la ANII, básicamente.

EC – Básicamente son esos.

Ed C – Son esos y nada más. Y como yo digo en la carta, no es que no existan. Apreciamos muchísimo estos fondos, pero tendrían que crecer mucho más para estar en los niveles en los que el ministerio reconoce que tendría que estar el país y no está.

EC – ¿Otras fuentes de ingresos que pueda tener la universidad privada que puedan servir para financiar investigación? ¿Cuáles son o cuáles serían?

Ed C – Otro tema es la deducción impositiva mediante proyectos que presenten empresas o industrias en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Esto también es normal en otras partes del mundo, a veces en algunos lugares es el peso más fuerte de la financiación de la investigación.

EC – ¿Cómo es esto? ¿Lo puede explicar mejor?

Ed C – Básicamente las empresas que donan para la investigación tienen beneficios fiscales. Es beneficioso para la empresa donar, porque al mismo tiempo la empresa o la industria se con la universidad en determinados proyectos. Tenemos una ley que se hizo en el gobierno de Tabaré Vázquez, la 18.083, que permite que las empresas descuenten un porcentaje importante mediante donaciones para universidades y otras instituciones de bien social. Esa ley permite hacer una deducción del 5% de la renta anual. Es una ley muy bien hecha. Por ejemplo, un empresario dona 100 pesos; él pone 18 pesos y la universidad recibe 100 pesos, la diferencia viene por deducción impositiva. Es una ley muy ventajosa. Tan ventajosa fue que en el último período recibimos aproximadamente un millón de dólares de beneficio fiscal. Pero han limitado el procedimiento por el cual se hacen estas donaciones. Entonces a un sistema que estaba funcionando bien y que habíamos logrado hacer funcionar bien le han puesto algunos límites en los plazos que han hecho que nos encontremos con muchas dificultades para obtener donaciones de las empresas.

EC – ¿Habrá sido porque era muy beneficioso para la empresa, que poniendo por ejemplo 18 terminaba donando 100? ¿Será ese el motivo por el cual el propio Gobierno después lo fue regulando sobre la marcha?

Ed C – Claramente es un proyecto excelente, funcionaba muy bien, y deseamos que vuelva a funcionar como estaba funcionando. Pensamos que con la regulación se quiere controlar los montos, porque hay una cierta preocupación por la altura que los montos pueden llegar a tener. Lo cual habla también de una concepción del Gobierno y del MEF, de un cierto temor al desarrollo de la sociedad civil y a la financiación de la sociedad civil en estos proyectos. Porque son fondos importantes, que pueden a llegar a ser voluminosos. Y la investigación requiere fondos voluminosos, la construcción de laboratorios –para poner un ejemplo– requiere fondos voluminosos, y son fondos que gestiona la sociedad civil, no gestiona el Estado. Lamentablemente creo que se ha querido limitar la gestión de la sociedad civil de estos fondos, que sigan siendo de bien público y volver a poner esta gestión en manos del Estado.

Ahora que está en manos del Estado, nosotros tenemos que presentar los proyectos al 31 de marzo. Los proyectos duran un año, el año lectivo, y el Gobierno tarda 90 días en darnos los proyectos, por tanto cuando tenemos que ejecutarlos nos quedan cuatro o cinco meses, y a veces son proyectos de tal volumen que requieren de dos o tres años para ser ejecutados. Entonces nos encontramos en este momento en una situación que claramente dificulta la gestión de los proyectos y disminuye mucho sobre todo los fondos más voluminosos, que son justamente los que necesitamos para desarrollar una investigación de calado, la investigación que el ministerio nos está pidiendo que hagamos. Por eso digo que no está bien por un lado exigirles a las universidades de gestión privada que hagan más investigación si al mismo tiempo el Estado no favorece las políticas públicas que podrían desarrollarla. Es verdad que esta política es del MEF, no del MEC, pero finalmente es una responsabilidad del Gabinete Productivo elaborar políticas públicas que permitan desarrollar la investigación en el país y que al mismo tiempo influyan en la innovación y en la mejora tecnológica de nuestros trabajos.

***

EC – Usted señalaba que en Uruguay el mecanismo de financiamiento para la investigación es muy distinto del de otros países, incluso de los de países muy cercanos como Brasil. Que en general la política es que las universidades privadas financien con los aranceles que les cobran a los alumnos la parte de enseñanza, y que por otro lado la investigación y la extensión se financien con fondos públicos, en la medida que son actividades que benefician a toda la sociedad. En Uruguay se ha seguido un camino distinto, al menos en cantidad, en volumen.

Ed C – Esa es una buena precisión.

EC – Porque hay financiamiento público que las universidades privadas pueden usar, pero usted destacaba que es escaso en el caso de los fondos que vienen de la ANII o complicado de usar en el caso de esas posibilidades de donación que se han abierto a empresas privadas.

Ed C – Exactamente.

EC – Usted dice en la carta que se conoció la semana pasada: “Que el Gobierno se queje de que no hay suficiente investigación en las universidades de gestión privada y que, al mismo tiempo, no ofrezca caminos de solución a través de políticas públicas que la estimulen, parece ser, como mínimo, un contrasentido”. ¿Cuáles serían esos caminos de solución? Por lo pronto, usted dice que la ANII tendría que tener más recursos.

Ed C – Por ejemplo, sí. Antes quisiera decir una cosa, no es exactamente la respuesta a la pregunta que me está haciendo, pero el tema de la inexistencia de la investigación en las universidades privadas fue mencionado dos veces y no quisiera que quedara esa palabra plantada. Sobre todo por justicia con nuestros investigadores, por los 200 investigadores que tenemos, por los 300 investigadores asociados que están trabajando. Hay mucho esfuerzo, hay mucha investigación, no solo se requieren fondos, se requieren inteligencia y creatividad para desarrollar la investigación, y eso es básicamente lo que mucha de nuestra gente está haciendo en este momento. Y en otras universidades del país. Ese es el primer punto que me parece importante comunicar: hay un esfuerzo importante por desarrollar la investigación en las universidades privadas, se viene haciendo desde hace años y se viene consolidando desde hace años. Lleva tiempo.

El segundo punto: estoy completamente de acuerdo en que el problema es que no hay mecanismos. El Gabinete Productivo ha puestos mecanismos adecuados en los últimos años, pero todavía no se están destinando los fondos públicos que se requieren para esto, que pueden venir por distintos mecanismos.

EC – ¿Cuáles serían? ¿Dónde estarían las medidas que se podrían tomar?

Ed C – Lo digo en la carta y lo vuelvo a decir. Creo que Garibaldi hizo una cosa muy positiva, que es poner el tema en el debate. Estamos recién comenzando a conversar de este tema. Para poder desarrollar un debate más serio lo primero que necesitamos es tener mejor información: cómo se está investigando en el Uruguay, qué recursos se están poniendo en investigación, qué recursos tendrían que ponerse. Hay algunas ideas, yo recién mencionaba lo que están haciendo algunos senadores, ver cómo podríamos utilizar la deducción del IVA para financiar mejor la compra de insumos para investigación, por ejemplo.

EC – ¿Cómo sería eso? ¿Que el IVA que podría descontar la UCU lo destinara a sus proyectos de investigación?

Ed C – Sí. Le voy a decir una idea personal: habría dos maneras, una es la deducción directa del IVA de los insumos que están estrictamente vinculados a la investigación; la otra es destinar una parte importante del IVA que pagamos las universidades a un fondo concursable, por ejemplo, que podría ser para proyectos de investigación, tanto para la construcción de laboratorios como para la financiación de la formación de investigadores.

EC – Usted dice que no necesariamente una institución se beneficiaría del dinero del IVA que podría exonerar, sino que el IVA exonerado por todas iría a un fondo por el que se concursaría.

Ed C – Sí, me parece muy interesante, me gusta porque es una idea que genera una cierta transparencia también: se genera un fondo en el cual las universidades que participan generándolo al mismo tiempo lo reciben mediante concurso por mejores ideas o por mejores recursos humanos. Me parece una idea muy buena.

EC – De todos modos, tanto en el caso de que la ANII disponga de más recursos como en el caso de que se apruebe una ley de este tipo que exonere ese IVA de compras, estamos hablando de que Rentas Generales tenga que poner más. Por una vía o por la otra Rentas Generales tiene que poner más.

Ed C – Sí. Acá hay un tema vinculado a lo que es la gestión pública o privada de fondos públicos –estamos hablando siempre de fondos públicos–, Rentas Generales tendría que poner más. Estamos hablando de que haya gestión privada de fondos públicos, que haya más gestión privada de fondos públicos. Esto es interesante, la gestión privada de fondos públicos tiene también una cierta dosis de eficiencia y de creatividad que está bueno equilibrar con respecto a la gestión pública de fondos públicos. Que haya más fondos públicos significa ciertamente que haya una disminución de Rentas Generales para otras cosas, pero que haya más capacidad de las instituciones de gestión privada de gestionar esos fondos públicos.

EC – Algunos mensajes de la audiencia. Albert pregunta: “¿Por qué no tratan las universidades privadas de liderar la integración de la academia y la empresa, teniendo en cuenta que muchos de los hijos de los empresarios van a esas universidades a buscar un título?”.

Ed C – Es una buena pregunta. El país también ha evolucionado en estos últimos años y la perspectiva para adelante puede ser positiva en la vinculación de la universidad con la empresa, con el mundo industrial. Por ejemplo, el desarrollo de nuestra Facultad de Ingenierías y Tecnologías –para poner solo un ejemplo, pero se podría poner de otras facultades– y la formación de recursos –becas para laboratorios– se está haciendo con una fuerte integración con algunas empresas, por ejemplo Tenaris, CSI, Saceem, estamos avanzando en esa dirección. No entiendo mucho lo del título que plantea el oyente, porque me parece que son las empresas las interesadas en tener mejores ingenieros.

El otro día gente de CSI Ingenieros nos hablaba de la falta de ingenieros que va a tener el país en el futuro. Yo decía que sería interesantísimo hacer un proyecto entre todas las universidades. Las facultades de Ingeniería de nuestras universidades están muy articuladas en este momento, estamos todos preocupados por la falta de ingenieros que tiene el país, sabemos todos que la falta de ingenieros va a ser un cuello de botella para el desarrollo del Uruguay. Una pregunta es cómo podemos estimular más la formación de ingenieros en el país. Y una segunda pregunta es cómo mejorar las competencias de la enseñanza que estamos haciendo. En este momento las cinco universidades estamos en un proyecto de mejora de la docencia en ciencia, tecnología y matemática, todas las universidades hemos mandado una delegación a Harvard para aprender. Estamos trabajando muy articuladamente entre nosotros en este proyecto. Estamos haciendo cosas.

Pero ¿cómo mejorar la integración entre la empresa y la universidad? Hay muchas cosas, hay que generar alianzas, hay que mostrarles a las empresas que la innovación tecnológica puede mejorar su rentabilidad, el campo lo ha demostrado en los últimos años. Tenemos que lograr interesar a las empresas mucho más en el mundo universitario, para eso las universidades tenemos que adecuarnos más a las expectativas de las empresas, pero también tenemos que mostrarles la importancia que tiene el conocimiento, porque a veces las empresas más orientadas a la rentabilidad no se dan cuenta. Y al mismo tiempo necesitamos mecanismos más ágiles para estos temas de deducción impositiva, para poder generar estas sinergias.

EC – ¿Va a haber una coordinación entre las universidades privadas en este debate? ¿Va a haber una reunión entre universidades privadas y el MEC para abordar específicamente este asunto?

Ed C – Hemos sido convocados, las universidades nos reunimos mensualmente en el Consejo de Rectores, vamos a tener una reunión la semana que viene probablemente, está convocada ya pero no está fijada, y uno de los temas en el orden del día es este. Vamos a conversarlo.

EC – ¿Y con el Gobierno, con el propio director nacional de Educación, Luis Garibaldi, hubo algún contacto después de estas declaraciones?

Ed C – De la UCU todavía no, pero sería interesante tenerlo. En todo caso yo siempre dejé la puerta abierta. Es necesario que el MEC, el Gabinete Productivo más en general y las cinco universidades del país participemos en la creación de políticas públicas para estimular la investigación.