Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Liturgia

[Carta a los lectores / EDITORIAL] Marzo – Abril 2019

Luis-Eduardo-González-Uruguay

Damos gracias a Dios, por las personas que en las diferentes comunidades de todas las diócesis del país, nos ayudan a celebrar la liturgia de la Iglesia durante el año. En especial, quiero agradecer a los responsables de la elaboración del CLAM, y a Mons. Pablo Galimberti que finaliza, en abril de este año, su servicio como responsable del Departamento de Liturgia de la CEU. Hoy, comenzamos un nuevo tiempo de servicio, tratando de conservar lo que se ha logrado elaborar en este subsidio litúrgico, con dedicación y caridad; y al mismo tiempo, abiertos a los posibles cambios o nuevas iniciativas, que vayan surgiendo de la experiencia litúrgica de las comunidades.

La liturgia de la Iglesia nos permite “entrar en el Misterio de Cristo” y hacer experiencia de su Presencia entre nosotros. Ya hemos comenzado un nuevo año en el Señor, y nos disponemos a celebrar un tiempo de conversión, donde escucharemos la invitación de la Palabra de Dios a descubrir en el corazón de Cristo, el amor que perdona. La experiencia vivida en el tiempo de Cuaresma, nos permitirá volver a sorprendernos con el anuncio gozoso de la Pascua del Señor, al culminar la Semana Santa.

Cada día, el Señor nos habla al corazón, y es el mismo Espíritu Santo, quien nos mueve a aceptar su Palabra con la alegría de los hijos de Dios. Como Iglesia, en la Eucaristía, celebramos el memorial de la Pascua de Cristo, y se actualiza en nuestras vidas, el sacrificio de la cruz, en el que Cristo fue inmolado obrando la redención de toda la humanidad. No es un recordatorio, es la posibilidad de “estar en su Presencia”, de “permanecer en Él”. Iremos descubriendo la belleza del Evangelio vivido y celebrado en comunidad.

Al celebrar la Eucaristía, invocamos al Espíritu Santo con humildad, para que nuestra acción de gracias al Señor, sea sincera y de corazón limpio. Entrar en comunión con Cristo, será siempre un maravilloso regalo de su amor, sabiendo que la vida misma se hace ofrenda en el altar del Señor, y es motivo de alabanza y bendición.

Contamos con la especial intercesión de María, nuestra Madre, para poder vivir con Ella, lo que cada día celebramos. Queremos vivir y amar como María, y seguir sirviendo al Señor en nuestros hermanos.

Los saludo con fraternal afecto, y dispuesto a servirlos en la caridad de Cristo.

+Luis Eduardo
Obispo auxiliar
Arquidiócesis de Montevideo

Páginas