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La Iglesia en los medios Disoluciones de matrimonios entre católicos y ateos van en aumento

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EL PAÍS |

NULIDADES: LA IGLESIA OTORGA TREINTA POR AÑO; CADA VEZ SE CASAN MENOS

Aunque cada vez hay menos matrimonios, las nulidades otorgadas por la Iglesia se mantienen en un promedio de treinta por año. Sin embargo, las disoluciones de casamientos entre católicos y ateos o miembros de otras religiones aumentaron.

Así lo afirmó el vicario judicial, padre Juan Silveira, quien recibe estos casos en el Tribunal de Primera Instancia de Montevideo. Mientras que en años anteriores no había ningún caso, en 2013 hubo 10 consultas y 7 disoluciones, informó Silveira. Según observa, el fenómeno responde al aumento de este tipo de uniones.

La nulidad matrimonial supone demostrar que el vínculo nunca existió, esto implica evidenciar que al momento de contraer la unión, había causas que impidieron que esta se produjera.

El Papa Francisco pidió a los tribunales eclesiásticos latinoamericanos que no demoren en responder a los esposos que solicitan la anulación de su matrimonio, un proceso que debería durar un año y medio.

Silveira afirmó que en Uruguay estos suelen cumplir ese plazo o extenderse medio año. Cree que el único modo de acelerarlo sería cambiando el procedimiento. Señaló que las causas se alargan cuando el demandante -quien inicia el proceso- no presenta las pruebas que sostienen su solicitud o una vez comenzado, lo abandona. «En el imaginario popular, el proceso de nulidad matrimonial lleva años, todos creen que todos los casos tienen que ir a Roma pero no es así», explicó. Esto solo se da cuando hay discordancia entre el fallo del tribunal de primera y de segunda instancia.

«Hay que ver que de las muchísimas que se inician, muchísimas no continúan», contó Silveira. Uno de los casos es cuando la persona quiere tener la nulidad para volver a casarse en un período determinado pero se da cuenta de que el proceso no terminará a tiempo.

Proceso.

Las diez diócesis que hay en Uruguay acudían al mismo tribunal de primera y segunda instancia pero esto cambió. La de Melo reinstaló su fuero y todas sus causas tienen a Montevideo como tribunal de segunda instancia mientras que todo el resto van directamente a la capital y si hay apelación van al Tribunal de Salto.

La sentencia que se le pide al tribunal es si existe o no este matrimonio. Y se entiende que no existe, que nunca existió ese matrimonio, que nunca llegó el a realizarse porque determinada situación o dificultad estaba instalada previamente. La nulidad no sobreviene, sucede en el momento de contraer, cuando algo obstaculiza la posibilidad de que pueda realizarse el vínculo.

Si la persona estuvo poco casada, se divorció, se volvió a casar, y formó una familia, no es suficiente para que se determine que el matrimonio nunca existió. No querer tener hijos, o ser incapaz de «cumplir las funciones de matrimonio» o la existencia de un problema psiquiátrico al momento de contraer la unión pueden justificarlo. Por eso es que puede haber matrimonios nulos que tuvieron hijos.

Tras la sentencia hay quince días para apelar al fallo. Si es afirmativa en primera instancia, va de oficio a la segunda.

Según Silveira, la Iglesia procura un mecanismo de apelación porque quiere defender el vínculo si existe.

Por eso en los tribunales interviene un «defensor del vínculo» pero «si no hay nada para defender, no hay nada para defender», señaló.

La Iglesia, en tanto, permite que un católico se case con alguien que no es de su religión con una dispensa. Si el fiel quiere terminar ese vínculo y volver a casarse, puede solicitar la disolución. El obispo nombra a un instructor que debe recoger todos los documentos de la causa y escuchar a los testigos. El interesado debe presentar el caso en el Tribunal de Primera Instancia. «Se tienen que estudiar las razones, si corresponde, si sería un escándalo entre los fieles. Con todo esto, el voto del instructor más el del obispo se envía y después en Roma, quien está a cargo de esto a nombre del Papa lo resuelve».

Capital
En la última década, a medida que han pasado los años, ha disminuido, de manera sustancial -a menos de la mitad- la cantidad de matrimonios por Iglesia, al mismo tiempo que cayeron las dispensas:
– En 2013 hubo 889 matrimonios y 96 dispensas.
– En 2012 hubo 1.001 matrimonios y 110 dispensas.
– En 2007 hubo 1.364 matrimonio y 142 dispensas.
– En 2003 hubo 1.830 matrimonios y 156 dispensas.