Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Laicos (DELAI)

¿LOS DE AFUERA SON DE PALO? (LUIS AROCHA)

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Es una alegría enorme poder estar aquí compartiendo con ustedes y agradecerles de antemano.  Porque no se trata tanto de ponernos a hablar sobre la cultura del encuentro. Como decía el Papa en el video que acabamos de ver, no se trata de enseñar sino de testimoniar, de salir a conocer las experiencias que hoy vamos a tener la oportunidad de compartir. Allí se proyectaban algunas, la de la Pastoral Penitenciaria, recién hablábamos con algunos compañeros de los Nodos Medioambientales, y tantas otras experiencias que la Iglesia en todo el país está llevando adelante, que los laicos – todos ustedes – y muchos otros que quedaron en casa, están haciendo vida y haciendo carne.

A mi se me ocurría traerles esta pregunta que tiene mucho que ver con nuestra idiosincrasia, en relación a la frase conocida por todos: “Los de afuera son de palo”.   El planteo surge muy vinculado a mi trabajo en el Centro Educativo Providencia en el Cerro de Montevideo, con 400 gurises de toda la zona. Es una pregunta que nos hemos hecho muchas veces y nos ha ayudado en este desafío de querer ser una experiencia que es expresión de esa Iglesia “en salida” de la que hablábamos hace dos Encuentros, que quiere ser un Centro Educativo que construye fraternidad en contraposición a la sociedad fragmentada, a esos vínculos fragmentados, en el que trabajamos todos los días para educar hacia una cultura del encuentro.  De eso se trata.  Muchas veces cuando pensamos ¿cómo va a ser el mundo dentro de 50 años? nos decimos, mirá el Jardín de Infantes, mirá lo que está pasando allí y no es más que eso, porque este mundo lo construimos entre nosotros a partir de los vínculos que generamos unos con otros, lo que hacemos, lo que creamos con nuestro trabajo, cómo vivimos.

Entonces, en el jardín de infantes, en la escuela, encontramos posibles respuestas a cómo va a ser el mundo en el futuro. Para crear una cultura del encuentro en una sociedad que está fragmentada, la educación es un buen lugar desde dónde empezar.

Es nuestro sueño construir cultura del encuentro, cultura de alianza la llamamos también en Providencia y esta pregunta ¿los de afuera son de palo?, nos ayuda. Y ¿por qué?

En primer lugar esta frase la traigo porque los uruguayos nos sentimos afectivamente vinculados a ella, y en esa medida tiene su peso específico. El 16 de julio de 1950 está por entrar en el calendario litúrgico, hay que ver cómo logramos involucrar al Papa allá en Roma para que se le dé un lugar a la fecha del Maracanazo. En esos días, en Brasil, un dirigente le plantea a los jugadores, miren muchachos – como le dijeron a Jesús, de allí no puede salir nada bueno – si pueden no pierdan cinco o seis a cero, pero si marchan está todo bien, hicieron un gran mundial, tienen un equipazo enfrente, está todo bien. Y uno de los jugadores laterales de esa selección Gambeta (de donde sale después la palabra que define a una jugada) escucha eso y dice: Los de afuera son de palo somos 11 contra 11, tenemos un adversario claro en este partido, tenemos con qué ganarlo, la hinchada brasilera está allí, cientos de miles de brasileros, pero los de afuera son de palo.    Y esa actitud, esa frase, esa palabra que después Obdulio Varela y Jaime Ros se encargaron de que nos quedara bien clara, ayudó en ese momento y ayuda en cada situación en que decimos: Hay que apechugar, tenemos un desafío claro. Yo juego mi partido, soy yo y mis circunstancias y tengo que salir adelante y comerme la cancha. Esto en ciertas situaciones, para un partido de futbol está buenísimo, pero hay que reflexionar.

Allí en Providencia sentimos muchas veces la tentación de plantearle esto a los chiquilines, “los de afuera son de palo”, y ellos tendrían muchas razones para decirlo, porque vienen cascoteados por la vida, las familias, los chiquilines, en esta sociedad del descarte en que vivimos. Los de afuera no nos dan una mano, yo tengo que arreglármelas, y eso a veces hay que vivirlo, envalentona, hay un pecho que se infla.  Pero por otro lado pensando en esta cultura del encuentro que queremos construir, ¿qué mensaje le estoy dando? Tal vez para enfrentar un examen de Matemáticas le sirve, pero para el día de mañana cuando tenga que salir de Carlos María Ramírez y Cibils, cuando tenga que ser parte de una sociedad donde hay mucho para aportar?. Nosotros como uruguayos estaríamos muy mal si, siendo tres millones y poco, no entendemos que todos tienen algo para aportar, de algún modo nos estaríamos condenando. Ese chiquilín tiene que salir de allí pensando: yo tengo mi aporte y los de afuera no siempre son de palo.

Entonces, en qué momento me pregunto yo, toca adoptar la actitud que implica: los de afuera son de palo, en qué momento tengo que plantarme con mi identidad como cristiano y comerme la cancha, y en qué momento me lo tengo que cuestionar.   En Providencia muchas veces sentimos esa tentación, como tantas obras de Iglesia, porque te critican, por esto, por aquello, por lo otro, tenés la sensación de que algo que tiene que ver con tu identidad católica, o que sos una asociación civil, a otros les hace ruido y entonces decís: Los de afuera son de palo, y seguís trabajando. Y eso a veces nos sirve mucho. Le pasa también a otras experiencias parecidas en Montevideo como el Jubilar, como Ánima, Francisco en Paysandú y otras tantas.

Pero hemos aprendido a preguntarnos, y nos hemos dado cuenta que hay momentos en que no puedo asumir esa actitud, no puedo plantarme y decir los de afuera son de palo,  no tienen nada que decirme, no vale la pena que yo salga a encontrarme, a dialogar. Esto para nosotros como Iglesia, es un interrogante que nos ha servido plantearnos y me gusta compartirlo para que en las distintas experiencias, cada uno se la pueda hacer, porque de esto se trata.

La cultura del encuentro, así como la Iglesia en salida, que nos ha planteado el Papa Francisco son de esas frases potentes en sí mismas .Hablábamos con Mercedes Clara y con Facundo Ponce de León, preparando este encuentro: en esta era del Papa Francisco hay frases para tirar para arriba, hay frases que decís está buenísima, son muy atractivas, pero son sospechosas de quedarse sin sustancia. A veces hay críticas al Papa, que van en el sentido de preguntar, bueno, pero que hay atrás. Está muy bien, cultura del encuentro, pero cuál es la sustancia, hay vida atrás de eso?  Y hoy en este encuentro, en esta visibilización de cantidad de experiencias, nos decimos a nosotros mismos y queremos decirle a toda la sociedad uruguaya que atrás de este querer vivir la cultura del encuentro, hay mucha experiencia, hay carne, hay reflexiones, hay teología atrás, hay mucha teoría atrás, hay mucha vida, hay personas, rostros, hay nombres y apellidos que están pidiendo esta cultura del encuentro.

Pero, nos podemos quedar en: yo estoy construyendo cultura del encuentro, yo soy Iglesia en salida. Y con esa frase que es potente en si misma podemos llegar a perdernos. Entonces, preguntarnos si los de afuera son de palo, muchas veces nos ha permitido no equivocarnos, y saber cuándo tengo que traer al otro a la mesa, sentarlo a debatir y a dialogar.  Pablo VI en uno de los documentos de su magisterio Ecclesiam Suam, dice que la Iglesia es diálogo, no es que la Iglesia usa el diálogo como estrategia. Y el encuentro puede ser un poco eso, salgo al encuentro pero como estrategia, para evangelizar, para traer mi idea, o para que vos compres lo mío. Salgo al encuentro, porque si no, no puedo cumplir ese otro objetivo.  Pero, tal como planteaba Pablo VI y como plantea el Papa Francisco y muchas de las experiencias que veremos hoy hacen carne esto, el encuentro no es una excusa, no es una estrategia que usamos los cristianos, el encuentro es un fin en si mismo. El encuentro que a nosotros nos ilumina es el encuentro con Jesús, que es un fin en si mismo. Por eso, en esa tentación que existe de usar el diálogo como excusa o como estrategia hay una luz amarilla que se prende.

 Salir a este diálogo, salir a este encuentro hoy urge. No nos engañemos, está claro. La urgencia de salir tanto al encuentro de los que estamos lejos, como planteaba el Papa, de los más chiquitos, de los adultos mayores, de los más pobres, de los enfermos, del que está olvidado, sin duda de ese medio ambiente que languidece, obviamente que urge salir al encuentro. Este año se habló mucho de la sociedad fragmentada, lo veíamos en el encuentro anterior, y a partir del documento de los Obispos en este año mucho se habló de este tema, y sin embargo no termina de instalarse, de ser trabajado en profundidad por todos nosotros, cada tanto aparece una mesa, un encuentro, y no se trata sólo de políticas sociales se trata de nuestra propia vida, de preguntarnos nosotros mismos si estamos construyendo una familia más fragmentada o menos fragmentada. Yo no soy maestro de nada, me acabo de casar hace un año y estoy aprendiendo cómo construimos un matrimonio que no se fragmenta por la tele, por los horarios, por como comemos, por cómo nos miramos, y esto urge.

La Iglesia es maestra en esto del diálogo y el encuentro y nosotros mismos tenemos mucho para decir. A veces pienso que si hubiese existido el jugo instantáneo en la época de Jesús, hubiera usado esa imagen no tanto la del fermento en la masa, sino la del jugo instantáneo. Si en diez litros de agua echás un sobrecito, lo tomás, y es un asco;  el cristiano en esta sociedad no puede ser un sobrecito en cien litros de agua. Primero porque somos unos cuantos, tenemos muchas experiencias, muchas..,  que deben salir al encuentro de los otros. Hablábamos con Rafa hace un rato, hay gente que está involucrada en esto de los Nodos Ambientales —- trabajando todos los días de lunes a viernes en oficinas públicas, en empresas, en parroquias, en centros educativos y allí hay una transformación, se viene a un retiro dos semanas.  Y en cada uno de los temas que tocan la vida humana, la carne del ser humano, la Iglesia está allí presente, ustedes están allí presentes y los que se quedaron en casa están presentes.  Por tanto es bueno que nos convenzamos que este: Los de afuera son de palo a veces es bueno, para que apechugemos y sigamos para adelante y hay momentos en que quizá nos tenemos que plantear: el que no está en mi línea, el que no está pensando como yo, el que no está haciendo lo mismo que yo, al que me critica,  tengo que salir a buscarlo, generar esa mesa redonda, ese diálogo,  ese encuentro, porque ahí la sociedad uruguaya gana un aliado clave para construir fraternidad.

Yo no se si hoy cada uno se pregunta, quienes hoy en la sociedad uruguaya, cuántas instituciones, cuántas personas, están claramente entre los que están construyendo fraternidad. La vida no es blanco y negro, hay un montón de grises, pero si tuviéramos que responder a esa pregunta, ni que hablar que a todos nos encantaría que al ver a los cristianos dijeran miren como construyen fraternidad. Hay un mandato de Jesús y una misión que todas estas experiencias reflejan, y el testimonio de todos ustedes que es lo más importante. Qué bueno entonces que podamos hacernos esta pregunta, en qué momentos nos tenemos que plantar fuerte y seguir adelante y en qué momentos debo abrir un signo de interrogación y pensar ahora, a pesar del cansancio, salgo al encuentro del que piensa distinto. Se vienen tiempos electorales además y esto es ideal, no para ponerse de un lado o del otro, sino para ver que la clave está en el encuentro, en la fraternidad, la clave es Iglesia en salida.  Quería pues dejarles estas preguntas a modo de reflexión y agradecerles la oportunidad de compartirlas.

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