Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Departamento de Catequesis

III Congreso Internacional del catecumenado: la iniciación cristiana en cambio de época

Presentación del Congreso

III CONGRESO INTERNACIONAL DEL CATECUMENADO :LA INICIACION CRISTIANA EN CAMBIO DE ÉPOCA

Santiago de Chile. 21 al 25 de Julio de 2014

Organizan: Universidad Católica de París y Universidad Católica Silva Henríquez

El catecumenado es tema actual en la Iglesia Católica. El Concilio Vaticano II en su primer documento aprobado, la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia, ordenó restaurarlo y dio criterios al respecto (SC 64; AG 13-14; CD 14). Los padres conciliares reconocieron terminada la época de cristiandad en que la institución eclesiástica predominaba en los criterios para regular las costumbres, educar, legislar e impulsar corrientes artísticas. La mayor parte de la humanidad ahora no es cristiana y la misión de la Iglesia es evangelizar.

El trasfondo histórico

La Iglesia primitiva, inserta en sociedades paganas, a menudo perseguida como su precursora como pueblo de Dios, la comunidad israelita, adaptó y fortaleció algunas prácticas de los fieles de la Antigua Alianza, Así adquirió la iniciación cristiana de adultos la forma de catecumenado. Después de una etapa misionera de duración variable, el candidato a cristiano presentado por un fiador comenzaba el catecumenado si él o ella recibía aceptación en un escrutinio comunitario. Después había otros escrutinios sin plazo fijo para verificar tanto el cambio a una vida nueva de justicia y caridad según el Evangelio, cuanto la fe sincera en el credo y la participación frecuente en la oración de inspiración bíblica en la comunidad cristiana. El catecumenado de adultos capacitó a los primeros cristianos a vivir su fe con firmeza heroica hasta el martirio y a difundirla con ardor en el mundo conocido. Duraba tres o cuatro años hasta el Concilio de Nicea, que en 325 le asignó un mínimo de quince días por haber terminado las persecuciones del imperio romano. San Cirilo de Jerusalén, San Basilio, San Gregorio Nacianceno, San Gregorio de Nisa, Teodoro de Mopsuestia, Nicetas de Remesiana, San Ambrosio y San Agustín lo prolongaron a una Cuaresma para enriquecer la iniciación en esa época decadente del catecumenado

Los misioneros mantuvieron la práctica del catecumenado en pequeñas comunidades de Asia pero, ante la enorme resistencia de la cultura china, de las corrientes hindúes y sus derivadas y del expansivo Islam, los cristianos quedaron en ese continente reducidos a ínfima minoría, y a total ausencia en las desconocidas Oceanía, América y África no mediterránea. En cambio, en Europa y el cercano Oriente se estabilizó la Iglesia, predominó el bautismo de niños y el catecumenado de adultos se extinguió.

La cristiandad europea, que transmitía por tradición familiar la fe, por obra de los imperios español, portugués y francés se extendió desde el siglo XVI al XVIII en América, en la costa africana y en enclaves de Asia. El catecumenado, realizado de 1494 a 1496 por el pionero hermano jerónimo catalán fray Ramón Pané en una familia indígena de la actual República Dominicana, donde cuatro de sus dieciséis neófitos fueron los primeros mártires de la fe en el Nuevo Mundo, subsistió sólo en las misiones para etnias minoritarias americanas y en algunos grupos africanos y asiáticos.

En el siglo XIX la expansión colonial de las potencias europeas revivió el afán misionero hacia Asia y África, donde impulsaron el catecumenado de adultos principalmente San Eugenio de Mazenod, fundador en 1816 de los Oblatos de María Inmaculada, y el cardenal Carlos Lavigerie, fundador en 1868 de los misioneros de la Sociedad de Nuestra Señora de Àfrica o Padres Blancos. Entretanto, en Europa y en América, el desarrollo de las ciencias matemáticas y experimentales y de las técnicas para dominar y utilizar las fuerzas naturales, que no requieren de conceptos religiosos para progresar, fue usado por filósofos ateos y por políticos laicistas para secularizar la cultura y la sociedad, lo cual se prolonga hasta nuestros días.

Coordenadas socioculturales actuales

Los obispos en el Concilio Vaticano II, cuyo cincuentenario celebramos, con su amplia visión del contexto, despertaron conciencia de un cambio de época: “El género humano se halla hoy en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero…El curso de la historia presente es un desafío al hombre que le obliga a responder” (GS 4). “Las nuevas condiciones ejercen influjo también sobre la vida religiosa. Por una parte, el espíritu crítico más agudizado la purifica de un concepto mágico del mundo y de residuos supersticiosos, y exige cada vez más una adhesión verdaderamente personal y operante a la fe, lo cual hace que muchos alcancen un sentido más vivo de lo divino. Por otra parte, muchedumbres cada vez más numerosas se alejan prácticamente de la religión” (GS 7). El Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 2007 en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción Aparecida en Brasil afirma: “Vivimos un cambio de época, cuyo nivel más profundo es el cultural” (DA 44). Estas dos grandes asambleas analizan esta situación y sacan consecuencias para la acción eclesial. “Tenemos un alto porcentaje  de católicos sin conciencia de su misión de ser  sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable. Esto constituye un gran desafío que cuestiona a fondo la manera como estamos educando en la fe y como estamos alimentando la vivencia cristiana, un desafío que debemos afrontar con decisión, con valentía y creatividad, ya que, en muchas partes,  la iniciación cristiana ha sido pobre y fragmentada (DA 286-287).

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su Informe de Desarrollo Humano Mundial de 1996, que se puede consultar en Internet, detectó el debilitamiento de las normas y valores tradicionales sin remplazo por otros capaces de crear una cultura o manera común de convivir. Eso explica el deterioro de la pertenencia a las instituciones, incluídas la familia y la Iglesia. Es una crisis de los lazos sociales. La anomia consiguiente aumenta los asesinatos, los suicidios, la toxicomanía, las violaciones, los presidiarios, los divorcios, los hogares monoparentales, los hijos de madres solteras y los adultos y menores sin hogar. Esta deshumanización reclama la humanización iluminada por el Verbo encarnado y su mensaje del Reino de Vida y de Amor.  .

La globalización o mundialización de la ciencia y de la técnica sometidas al mercado en desmedro de las culturas abiertas a lo religioso y comunitario, transmite con potentes medios de comunicación un individualismo centrado en lo material y pasajero, mientras con dificultad se defiende la dignidad de toda persona con su búsqueda de sentido y de trascendencia. El mercado concentra el poder y la riqueza, promueve injusticias, y  por imposición de organismos internacionales públicos o privados debilita al Estado en su capacidad de generar empleos dignos, de promover solidaridad y de superar la corrupción en la economía y en la política (DA 44-57).  Contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, algunos Estados restringen la libertad religiosa y aún castigan con cárcel o muerte los testimonios de fe cristiana. En 2012 Ayuda a la Iglesia que Sufre estimó en 100.000 los cristianos asesinados por razón de su fe.

En estos primeros años del tercer milenio la Iglesia Católica ha perdido credibilidad por escándalos sexuales y financieros protagonizados por eclesiásticos en Europa y América. En muchos países declina la demanda de sacramentos, y en los censos de población disminuye la declaración de pertenencia católica. Las visitas pontificias internacionales y las Jornadas Mundiales de la Juventud muestran popularidad papal sin denotar en las multitudes bautizadas fidelidad al mensaje cristiano.

La propuesta catecumenal de hoy

En décadas recientes la Iglesia se ha declarado en estado de nueva evangelización mediante sínodos de obispos, exhortaciones apostólicas pontificias de allí surgidas, y sínodos continentales. Benedicto XVI por Carta Apostólica Ubicumque et semper instituyó el 21 de septiembre de 2010 el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, que el 26 de enero de 2013 por Carta Apostólica Fides per doctrinam adquirió la tuición sobre la catequesis, antes dependiente de la Congregación para el Clero, que en 1997 publicó el Directorio General para la Catequesis (DGC). Se pone la catequesis al servicio de una evangelización renovada. Hoy no basta la socialización mediante la debilitada tradición religiosa. Los bautizados requieren para mantenerse y madurar una iniciación no sólo ritual sino completa y cultivar una fe personal.

Dentro de la propuesta del Concilio Vaticano II de retorno a las fuentes de la Iglesia, la seriedad ejemplar del catecumenado, propuesto como modelo de toda catequesis (DGC 90-91), con el apoyo litúrgico en 1972 del Ordo Initiationis Christianae Adultorum, Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, busca garantizar una iniciación cristiana completa, manifestada en efectiva vida cristiana y eclesial. Según el lema del Documento de Aparecida, se trata de formar discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida. En otros continentes hay acontecimientos y documentos con similar propósito[1].

Los obispos latinoamericanos decidieron en su Conferencia General de Aparecida: “Proponemos que el proceso catequístico formativo adoptado por la Iglesia para la iniciación cristiana sea asumido en todo el Continente como la manera ordinaria e indispensable de introducir en la vida cristiana, y como la catequesis básica y fundamental” (DA 294). “Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de iniciación en la vida cristiana que comience por el kerygma, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca a un encuentro personal, cada vez mayor, con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, experimentado como plenitud de la humanidad y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración en la fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión” (DA 289). “Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y de cualquier institución de la Iglesia (DA 365). “La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de Vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernimiento ‘lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias’ (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta” (DA 365-366).

Todas las formas existentes de catequesis deben asumir rasgos nuevos inspirados en el catecumenado. En varios países de América Latina la catequesis familiar de iniciación eucarística y más a menudo la preparación a la confirmación en comunidades juveniles, que han renovado a muchos adultos y jóvenes y no agotan su sentido en la celebración solemne de un sacramento, necesitan ajustarse al modelo catecumenal con su contexto comunitario, sus etapas, escrutinios y otras características para afianzar la vida cristiana de los bautizados carentes de iniciación completa.

Después de un Coloquio Internacional sostenido en 1993 por la Universidad Católica de Lyon y las Obras Pontificias Misioneras de Francia[2], el Congreso Internacional del Catecumenado realizado en París del 6 al 10 de julio de 2010 por iniciativa del Instituto Católico, Universidad Católica de París, reunió no sólo investigadores para analizar la situación actual del catecumenado y de las catequesis de inspiración catecumenal, sino también agentes pastorales para compartir experiencias e inquietudes al respecto. Entre otros hallazgos importantes, una encuesta realizada con apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, mostró el carácter incipiente del catecumenado de adultos en esta región y defectos de varias de sus realizaciones y también de programas de inspiración catecumenal[3]. La Universidad Católica de París, en su propósito de mantener un Observatorio sobre el tema, ahora realiza algo similar en otro continente, América Latina, esta vez con colaboración  de la Universidad Católica Silva Henríquez en Santiago de Chile.

Al cumplirse 50 años del Concilio Vaticano II, se trata de retomar su retorno a las fuentes,  esta vez en el ámbito de la catequesis, atendiendo a la actual situación sociocultural y eclesial con sus problemas, y compartir, además de experiencias, reflexiones esperanzadoras y nuevas motivaciones para nuestros países.

Nos anima el Espíritu Santo de Jesucristo y el inspirador testimonio humano de María Santísima, Estrella de la Evangelización, para extender el reino de Dios que, según el Documento de Aparecida, es vida plena para todos (DA 353-364). Importa verificar los avances del catecumenado y de las catequesis de estilo catecumenal en el mundo e impulsarlos, para renovar la vitalidad evangelizadora de la Iglesia.


[1] OFFICE OF THEOLOGICAL CONCERNS – FABC, The Spirit at Work in Asia Today, Samphran Thailand, May 1997, in EILERS F-J. (Ed.) For All the Peoples of Asia, Federation of Asian Bishops’ Conferences, Documents from 1997-2001, Quezon City Philippines, Claretian Publications,  2002, 237-327. UNITED STATES CONFERENCE OF CATHOLIC BISHOPS, Our Hearts were Burning Within Us. A Pastoral Plan for Adult Faith Formation in the United States. Washington D.C., Saddle Stitched Paperback, 1999. SANTEDI KINKUPU, L. Nouvelle évangélisation et catéchèse dans la perspective de l’Église famille de Dieu en Afrique, en: ROUTHIER, G., BRESSAN, L., VACCARO, L. (a cura di). La catechesi e le sfide dell’evangelizzazione oggi. Brescia, Editrice Morcelliana, 2012.

[2] Actas en “Spiritus” 134 (1994).

[3] GARCÍA AHUMADA, F.S.C., E. El catecumenado en América Latina, “Sinite”LII-158 (2011) 523-534. No conocemos las Actas completas de ese Congreso anunciadas.