Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Liturgia

[Carta a los lectores] Mayo – Junio 2019

Paredes

Somos Iglesia en camino animada por el Espíritu Santo

Los meses de mayo y junio en el calendario de la Iglesia uruguaya nos invitan a recordar y celebrar distintos acontecimientos que tienen que ver con nuestra fe, pero también con nuestra historia e identidad. En primer lugar celebraremos el Tiempo Pascual prolongando la desbordante alegría de la Resurrección durante cincuenta días, como si fuera un gran Domingo, hasta llegar a su culmen en la celebración de Pentecostés, fiesta de la efusión del Espíritu Santo.

El 3 de mayo es el día de los santos Felipe y Santiago, patronos no solo de Montevideo sino de todo Uruguay. En el 1726 se designó “San Felipe y Santiago de Montevideo” al poblado que fundaría Bruno Mauricio de Zabala, nombre que posteriormente sería abreviado en Montevideo. Estos Santos Apóstoles eran celebrados con gran alegría por la Iglesia, las autoridades y todo el pueblo. Era una de las fiestas más importantes del año.

El 6 de mayo de 1881, partió hacia la casa del Padre el venerable Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay. Murió en plena misión, luego de haber recorrido todo el territorio nacional más de tres veces, llevando el consuelo de la fe y palabras de alegría y esperanza a todos. Hoy lo recordamos como el pastor que fundó nuestra Iglesia uruguaya y le rogamos a Dios que nos conceda prontamente venerarlo como santo.

Por otra parte, junio es el mes vocacional. Dios Padre nos regaló la vida, Jesucristo nos llamó a la fe en su Iglesia, y el Espíritu Santo nos invita a una vocación específica, nos mueve a una misión personal y particular. Algunas personas son llamadas a entregar su vida como sacerdotes, religiosos o laicos consagrados, otros son llamados a la vida matrimonial, a constituir una familia o a servir al Señor de diversas formas como laicos comprometidos o diáconos permanentes. Sintámonos comprometidos, especialmente este mes, a rezar por todas las vocaciones.

En este contexto nos toca comenzar a acompañar y prestar nuestro servicio en el Departamento de Liturgia de la CEU, un desafío importante y a la vez muy lindo. Les pedimos que recen por nosotros para desempeñar esta tarea con amor y entrega.

La Liturgia es un tesoro de la Iglesia, herramienta bellísima para encontrarnos con el Señor y experimentar su presencia cercana y vivificante. Quiera Dios que podamos animarnos unos a otros a valorar cada día más nuestras celebraciones litúrgicas y cuidar su preparación, su belleza y su dimensión festivo-comunitaria. Tenemos la certeza de que el Espíritu Santo nos asiste en esta tarea, Él “prepara a la Asamblea para el encuentro con Cristo”, además de “hacer presente y actualizar la obra salvífica de Cristo por su poder transformador y hacer fructificar el don de la comunión en la Iglesia” (CEC 1112).

Pbro. Andrés Paredes
Diócesis de San José de Mayo
Secretario Ejecutivo

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