Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Liturgia

[Carta a los lectores] Setiembre – Octubre 2019

Paredes

EDITORIAL

Iglesia uruguaya que con María celebra al Señor

El Departamento de Liturgia, junto con el equipo de redacción del CLAM, tiene la alegría de presentarles hoy una edición “renovada”. Hemos trabajado en la mejora de este subsidio litúrgico y esperamos poder seguir enriqueciéndolo. Encontrarán su contenido reorganizado, una presentación a todo color y una nueva estética.

Como lo ha señalado recientemente el Papa Francisco “la liturgia no es un aspecto más de la Iglesia, sino la expresión de su esencia, el lugar donde nos encontramos con el Resucitado y experimentamos su amor”. El subsidio CLAM tiene como finalidad ayudarnos a prepararnos personal y comunitariamente para la celebración de la Eucaristía, el encuentro personal con Cristo por excelencia.

Aunque aquí se trata de una revista-subsidio y no de un libro litúrgico, son acertadas las palabras con las que el Papa Francisco se dirigió este año a los miembros de la Congregación para el Culto Divino: “Sabemos que no basta con cambiar los libros litúrgicos para mejorar la calidad de la liturgia. Hacer esto solamente sería un engaño. Para que la vida sea verdaderamente una alabanza agradable Dios, es ciertamente necesario cambiar el corazón. La conversión cristiana está orientada a esta conversión, que es un encuentro de vida con el «Dios de los vivientes» (Mt 22,32)”.

En este discurso el Santo Padre se refirió a la importancia de la formación litúrgica. Esta debe “…ayudar concretamente al Pueblo de Dios a interiorizar mejor la oración de la Iglesia, a amarla como una experiencia de encuentro con el Señor y con los hermanos y, a la luz de esto, a redescubrir su contenido y observar sus ritos”. Queremos que el CLAM sea una herramienta que nos ayude a tomar contacto y prepararnos para vivir y celebrar los santos misterios.

Como Iglesia uruguaya nos estamos preparando para renovar nuestra consagración a la Virgen de los Treinta y Tres en la peregrinación nacional a Florida el próximo 10 de noviembre. Octubre será un tiempo especial de preparación para este acontecimiento, viviendo con piedad la oración del Rosario y ayudados por la riqueza que la liturgia nos ofrece. El tradicional “mes de María” se ubica entre dos celebraciones marianas importantes, la memoria de la Bienaventurada Virgen del Rosario (7 de octubre) y la solemnidad de la Patrona de nuestra patria (8 de noviembre).

A lo largo del año litúrgico la Virgen María, por su especial participación en el misterio de Cristo, es constantemente celebrada bajo una riquísima variedad de aspectos. La Iglesia descubre junto a Cristo vivo a su Madre. La liturgia mariana nos lleva al encuentro con el Señor, pero corresponde un culto singular a quien tuvo un lugar singular en la historia de la salvación. El puesto de María en la liturgia no es sino un desarrollo del Magníficat, su himno de acción de gracias (Lc 1, 46-55), donde se alegra y proclama las maravillas que Dios hizo en ella.

Que María nos ayude a ser una comunidad celebrante, que ame a la liturgia por lo que es: lugar privilegiado de encuentro con el Señor, que quiere estar con nosotros todos los días hasta el fin (Mt 28, 20).

Pbro. Andrés Paredes
Secretario Ejecutivo
Departamento de Liturgia – CEU

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